Desaparición física del pastor Armin Ihle (Z»L-QEPD.) Ya pasaron más de cinco años…

29/Oct/2020

Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU

Desaparición física del pastor Armin Ihle (Z»L-QEPD.) Ya pasaron más de cinco años…

Fue un 7 de octubre del año 2015.
De acuerdo al calendario hebreo, al día siguiente de la festividad de Simjat Torá.
Nos despertamos con la muy triste noticia de su fallecimiento.
No pudo ser sustituído. No puede ser sustituído. No podrá ser sustituído.
Nacido en Alemania en 1944, perteneciente a la religión luterana, buena parte de su magisterio espiritual lo llevó a cabo en países latinoamericanos a partir de la década de los 60 del siglo pasado.
Quiso el destino o las circunstancias que buena parte de aquellos años, el pastor Ihle los tuviera que afrontar -enfrentar más bien- en Argentina y Paraguay, coincidiendo con años muy duros de dictadura.
Y durante esos años, el pastor Ihle fue el «guardián de su hermano»(concepto bíblico que utilizó muchas veces otro gran defensor de los DDHH, el rabino Marshall Meyer) luchando por los DDHH con energía, firmeza y convicción. Es que la religión bien entendida no puede nunca dejar de lado la defensa de los mismos.
Y el Pastor Ihle luchó en defensa de los DDHH… de todos.
Ya por el 1995, años más tranquilos, se vino al Uruguay y fue el guía espiritual de la Congregación Evangélica alemana-luterana por muchos años. Al poco tiempo, se integró a nuestra Confraternidad Judeo-Cristiana de la cual fue su Co-Presidente y todo el tiempo que estuvo fue un pilar de la misma.
El diálogo interreligioso tuvo en él un baluarte.
El filósofo judío Martin Buber fue uno de sus favoritos, lo citaba permanentemente.
Y era muy común ver al Pastor Ihle en la Sinagoga, en los Iamim Noraim.
Fue un gran amigo del pueblo judío, de esos amigos que se demuestran no solo con palabras sino con hechos.
Fue amigo y defensor de la causa sionista y de Israel, contradiciendo incluso a los integrantes del Consejo Mundial de Iglesias, quienes frecuentemente tomaban posturas anti israelíes.
El Pastor Ihle muchas veces fue contra la corriente, en su defensa del Estado de Israel.
Más que merecido fue el Premio Jerusalem con que lo distinguió la OSU en el año 2014.
Un personaje singular: verborrágico, extrovertido, locuaz.
Pero al mismo tiempo, como hemos dicho, firme en sus convicciones, en sus principios.
No siguió la voz de la mayoría, siguió la voz de su conciencia.
Es muy común escuchar que no hay imprescindibles.
Pue sí: los hay.
¿Que el mundo igual sigue funcionando? Probablemente.
Pero cuando faltan los imprescindibles, no es de la misma manera.
El pastor Ihle era uno de ellos…
Ya pasaron más de cinco años y no nos podemos olvidar de él. Ni podremos.
Seguimos teniendo en mente su imponente figura: pero no solo en el sentido físico.
En el sentido moral, ético, espiritual.
Hay hombres que dignifican el género humano.
El Pastor Ihle -pastor de muchas «ovejas»- fue uno de ellos.
Nos cuesta decir «fue». En realidad, de alguna manera «sigue siendo».
Pues su ejemplo perdura y perdurará.
Que su memoria sea bendita hasta la eternidad.