Aventuras del Idish. Quinta nota

08/Sep/2020

Por la Esc.Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU

Aventuras del Idish. Quinta nota

¿Quiénes estudian idish hoy?
El IWO de Buenos Aires tiene una historia propia. Nació en 1928 como uno de los grupos de apoyo del IWO de Vilna. En 1945, la institución se mudó al edificio de la AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina. Hacia 1940 el IWO editaba libros y dos publicaciones periódicas ¨Argentiner IWO Shriftn¨ (Anales del IWO) y ¨Argentiner IWO Iedíes¨ (Noticias del IWO Argentino). En 1957, el Prof. Samuel Rollansky, en ese entonces Director del IWO Buenos Aires, comenzó a publicar la Colección “Obras Maestras de la Literatura Idish” (Musterverk fun der idisher literatur). Rollansky dio por finalizada esa tarea en 1984 con la publicación del tomo No. 100. Logró una selección de literatura idish que se convirtió en material de referencia para bibliotecas, universidades y abonados de todo el mundo. Tengo esa colección en casa, porque mi marido fue uno de los suscriptores de los 100 tomos. Los primeros ejemplares que están en casa fueron publicados en 1982, clara señal de que la primera edición se agotó y tuvieron reimpresión posterior.
El 18 de julio de 1994, el atentado al edificio de la AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina, donde funcionaba el IWO, marcó un antes y un después. Nada volvería a ser igual en el IWO Buenos Aires.1 La explosión del edificio, además de hacer perder la vida de ochenta y cinco personas, dejó doscientos heridos y redujo a papel quemado algo así como la mitad del archivo de IWO que funcionaba en el tercer y cuarto piso del edificio. Allí se guardaban y ponían a disposición de los investigadores, miles de libros, documentos, publicaciones y colecciones de objetos de la vida cotidiana judía.
Alrededor de ochocientos voluntarios, judíos y no judíos, en su mayoría alumnos liceales, se dedicaron al rescate del material roto , quemado, o empapado por las lluvias entre las ruinas del edificio de la calle Pasteur o en el depósito municipal al aire libre donde los camiones descargaron todo lo que sacaron de allí. Al depósito municipal de la Costanera fueron escombros, hierros retorcidos, libros, pedazos de ropa, lentes rotos, trozos de muebles, todo mezclado. Algunos de los materiales rescatados entre los escombros eran libros y cuadros que ya habían sido rescatados, años atrás, de las ruinas de la 2ª. Guerra Mundial en Europa. ¡Libros en Idish salvados por segunda vez! ¡Todo un símbolo de supervivencia del pueblo judío!
El desastre de los archivos, cuadros y biblioteca del IWO generó la solidaridad mundial de expertos en recuperación de materiales históricos dañados. Muchos especialistas en recuperación de bibliotecas y obras de arte viajaron desde todo el mundo a Buenos Aires para prestar su ayuda. La necesidad de salvar una biblioteca entera llevó a la invención de técnicas nuevas y a la creación de talleres para alumnos y docentes. Recuerdo haber visto un grupo de voluntarios dedicados a recuperar una caja de libros en Idish todos mojados. Ahí estaban, hombres y mujeres cubiertos de guardapolvo blanco, guantes de goma descartables, boca y narices tapadas con tela de gasa y enormes lentes, todo un equipo para evitar la contaminación de bacterias que podían existir entre las hojas mojadas. Con un secador de cabello en la mano, secaban pacientemente las hojas de cada libro, una por una, hoja por hoja, de un lado y del otro. Con todo su oficio y amor puestos en la tarea. Nos emocionamos sólo de verlos.
Salvar el material en idish impulsó a los rescatistas y a sus familias a revalorar el idish como materia de estudio e investigación. De ahí en adelante, se produjo una renovación de los estudios en idish. El IWO Buenos Aires se dedicó a desarrollar clases, talleres, programas para todas las edades, cubriendo enseñanza del idioma, su literatura y su enorme acervo cultural. Otros voluntarios tomaron la tarea de construcción de memoria, recolección de materiales documentales en familias, escuelas y comunidades. La investigación histórica en idish en Buenos Aires ha tenido un empuje muy fuerte a partir de esos años.
El desafío a partir del atentado ha sido, más allá de rescatar material, repensar las tareas del IWO. Una de ellas es recoger e investigar la memoria de las comunidades, con fotos, testimonios, memorias y documentos. ¿Otra tarea? La enseñanza del idish para adultos, como idioma y como legado literario, musical, folklórico y cultural. IWO Buenos Aires ha preparado y sigue preparando maestros e investigadores de temas de la cultura Idish en varios niveles. ¡Por eso los hemos buscado para volver a traer el idish a Montevideo!
Hice hace unos años una entrevista a la Prof. Miriam Hoffman, que dirigía en ese entonces los cursos y enseñaba idish en la Universidad de Columbia. Le pregunté qué vienen a buscar los alumnos en sus cursos de verano de la Universidad. Ella me contestó: “los judíos norteamericanos vienen a buscar en el idish su propia identidad, el judaísmo que no saben qué contiene además del guefilte fish (pescado relleno) y la matza” (galleta de Pesaj-Pascua).
Cuando David y yo asistimos en el año 2006 el curso intensivo de idish en la Universidad de Vilna hice la misma pregunta a casi todos mis 70 compañeros de clases; también entrevisté en Montevideo a algunos alumnos que asistieron en los años 2018 y 2019 a los Cursos de Idish que traemos desde el IWO Buenos Aires a la Kehila.  ¿Qué encontré en esas entrevistas?
Un primer motivo para estudiar idish es sin duda, la búsqueda de la propia identidad.
El dilema se plantea recién en la vida adulta, y suele tener un disparador, por ejemplo un hijo o hermano se casa con una muchacha no judía y eso les hace preguntarse: ¿qué tengo yo de diferente a esta norteamericana no judía que entró a mi familia? Otro disparador puede ser el fallecimiento de abuelos, padres o madres, cuando los hijos o nietos encuentran una biblioteca llena de libros y anotaciones que no saben leer o una caja de cartas en idish de familiares que nunca conocieron. ¿Qué dicen las anotaciones? ¿Qué hay escrito en esas cartas llegadas desde Europa? Esas son mis raíces, piensa quien se encuentra con esos tesoros familiares. El idish es el camino para conocerlas. Aunque uno no llegue a dominar el idioma, el idish puede traer el aroma y la melodía familiar de la vida de nuestros antepasados.
Hay un segundo motivo, para los judíos que realizan el recorrido de los campos nazis de exterminio. Algunos saben o sospechan que sus familiares fueron obligados a esa última caminata antes de acabar en el horno crematorio. En cualquier caso es un shock muy fuerte, aquí está la imagen de la muerte judía en Europa. ¿Cómo fue la vida judía en el viejo hogar europeo? Esa vida está escrita en idish. Hay muchos libros traducidos del idish al inglés, es poco lo traducido al español.
Un tercer motivo para estudiar idish es académico, sin conocer algunos de los libros y especialmente diarios y revistas publicados en idish durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, no se puede investigar la historia europea o el desarrollo de las luchas civiles, sociales y laborales en esos años.
Un cuarto motivo lo encontré al entrevistar a los asistentes a los festivales “Klezkanada” de Montreal. David y yo fuimos a esos festivales desde su comienzo en 1996. Entre sus muchas actividades, Klezkanada ofrece clases de idish en varios niveles. ¿Quiénes son los alumnos? Encontré público variado, pero la mayoría son músicos jóvenes. ¿Por qué querían estos muchachos estudiar idish? Me explicaron que para captar la música klezmer hay que entender el idioma en que vivieron quienes compusieron, cantaron y tararearon esas canciones. Con esos músicos entendí que hay una unión indisoluble entre el renacimiento del idioma idish y el de la música klezmer. De esto seguiremos hablando en la próxima y última nota de esta serie.
Las clases de idish en la Kehila de Montevideo existen porque las auspicia el Fondo para Cultura idish Peretz Hoiz, ese es el dinero que quedó cuando el Bund del Uruguay vendió su casa porque los bundistas fueron falleciendo y la Asociación dejó de existir. Entre los últimos bundistas que quedaban, estaba mi marido, decidieron algunas donaciones y me encargaron ser depositaria del dinero con una sola indicación “Trae idish a Montevideo”. Con un pequeño grupo de amigos pusimos en marcha las clases de idish a cargo de un profesor del IWO Buenos Aires que vino a enseñar idish a la Kehilá de Montevideo dos mañanas de domingo por mes. Resultó muy bueno y con muchos más alumnos de los que habíamos imaginado, así lo hicimos durante los años 2018 y 2019. Desde el 2019 hasta ahora, ha venido regularmente el profesor Lucas Fiszman, que es argentino, un académico joven especialista en Lingüística. Este año, el coronavirus nos dejó sin clases presenciales, pero eso no nos iba detener. ¡Hay que adaptarse y hacer camino al andar! La enseñanza del idish entró este año en una nueva era, ¡el Prof. Lucas Fiszman da clases por zoom desde el IWO Buenos Aires, para la Kehilá de Montevideo! Y continuamente seguimos anotando estudiantes de idish en esas clases. ¡Pueden llamarme si quieren anotarse!
Para canciones en Idish, el link está en el final del artículo.1 Ver en Internet, “Archivos como espacios de conocimiento, memoria y derechos”, publicación de octubre 2011 en PDF, de las Prof. Debora Kacowicz y Cynthia Fidel.