El regreso de ISIS, las crisis de Siria y Líbano, los escenarios de anexión

25/Jun/2020

El regreso de ISIS, las crisis de Siria y Líbano, los escenarios de anexión

Ynet Español- por Ron Ben Yshai (adaptado por Tom Wichter)
Por estos días en todos los países árabes de Medio Oriente existen preocupaciones similares, como el combate al coronavirus y las implicancias económicas de la epidemia, mientras se aguarda por un evento que afecta a toda la región: saber si Donald Trump seguirá siendo el presidente de Estados Unidos durante otros cuatro años.
Pero, al mismo tiempo, cada nación árabe se enfrenta a sus propias realidades, intereses y desafíos. En el caso de Irak se trata del regreso del Estado Islámico (ISIS), el movimiento terrorista islamista sunita que Washington había declarado como derrotado.
Para comprender este acontecimiento es necesario entender dos hechos importantes que ocurrieron en Irak. Uno es la formación de un gobierno estable después de seis meses de la caída del gobierno anterior. Y el otro es que el nombramiento del nuevo líder Mustafa Al Kadhimi fue bendecido por la Casa Blanca.
Desde Irán debieron fingir su satisfacción por su incapacidad de imponer a un candidato fiel a sus objetivos. Y esto se debe a que los sectores iraquíes leales al régimen iraní perdieron poder tras la liquidación de Qassem Soleimani, comandante de la Guardia Revolucionaria, muerto a principios de año en Bagdad por fuerzas estadounidenses.
En el ataque del 7 de enero también murió el líder de una milicia iraquí pro iraní, y desde entonces Irán perdió su poder de influencia en Irak. Ismail Qaani, sucesor de Soleimani, no goza del prestigio de su antecesor: debió gestionar una visa para visitar a las milicias iraquíes y su llegada provocó decepción. Es que en lugar de regalar una montaña de dólares como acostumbraba Soleimani, regaló a la comandancia una serie de anillos de plata. Se trata de un gesto religioso tradicional chiíta, pero no se puede comprar con los anillos.
Este debilitamiento iraní generó en sectores de Irak un vacío de poder que permitió el regreso sangriento de ISIS en el centro y oeste del país. Sus hombres volvieron de la clandestinidad tras haber sido derrotados por una coalición estadounidense, iraquí e iraní. Los esfuerzos del ejército iraquí enfocados en el combate al coronavirus también dejaron un hueco que fue aprovechado por los extremistas sunitas.
El regreso de ISIS en Irak se extiende hasta la frontera con Siria y eso despertó un alerta en el sistema de seguridad israelí. Ya existe una rama activa del movimiento en el desierto del Sinaí que el ejército egipcio no logra erradicar, y en ocasiones ya realizó ataques en la frontera con el sur de Israel. También opera una sucursal en las cercanías de los Altos del Golán, un área fronteriza de Siria, Jordania e Israel.
Además, si las fuerzas de seguridad de Irak no logran aplacar esta reaparición de ISIS, este grupo podría desembarcar en Jordania y desde las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) también le prestan especial atención a esta situación. Inclusive sectores de inteligencia estadounidense y el Pentágono tomaron nota que la organización está viva, más allá de que Trump en su momento había declarado una victoria sobre ISIS.
Stand by en Siria
Ninguna de las partes involucradas en el conflicto sirio está logrando sus objetivos. Ni el presidente Assad, ni los rusos, ni los iraníes, ni los turcos y kurdos que operan junto a Estados Unidos. Todos se neutralizan con todos en un contexto financiero desesperante, en el que existen grandes protestas callejeras por la situación, inclusive en áreas controladas por el presidente Assad.
Trump impuso sanciones al propio Assad y su esposa, lo que se suma a otras presiones económicas que sufrió Siria en los últimos tiempos. Mike Pompeo, secretario de Estado de la Casa Blanca, deslizó esta semana que está planeando otra ronda de sanciones. Así, está claro por qué el gobierno de Damasco espera que Trump pierda en las elecciones de noviembre.
A su vez, decenas de miles de rebeldes islamistas sunitas en la región de Idlib resisten ante el ejército sirio. Aun con la ayuda de Rusia desde el aire, y los iraníes y Hezbollah en el terreno, Assad no logra que esta área vuelva a estar bajo control del régimen. Esta situación, en el campo diplomático, les impide a los rusos poner fin a una guerra civil que les permita beneficiarse de la reconstrucción del país, un botín que se disputa con Teherán.
La muerte de Soleimani también tuvo sus efectos en Siria. Ali Jamenei, líder supremo de Irán, apoya económica y militarmente la lucha de Assad, pero no demuestra el mismo interés que Soleimani en la idea de un frente sirio contra Israel. Para Teherán no vale la pena perder combatientes y gastar dinero en ese objetivo. En Estados Unidos celebran estos relativos éxitos en Siria, algunos de ellos logrados en cooperación con Israel.
La crisis económica libanesa
Durante el coronavirus la crisis económica en el Líbano empeoró considerablemente. El país es, oficialmente, insolvente. La libra libanesa perdió varias veces su valor, la inflación se descontroló y los manifestantes salieron a las calles.
Esta semana hubo violentas protestas en Beirut, en algunas de ellas con enfrentamientos con miembros de Hezbollah que defienden al gobierno libanés. Los manifestantes culpan al movimiento por la mayoría de los problemas libaneses, enfatizan en que la situación económica nunca fue tan mala y creen que las autoridades fallaron en su lucha contra el COVID-19.
La oposición a Hezbollah también se expresa en los intereses de esta organización que favorecen a Irán y Siria, lo que derivó en sanciones estadounidenses al Líbano que impiden la recuperación económica del país. Por eso, pese a los enfrentamientos, hay un deseo compartido de la ciudadanía y el movimiento terrorista: una derrota de Trump en noviembre que salve o alivie sus finanzas.
Israel espera que Nasrallah, secretario general de Hezbollah, desvíe estas acusaciones y los adjudique esto al conflicto en Siria o el mar Mediterráneo, en donde israelíes y libaneses discuten por la propiedad de un área marítima rica en gas.
Escenarios de anexión
En este contexto regional de expectativa por las elecciones en Estados Unidos, es difícil pronosticar cuál sería exactamente la reacción en la región en caso de una anexión israelí en áreas de Cisjordania.
En caso de una anexión gradual o simbólica, que no implique grandes cambios a las comunidades palestinas, las protestas en Jordania y Egipto se podrían hacer sentir en la calle o por vías diplomáticas.
Pero la estabilidad de la Autoridad Palestina sólo se alterará en caso de una anexión importante, que podría afectar las posibilidades de normalizar relaciones entre Israel y muchos de sus vecinos. Funcionarios jordanos y egipcios amenazan con hacer volver a sus embajadores y suspender relaciones diplomáticas con Jerusalem, así como apelar a la ONU y otros organismos internacionales para atacar a Israel y Washington.
Desde el punto de vista de la seguridad, las FDI están listas para afrontar escenarios de violencia en Gaza y Cisjordania. Pero el verdadero problema israelí de una anexión no sería inmediato sino a largo plazo, cuando el Estado de Israel tenga que decidir qué hacer con cientos de miles de palestinos que quedarían anexados voluntaria o compulsivamente.