Este martes tendrá lugar un nuevo acto eleccionario en Israel.
El punto más alto de la democracia.
Millones de israelíes se volcarán una vez más a las urnas, para emitir su voto, en unas elecciones que, como siempre, se consideran decisivas para el futuro de Israel.
Aunque estas -todo indica- serán particularmente reñidas.
Sabido es que, al no haber podido formar gobierno el actual Primer Ministro Netaniahu en las elecciones anteriores, no quedó otra alternativa que volver a las urnas.
Israel existe hace 71 años y el común denominador, en cuanto a sistema político se refiere, es la democracia. Sistema político no perfecto, pero perfectible: seguramente el mejor de todos los que existen. Por la democracia se han elegido gobiernos, por la democracia se han también derribado gobiernos en Israel.
En el complejo mosaico de los partidos políticos israelíes los hay sionistas (la amplia mayoría), no sionistas, de derecha, de izquierda, centristas, laicos, religiosos, ultraortodoxos, comunistas, proárabes, árabes.
Ciudadanos árabes votan en Israel. Sin ningún problema si así lo desean, ya que el voto no es obligatorio. Ciudadanos árabes integran la Knesset, el bastión de su democracia, el Parlamento de Israel.
También, paradójicamente, los ciudadanos árabes antisionistas.
Ciudadanos árabes perfectamente pueden ser y son elegidos en cargos importantes.
Israel, país en el cual la diversidad es respetada como en ningún otro de la región, es además la única democracia del Medio Oriente-en realidad es el único país del Medio Oriente-donde la mujer árabe ciudadana puede votar. Sin restricciones.
No es el objetivo aquí hacer un análisis exhaustivo de la situación política. Ni pronósticos.
Sabemos que este complejo mosaico de partidos, si lo sintetizáramos en bloques tendríamos: bloque de centro, de derecha, de izquierda, ortodoxos y pro-árabe, cada uno de ellos con sus matices internos y en algunos casos bastante diferenciados.
Temas en discusión: el proceso de paz, la seguridad, los territorios, la economía, la inmigración, la educación, Estado y Religión.
Y muchos otros.
Seguramente, de acuerdo a la ideología, hay como siempre propuestas de distintos modelos de país en todo lo relativo a los temas anteriormente mencionados.
Solamente hay dos partidos políticos con posibilidad de vencer en las elecciones, los cuales, al día de hoy (igual que las elecciones pasadas) tienen una gran paridad: el Likud, cuyo candidato es el Primer Ministro Netaniahu y Kajol-lavan (azul y blanco) cuyo candidato es Benny Gantz.
Es sabido que de acuerdo al sistema político israelí, no alcanza con ganar las elecciones (ya lo vimos la vez pasada) sino que el paso más difícil quizás es el de poder formar gobierno a postreriori, lo que no está necesariamente garantizado para quien gana las elecciones.
Las elecciones israelíes tienen la particularidad que no son solamente esenciales para los israelíes que viven allí (y para los judíos de la diáspora): son esenciales para la región, son esenciales hasta para el mundo.
Probablemente muchas cosas en el futuro dependan de quien gane las elecciones (o mejor dicho de quien consiga formar gobierno en el futuro).Pero gane quien gane, no se avanzará en el proceso de paz si los enemigos de Israel no renuncian al terrorismo y si los palestinos no cumplen con el requisito mínimo básico: reconocer el derecho de Israel a su existencia, con fronteras seguras y reconocidas.
Israel, sin ser la perfección, es un oasis de democracia en medio de una región donde las democracias son muy escasas, donde imperan las monarquías feudales y las tiranías dictatoriales.
Este martes puede ser quizás el «Día D» para el posterior desarrollo de la región.
Depende no solo de lo que voten los israelíes: depende a mi juicio -en buena medida- de que los israelíes piensen más en la unidad que en la unanimidad.
Gane quien gane, que gane…ISRAEL!!!
“Día D” para la democracia israelí
16/Sep/2019
Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU