Por Esc. José Luis Piczenik para CCIU
El fin de semana pasado el Medio Oriente vivió un aumento de la escalada de violencia con víctimas fatales y numerosos daños en la frontera entre Gaza e Israel. El lanzamiento de cohetes por parte de las milicias terroristas a territorio israelí no es un hecho novedoso, desde hace años la población civil que reside en la zona sur de Israel vive pendiente y atemorizada por estos ataques que en la gran mayoría de los casos las fuerzas de defensa israelíes neutralizan en el aire evitando perdidas y destrucciones.
En esta oportunidad el lanzamiento de más de 600 cohetes en 48 horas, por parte de las organizaciones “Hamas” y “Yihad Islámica” fueron efectuados en rechazo a la próxima realización del festival de Eurovisión que en este caso se realizará en el centro de convenciones de la ciudad de Tel Aviv, en razón de que la última ganadora del mismo es de nacionalidad israelí y permitió darle el carácter de anfitrión para este año.
Los ataques generaron 4 muertos, decenas de heridos e infinidad de daños materiales en las ciudades y poblados israelíes más cercanos a la frontera. Durante dos días la población israelí debió refugiarse y escuchar los sonidos de alarmas que les permitieran protegerse y alejarse del peligro reinante en el territorio. Sin embargo Moshe Agadi, Ziad al-Hamamda, Moshe Feder y Pinjas Menajem Prezuazman perdieron sus vidas en Ashkelon, Erez y Ashdod, producto de los sangrientos ataques.
Estas noticias que por su relevancia y gravedad rápidamente se difundieron en las redes sociales a través de la población israelí que era testigo presencial de los hechos, no tuvieron la misma repercusión en las cadenas informativas que ni a nivel local ni a nivel internacional consideraron su difusión en centímetros o minutos.
La omisión comunicacional puede responder a un descuido informativo, sin embargo cuando la continuidad de hechos en los cuales el estado judío sufre consecuencias no es publicitado, hace pensar en un fenómeno diferente. Este cuestionamiento puede tener varias respuestas y opiniones pero la omisión en la información no logra otra cosa que la desinformación y este es el germen para muchos males de la humanidad.
Como expresa el historiador y escritor israelí Yuval Harari: “Es responsabilidad de todos dedicar tiempo y esfuerzo a descubrir nuestros prejuicios y verificar nuestras fuentes de información. No podemos investigar todo nosotros”. Ahora bien la premisa del autor parte del supuesto de que el lector u oyente cuenta con la información necesaria. Cuando la información no está o es desproporcionada para uno u otro bando, la posibilidad de conocer la verdad se aleja indefinidamente.
La parcialidad informativa es malformación y por tanto conduce a la formación de seres que no conocerán la realidad y tergiversaran los hechos vividos.
No deseamos que los episodios se repitan pero si alentamos a que la información sea un vehículo de comprensión y un medio a través del cual se condene la violencia y el terrorismo y solo se honre la tan ansiada paz.
La información omisa
07/May/2019