Con Ianai Canias, un significativo eslabón de continuidad judía.

28/Sep/2018

Semanario Hebreo- por Ana Jerozolimski

Con Ianai Canias, un significativo eslabón de continuidad judía.

Nos perdimos el
prólogo clave de esta entrevista, al no haber estado en Rosh Hashana y Iom
Kipur en Maimónides ni en la sinagoga de la comunidad Sefaradí en la calle
Buenos Aires, para escuchar a Ianai entonar cantos tradicionales. Pero los ecos
vuelan por varios lados y el consuelo es haber podido al menos conversar con
este jovencito, indudable fuente de orgullo para sus padres y abuelos.
Ianai tiene 12
años, está en 1º de liceo en Yavne y va a la tnuá Betar. Su familia paterna es
Sefardí, oriunda de Turquía, y su familia materna es Ashkenazí, de Polonia.
Tiene una hermana de 10 años de nombre Guili. Su papá es Samy Canias y su mamá,
Stafi.
P: Ianai, todo el
mundo habla de lo que cantaste en la sinagoga en Iom Kipur. Pero antes de
entrar en eso, seguramente hay un trasfondo en el que nace el amor por los
cantos tradicionales ¿verdad?
R: Es cierto.
Siempre me interesó Israel, el judaísmo, la historia de Judaísmo, el sionismo,
y más. También me gusta practicar el hebreo. Visité Israel 3 veces, y cada vez
me gusta más.
P: ¿Cómo surgió lo
de Iom Kipur, cómo lo viviste?
R: Empecé hace dos
meses a practicar, gracias a que uno de los jazanim de la Comunidad Sefaradi,
Santos Sabah. Él fue quien llamó a mi padre porque había escuchado que me
gustaba cantar. Cuando mi padre me lo contó, acepté sin dudarlo. Aprendí a
cantar las tfilot, las plegarias, con makam sefaradi…
P: O sea con un
estilo de melodía sefaradí.
R: Así es. Algunas
ya las conocía mientras que otras eran nuevas para mí. Canté la tfila de Lejá
Eli, que es la que abre la noche de Iom Kipur en el beit hakneset Maimónides.
Al día siguiente, en el Beit Hakneset de la calle Buenos Aires, canté las
Selijot dentro de Minja y Neila así como muchas más.
P: Muchísimo, todo
un esfuerzo…Entiendo que te desenvolviste sumamente bien.
R: Me sentí muy
feliz al estar cantando frente a más de 800 personas. Nunca voy a olvidar esta
experiencia.
P: Tengo entendido
que ustedes no son una familia religiosa. ¿Cómo es entonces que llegaste a
saber eso? ¿Cuál es tu motivación?
R: Se puede decir
que desde chico me educaron con valores y tradiciones judías, sionistas y
sefaradíes. Mi familia paterna, es una familia especial, ya que mi abuelo,
Nelson, fue líder de la comunidad.
P: Fue Presidente
de la Comunidad Sefaradí, toda una personalidad.
R: Es cierto. Fue
tres veces Presidente. Y mi abuela siempre estuvo en el sector cultural y
teatral. Incluso la llamaban para que leyera cuentos en ladino, por lo que se
puede decir que en su momento, dieron todo por la comunidad. Así educaron a mi
padre, y así el me educó a mí.
P: Este es el
momento de comentar que tu papá es actualmente el Presidente del Comité Central
Israelita…así que la actividad comunitaria no cae en el vacío.
R: Es verdad. Y
todo este trasfondo es lo que me motivó más: las raíces, el transmitir de
generación en generación los valores judíos, y la continuidad que se necesita
para esto.
P: Cantar en la
sinagoga sefaradí, no es subirse a un escenario con una guitarra y ponerse a
bailar. Tiene otro sentido. ¿Qué significó eso para ti?
R: Fue un honor
para mí y mi familia, haber podido cantar en la sinagoga de mis ancestros; el
segundo hogar de mi familia paterna.
Aparte de eso, a
mí me gustan mucho las melodías sefardíes, que son suaves y dulces pero fuertes
a la vez. Claro que tengo mis tfilot preferidas. Es una experiencia única
cantar frente a tanta gente. Sentí que retomé las raíces de la comunidad.
También fue muy emocionante cantar tfilot donde yo decía un enunciado, y todos
me respondían. Es una experiencia que nunca voy a olvidar, y que siempre la
tendré presente.
P: Cuando yo me
enteré de tu participación en los rezos con tu canto tradicional, pensé en tu
abuelo Nelson al que ya mencionaste. Cuando fuiste a verlo en el jag en el
Hogar Israelita hace unos días ¿qué le contaste de esa vivencia? Me imagino lo
orgulloso que se habrá sentido al escuchar tu relato.
R: En realidad le
conté ya mucho antes de Iom Kipur, porque como también canté en Rosh Hashaná,
enseguida después del servicio fuimos al Hogar Israelita para cenar con él. Le
conté todo lo que había hecho, y le mencioné, que luego de cantar, todos decían
“es igual al abuelo” y, por supuesto que él se sintió muy feliz.
P: Se me eriza la
piel de solo imaginármelo a él escuchando tu relato. Divino.
R: También le
canté la canción que canté en Maimónides. La tfila se llama Ajot ketaná. Es una
oración en la que se pide a H´ que empecemos un año nuevo con bendiciones. Por
supuesto que él se acordaba la melodía, y empezó a cantar conmigo.
P: Qué emotivo…
Ianai, somos todos eslabones en una cadena de continuidad, si nos importa
preservar ciertas tradiciones, aunque cada uno puede ver las cosas con otro
matiz. ¿Qué aprendiste tú de tus abuelos? ¿Y de tus padres?
R: Aprendí a vivir
como un judío orgulloso de los valores de ser quien soy .Me identifico
plenamente como judío sionista. Creo en la importancia de colaborar con la
colectividad, en especial con mi comunidad, la comunidad sefaradí. Tengo muchas
ideas para fortalecer a la comunidad y así volver a tiempos pasados en los que
había más gente en el beit hakneset, según me cuenta mi padre. Lo primero, es
pensar en los jóvenes que son el futuro no solo de la comunidad sefaradí, sino
que en el yshuv en general.
P: ¿Y qué hay con
el lado ashkenazí de la familia, tu lado materno?
R: Aunque es
cierto que siempre me atrajo mucho la tradición sefaradí, evidentemente me es
muy importante también conocer las raíces del lado de mi mamá. Mi abuela
materna, Esther, me cuenta mucho sobre cómo llegaron a Uruguay y de dónde
vinieron de Polonia. También me cuenta del idish, pero como no lo entiendo me
es un poco más difícil. Y la verdad, hace comidas ashkenazíes riquísimas.
P: Y volviendo a
las tradiciones sefaradíes que te interesan tanto, imagino que querrás
preservarlas…
R: Las tradiciones
sefaradíes me fueron transmitidas por mis abuelos paternos y por mi padre y son
muchas de mis vivencias desde muy chico. Si bien la colectividad judía es una,
desde muy chico me interesó mucho todo lo sefaradí. Mi padre me lleva desde
chico a la comunidad, y a uno le van quedando canciones, comidas y costumbres
en general. Disfruté muchísimo poder ser protagonista, de algún modo, en estos
Iamim Noraim.
P: ¿Alguna otra
cosa que quieras comentar Ianai?
R: Sólo decirte
que es un honor que te haya interesado entrevistarme.
Es mi primera
experiencia en esto y te agradezco muchísimo. Quiero agradecer especialmente a
Santos Sabah, mi maestro. Si él no me hubiera llamado, nada de esto habría
pasado. También a mi familia, que siempre me dan para adelante. No puedo
explicar en palabras todo lo que hacen por mí. Abrazo grande y jag sameaj.
P: Lo mismo para
ti, de todo corazón.
R: Muchas gracias.