Horrores Humanos: La eutanasia sistemática de Adolf Hitler

20/Ago/2018

Culturizando.com

Horrores Humanos: La eutanasia sistemática de Adolf Hitler

Cuando escuchamos hablar sobre los nazis y
la Segunda Guerra Mundial, inmediatamente pensamos en los millones de judíos
que fueron víctimas del más cruel de los crímenes y las discriminaciones, en
aquellos sórdidos campos de concentración, con sus uniformes a rayas y sus
rostros demacrados. Si bien este es uno de los horrores humanos más grandes de
la historia, no fue el único del que Adolf Hitler es responsable.
Poco se ha dicho sobre las primeras
víctimas del nazismo. Niños enfermos mentales y considerados “anormales”,
fueron asesinados en un programa de eutanasia dictaminado por Hitler y llevado
a cabo por sus médicos y científicos de confianza.
Operación T4
El término “eutanasia” (literalmente,
“buena muerte”) se refiere usualmente a causar la muerte sin dolor de un
individuo con una enfermedad crónica o incurable. En el uso nazi, sin embargo,
“eutanasia” se refería a la matanza sistemática de los discapacitados mentales
y físicos que estaban internados en instituciones, sin el conocimiento de sus
familias.
Se piensa que el planeamiento del programa
de eutanasia empezó en julio de 1939. En octubre de 1939 Hitler firmó una
autorización secreta para proteger a los médicos, el personal médico, y los
administradores que participaban en el programa de posibles procedimientos
penales en su contra; esta autorización fue antedatada al 1 de septiembre de
1939, para sugerir que el programa de eutanasia estaba relacionado con medidas
de guerra.
El nombre de clave de esta operación
secreta era T4, en referencia a la dirección de la calle (Tiergartenstrasse 4)
de la oficina que coordinaba el programa en Berlín. Seis instalaciones de
gaseamiento fueron creados como parte del programa de eutanasia: Bernburg,
Brandenburg, Grafeneck, Hadamar, Hartheim, y Sonnenstein.
Las víctimas del programa de eutanasia
incluían originalmente niños y adultos con incapacidades o anomalías físicas o
con enfermedades mentales. Los médicos de T4 seleccionaban pacientes para la
muerte.
Estos médicos raramente examinaban
personalmente a los pacientes en este proceso; a menudo basaban sus decisiones
sobre los documentos médicos y los diagnósticos del personal de las
instituciones donde las víctimas se hallaban internadas.
Los que eran seleccionados eran
transportados por el personal de T4 a los sanatorios que servían como instalaciones
centrales de gaseamiento. Les decían a las víctimas que iban a someterse a una
evaluación física y tomar una ducha para desinfectarse.
En vez, eran asesinados en cámaras de gas
usando monóxido de carbono puro. Sus cuerpos eran inmediatamente quemados en
crematorios adyacentes a los edificios de gaseamiento. Las cenizas de las
víctimas cremadas eran tomadas de una pila común y puestas en urnas sin
preocuparse de la identificación correcta. Una urna era enviada a la familia de
cada victima, junto con un certificado de muerte enumerando una causa y fecha
de muerte ficticia.
La muerte imprevista de miles de personas
hospitalizadas, cuyos certificados de muerte enumeraban causas y lugares de
muerte extrañamente similares, dio lugar a sospechas. Eventualmente, el
programa de eutanasia se convirtió en un secreto a voces.
Hitler ordenó parar el programa de
eutanasia el 18 de agosto de 1941, dado el conocimiento público generalizado de
la medida y la estela de protestas privadas y públicas sobre las matanzas,
especialmente de miembros del clero alemán. Sin embargo, esto no significó el
fin de la operación de las matanzas de eutanasia.
En agosto de 1942, las matanzas
recomenzaron, aunque secretamente. Las víctimas ya no eran asesinadas en
instalaciones de gaseamiento centrales, sino por inyección letal o sobredosis
de drogas en varias clínicas dispersas por toda Alemania y Austria.
También muchas de estas instituciones
privaban de comida sistemáticamente a las víctimas adultas e infantiles. El
programa de eutanasia continuó hasta los últimos días de la Segunda Guerra
Mundial, creciendo y llegando a incluir una amplia gama de víctimas: los
llamados asociales, pacientes geriátricos, víctimas de bombardeos, y
extranjeros que hacían trabajos forzados.
Durante la fase inicial de las operaciones,
de 1939 hasta 1941, alrededor de 70.000 personas murieron en el programa de
eutanasia. En el procedimiento del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg
(1945-1946), se calculó que el numero total de víctimas era de 275.000
personas.
El programa de eutanasia estableció el uso
de las cámaras de gas y los crematorios para el asesinato sistemático. Los
expertos que participaron en el programa de eutanasia fueron instrumentales en
el establecimiento y la operación de los campos de exterminio usados después
para llevar a cabo la “Solución Final”.
Finalizada la guerra, se intentó que la
asociación entre medicina, psiquiatría y nazismo no fuera valorada ni
recordada, los propios médicos intentaron ocultar el accionar de sus colegas
por el gran desprestigio que su conocimiento público determinaría.
La comunidad médica y psiquiátrica alemana
intento ocultar y olvidar, y la comunidad psiquiátrica internacional avalo, en
la práctica, está decisión que permitió que muchos médicos asesinos bajo el
nazismo continuaran ejerciendo su profesión e incluso muchos de ellos
obtuvieran reconocimiento en Alemania o Austria e incluso internacional.