La infancia de David Ben Gurión

15/Ago/2018

Enlace Judío México- por Nadia Cattan

La infancia de David Ben Gurión

David Gruen Płońsk nació en Polonia el 16 de Octubre de 1886. Acudía al
jeder, las pequeñas escuelas donde estudiaban los niños de la comunidad judía.
Ahí David forjó sus primeras ideas sionistas y a sus escasos 3 años comenzó a
aprender hebreo y a fascinarse con las historias que encontraba en la Biblia.
La infancia de David se salpicó de momentos sumamente tristes, pues su
madre Sheindl murió cuando él tenía apenas 11 años. Aunado a la ausencia de su madre,
David tuvo que ser testigo de los pogromos y el antisemitismo que hervía a su
alrededor.
Siendo un adolescente inquieto fundó un movimiento juvenil al que llamó
Ezra, el cual preparaba a los jóvenes sionistas interesados en emigrar a
Palestina. Esta preparación consistía en dos tareas básicas: el adiestramiento
en labores de agricultura y la enseñanza del idioma hebreo.
A los 18 años David se trasladó a Varsovia en donde se unió al partido
sionista Po’alei Sion, los obreros de Sion, pero no eran tiempos ni lugares
aptos para ideas distintas a las del autoritario Zar, y en consecuencia David
fue arrestado en dos ocasiones, sin embargo, a pesar de las complicaciones
aquel joven obstinado, y un tanto necio, no abandonó su sueño.
Pero para hacer ese sueño sionista realidad primero tenía que estar en el
escenario correcto, así que en 1906 emigró a Palestina. Tenía 20 años de edad
cuando pisó por primera vez la tierra prometida, ese lugar era el Eretz Israel
que por tantos años había idealizado, una región que, en ese entonces, se
encontraba administrada por el Imperio Otomano.
David se estableció y no tardó en integrarse al trabajo socialista que
llevaba a cabo la comunidad judía. Así empezó a cuidar animales, recoger
cosecha y la totalidad de su energía era vertida en todas las labores que se
llevaban a cabo en el Kibutz Beit Hatikvah.
En cuanto David desembarcó volvió a unirse al partido Poalei Sion, pero
esta vez en Palestina, con el paso de los años aquel partido se convertiría en
el Partido Laborista. Dicha organización, formada desde el año 1907, tenía un
ambicioso objetivo: lograr en esa tierra una independencia política para el
pueblo judío.
Un reto nada sencillo, pero aquella meta compartida era cada vez más
inspirada por el arduo trabajo agrícola que los judíos de Palestina ejercían.
Pues cuando los jóvenes sionistas secaron los pantanos la malaria que por
tantos años había causado muerte en la población comenzó a ser controlada, las
cosechas eran cada vez más exitosas y más vastas, sin embargo, cuando surgen
pequeños tesoros también surge la necesidad de protegerlos, es por eso que en
1909 se crea la Hashomer, policía judía que velaba porque los kibutzim no
fueran saqueados ni violentados. David Ben Gurion fue uno de los fundadores de
dicha organización.
Sin duda, eran años de proyectos en construcción, pues un año después de
que se creara el cuerpo de vigilancia Hashomer se fundó el periódico “Ajdut”
que en hebreo significa Unión. David comenzó a escribir artículos en dicho
periódico y su voz fue, cada vez, más escuchada. Completamente comprometido con
el sionismo y con el partido de los trabajadores de Sion, David Gruen adquirió
el nombre hebreo de David Ben Gurión.
Sus objetivos de crear un Estado judío eran desafiantes y sus
conocimientos debían estar a la altura de la situación, así que en 1912 emigró
a Constantinopla, hoy Estambul, para estudiar la carrera de leyes. Sin embargo,
la Primera Guerra Mundial interrumpió sus estudios. David fue acusado de
revolucionario y fue exiliado forzosamente a Egipto, después de una difícil
transición, logró emigrar a los Estados Unidos.
Llegó a Nueva York en 1915, y el nuevo continente guardaba para David un
regalo especial, pues fue en Estados Unidos donde David conoció a Paula la
mujer que se convertiría en su esposa ideal, madre de sus tres hijos y
compañera perfecta para la difícil tarea que David estaba por iniciar.
Fue ahí, en Norteamérica donde David conoció por primera vez lo que era
una verdadera democracia, sin duda, esa justicia social era la que él quería
implementar en su país judío, un país que, tristemente, sólo existía en su
imaginación.
Instalado en Estados Unidos y con el complejo contexto de un mundo
sumergido en la guerra, David Ben Gurión se enlistó en el ejército británico
dejando a su esposa Paula embarazada en Nueva York. Ambos se mantenían en
contacto a través de cartas, David sólo tenía interés por la Gran Guerra, pues
el mundo estaba cambiando, y esos cambios son los que podían beneficiar los
objetivos sionistas que por tantos años David había deseado.
En 1917 David se enteró de una extraordinaria noticia, el secretario de
relaciones exteriores británico Arthur James Balfour expresó que el gobierno
inglés veía con buenos ojos el establecimiento de un hogar nacional para el
pueblo judío en Palestina. Dicha declaración conmovió al pueblo judío a todo lo
largo y ancho del planeta tierra, pues acercaba la realización de un anhelo que
por 2,000 años se había mantenido vivo en el pueblo judío. Era hora de
trabajar, de emprender, de actuar, era hora de intentar, con todo el esfuerzo
posible, hacer los sueños realidad.