Desde la creación del Imperio Otomano, en
el S XV, y la Primera Aliá, a finales del S XIX, transcurren cinco siglos en
los que, a diferencia de la época de las cruzadas, se desarrollan en Eretz
Israel diversas comunidades judías, al menos en las cuatro ciudades santas del
judaísmo eretz-israelí. No es que con la consolidación del sionismo y su
primera oleada de nuevos inmigrantes empezara a haber judíos en Palestina. Tan
sólo se incrementó el número y cambiaron las estructuras sociales, hasta que
con la Primera Guerra Mundial se consolidó el Asentamiento Nuevo.
Básicamente, la sociedad judía de este período
eretz-israelí estaba compuesta por dos grandes grupos:
Por un lado, la comunidad más antigua, la
sefardí, que tras la expulsión del Decreto de la Alhambra, en 1492, en España, habían ido asentándose
paulatinamente en lugares como Jerusalén,
Tiberias, Jebrón, etc. Este grupo incluía a los mustarabim, judíos
sefardíes provenientes de países de lengua árabe, como pueden ser los de las
comunidades de El Cairo, Trípoli, etc.
Por otra parte, los askenazíes y jasídicos,
que fueron llegando desde centro-europa a partir del S XVIII.
Ambos grupos tendrán en el S XIX una gran
oleada de inmigrantes.
Tras la revuelta de Bar Kojba, en el S I.
d.e.c., en La Galilea habían quedado grupos de judíos preservando, hasta que se
pudo, con instituciones como el Sanedrín -abolido en el S V, en plena época
bizantina. Dos siglos más tarde las
comunidades judías estaban en franco declive. A principios de la Edad Media las
cosas no mejoraron, porque como nos cuenta la Historia, la época de las guerras
civiles musulmanas y la época de las Cruzadas no ayudaron a la vida judía sino
en sitios como Ako, pero no en Jerusalén.
El período de la dominación mameluca sí experimentó
un aumento en la población judía, especialmente en La Galilea, pero las
epidemias de peste negra redujeron la demografía del país en al menos un
tercio. En 1260, el rabino Yechiel de París llegó a Eretz Israel, en ese
momento parte del Imperio Mameluco, junto con su hijo y un gran grupo de
seguidores, instalándose en Ako, donde
estableció la academia talmúdica Midrash HaGadol d’Paris. . Najmánides, el
sabio cabalista español, llegó en 1267 y se estableció en Ako también.
Pero en 1492, con la expulsión de los
judíos de Sefarad, y en en 1498 con la expulsión de Portugal, muchos se
radicaron en Eretz Israel. Don José Nasi, Duque de Naxos, por ejemplo, sobrino
de Doña Gracia Nasi, tuvo éxito en el re-asentamiento de Tiberias y Tzfat en
1561 con judíos sefarditas, muchos de ellos cripto-judíos retornados a la fe
mosaica. A fines del S XVI, TSfet se había convertido en un centro cabalístico
importante, habitado por importantes rabinos y eruditos: Yakov bi Rav, el
rabino Moshe Cordevero, el rabino Yosef Karo e Isaac Luria, por sólo nombrar a
los más sobresalientes. En este momento
había una pequeña comunidad en Jerusalén encabezada por el rabino Levi ibn
Haviv, también conocido como el Mahralbaj. A partir de este momento, las
comunidades de La Galilea irán desapareciendo -por guerras con los drusos- para
radicarse hacia Judea, especialmente Jerusalén y Jebrón, incluso Gaza.
En 1700, cuando la población de la Ciudad
Vieja de Jerusalén era básicamente sefardí, llegó un grupo de más de 1,500
judíos de Askenaz. Casi un tercio del grupo pereció por las enfermedades durante el largo
viaje. Al llegar a Jerusalén pidieron
dinero prestado a los árabes locales para la construcción de una sinagoga, pero
pronto se quedaron sin fondos y pidieron prestado más dinero a muy altas tasas
de interés. En 1720, al no poder pagar las deudas contraídas, los acreedores
árabes irrumpieron en la sinagoga, la prendieron fuego y destruyeron sus casas.
Los judíos huyeron de la ciudad y durante el siglo siguiente, cualquier judío vestido
con atuendo asquenazí fue blanco de un ataque. Algunos de los judíos
asquenazíes que permanecieron comenzaron a vestirse como judíos sefarditas. Un
ejemplo conocido es el rabino Abraham Gershon de Kitov.
En pleno S XVIII, llegaron grupos de jasidim,
como el rabino Menachem Mendel de Vitebsk o el rabino Avraham de Kaliski,
discípulos del Maguid de Mezeritch. Los Mitnagdim, los oponentes, grupo
contrario al jasidismo, comenzaron a llegar en 1780. La mayoría de ellos se
establecieron en Tzfat o Tiberíades, pero unos pocos establecieron una
comunidad judía ashkenazi en Jerusalén, reconstruyendo las ruinas de la
sinagoga de La Jurvá.
Entre las décadas de los ´30 y los ´40,
Siria cayó bajo el gobierno del virrey egipcio Muhammad Ali y su hijo, Ibrahim
Pasha, que extendieron su poder hasta Damasco, empujando al otomano hacia el
norte. Esta inestabilidad política rápidamente influyó en la comunidad judía y
su demografía. El mayor daño en vidas y
propiedades se extendió a las comunidades judías de Safed y Jebrón. Además, hay
que sumarle el terremoto de Galilea de 1837, que destruyó Safed, matando a
miles de sus residentes.
Con la restauración del gobierno otomano en
1840 -gracias a la intervención británica y francesa- la región comenzó a
experimentar un serio aumento en la población, pasando de solo 250,000 en el
año de 840 a contabilizarse 600.000 a fines del S. XIX. Era tal el número de habitantes que, por
ejemplo, la Ciudad Vieja de Jerusalén, tenía problemas de hacinamiento, con lo
que eso conlleva para la higiene y la propagación de las enfermedades. Es el momento en que los judíos van a salir a
vivir fuera de las murallas, con un primer asentamiento llamado Mishkenot
Shanaaním. Este lugar fue construido por el banquero y filántropo judío
británico Sir Moses Montefiore, en 1860, como una casa de beneficencia, pagada
por el patrimonio de un empresario judío estadounidense de Nueva York, Judah
Touro, cuya fortuna no tuvo herederos sino los judíos de Jerusalén.
Estos desarrollos de beneficiencia desarrollaron
la calidad de vida de los judíos sefardíes, creando pronto otros barrios
extramuros -todos los barrios que llevan el nombre Moshé, por ejemplo, son en
honor de Moshé Montefiore. Con esa calidad de vida, también se desarrolló el
comercio -en la Puerta de Damasco, por ejemplo estaban las tiendas Valero,
primera tentativa de centro comercial en Jerusalén, creadas desde el banco de
la familia Valero, que empezó en los edificios que hay tras pasar la Puerta de
Yafo, frente a la fortaleza mameluca que hoy conocemos como La Torre de
David. Las tiendas Valero de la Puerta
de Damasco se desmantelaron en los años 30.
Sobre esta época de la historia del pueblo
judío existe un interesantísimo museo específico, situado en el Barrio Judío de
la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Los judíos del viejo asentamiento
24/Jul/2018
Enlace Judío México- por Pedro Huergo Caso