Isaac Bashevis Singer es considerado por los críticos
literarios como uno de los grandes narradores del siglo XX. Nació el 14 de
julio de 1904 en Radzymin, Polonia, que en esa época era parte del Imperio
Ruso. Él daba desde joven esa fecha como la de su nacimiento posiblemente para
evitar el servicio militar, la otra fecha probable de su nacimiento es el 21 de
noviembre de 1902. Sus padres eran judíos religiosos y desde pequeño lo
impulsaron hacia una carrera como académico religioso.
En esos años tuvo una relación con Runia Shapira, de la que
nació su hijo Israel. En 1932 su hermano Israel Yehoshúa se instaló en Nueva
York. Singer lo siguió emigrando también a Estados Unidos. En Nueva York, Isaac
Bashevis Singer comenzó a trabajar para la Jewish Daily Forward, un periódico
en idioma yidish dedicado a temas de interés general para sus lectores recién
inmigrados. De 1933 a 1935 fue codirector de la revista Globus, donde publicó
cuentos y serializó la novela “Satán en Goray” (1933), una historia que
comienza a partir de los acontecimientos del siglo XVII relacionados con el
falso mesías Shabatai Zevi y ofrece una imagen de la fiebre mesiánica que se
extendió entre los judíos en esos años. En un trabajo posterior, casi treinta
años más tarde, Singer va a volver sobre el mismo tema con “El esclavo” (1962),
que transcurre en el siglo XVII, con una historia de amor entre un hombre judío
y una mujer cristiana, cuya relación es atormentada debido a sus diferentes
tradiciones.
A lo largo de la década de 1940, su reputación comenzó a
crecer entre los muchos inmigrantes judíos. Después de la Segunda Guerra
Mundial y de la destrucción de la vida judía en Europa, parecía que el yidish
era una lengua en vías de extinción. Sin embargo, Singer creía en el poder de
su lengua materna y sabía que todavía había una gran cantidad de público que
deseaba que su trabajo en esa lengua aborde las vidas y los problemas de los
suyos. En 1950 produjo su primera obra importante, “La Familia Moskat”, la
historia de una familia judía polaca del siglo XX antes de la guerra. Siguió a
esta novela una serie de cuentos que fueron bien recibidos, incluyendo su
famosa obra, «Gimpel, el tonto».
Aunque no se definía como un nostálgico, el escenario de
gran parte de sus trabajos era su Polonia natal, y la escritura se dirigió a
las preguntas existenciales y espirituales a través de cuentos y parábolas.
Estos trabajos llamaron la atención de un número de escritores estadounidenses,
incluyendo Saul Bellow e Irving Howe, que en gran medida fueron los encargados
de traducir la obra de Singer. A lo largo de la década de 1960 continuó
escribiendo: una de sus novelas más famosas fue “Enemigos”, una historia de
amor de sobrevivientes del holocausto en la cual dirimen sus propios deseos con
las complejas relaciones familiares y la pérdida de la fe.
En 1964, con su designación para el Instituto Nacional de
las Artes y las Letras, Singer se convierte en el único miembro americano que
escribe en un idioma que no es el inglés. Dice, «El yidish es la lengua
sabia y humilde de todos nosotros, el idioma de una humanidad asustada y
esperanzada». Por esos días, ya es un firme partidario del vegetarianismo.
Se había convertido en un escritor de fama internacional. Singer no sólo era un
gran defensor de la escritura yidish, sino la principal figura de sus letras.
Su obra “El mago de Lublin” (1960), traducida a varios idiomas, habla de un
mago lujurioso y su transformación hacia la expiación por autoreclusión.
En los años 70’ Singer escribió dos novelas sobre la
historia judeo polaca del siglo XIX y también sobre temas modernos; diversificó
su actividad, escribió memorias y libros para niños, así como otras dos novelas
que transcurren en el siglo XX, “El Penitente” (1974) y “Shosha” (1978), donde
narra una historia de amor en la Polonia de los años treinta. Entre las
colecciones de relatos cabe recordar también a Un amigo de Kafka (1970), La
muerte de Matusalén y otros cuentos (1988). Entre las historias y novelas
autobiográficas, publica: En el tribunal de mi padre (1966) y Amor y Exilio
(1984).
En el año 1978 le conceden el Premio Nobel de Literatura. Su
discurso al recibir el premio fue memorable, comenzó en yidish y finalizó en
inglés; entre sus párrafos célebres dijo: “La gente me pregunta a menudo: “¿Por
qué escribes en una lengua moribunda?” Y quiero explicarlo en pocas palabras.
En primer lugar, me gusta escribir historias de fantasmas y nada se ajusta
mejor a un fantasma que una lengua moribunda. Cuanto más muerto esté un idioma,
más vivo está el fantasma. Los fantasmas aman el yidish y, por lo que yo sé,
todos lo hablan. En segundo lugar, no sólo creo en fantasmas, sino también en
la resurrección. Estoy seguro de que millones de cadáveres que hablan yidish se
levantarán de sus tumbas un día y su primera pregunta será: “¿Hay algún nuevo
libro en yidish para leer?” Para ellos el yidish no estará muerto. En tercer
lugar, durante 2000 años el hebreo era considerado una lengua muerta. De repente
se hizo extrañamente viva. Lo que pasó con el hebreo puede también sucederle al
yidish un día, (aunque yo no tengo la menor idea de cómo este milagro puede
llevarse a cabo). Aún hay una cuarta razón para no abandonar el yiddish y es la
siguiente, el yiddish puede ser una lengua que muere, pero es el único idioma
que conozco bien. Yidish es mi lengua madre y una madre nunca está realmente
muerta”.
En otra parte de su discurso afirmó: “el yidish es el idioma
de la diáspora, sin tierra, sin límites, que no depende de ningún gobierno. Es
una lengua donde no existen palabras que definan a las armas o a las
estrategias de guerra. Es un idioma del cual se mofaron, tanto los judíos que
se integraron a la emancipación como los gentiles. Fue una lengua fortalecida
por los judíos de los guetos y ellos son el verdadero pueblo del libro…El gueto
no fue solo el refugio de una minoría perseguida, sino un gran intento de paz,
autodisciplina y humanismo……En yidish se pueden hallar expresiones que reflejen
el placer, el amor a la vida, las esperanzas mesiánicas, la tolerancia, y una
profunda valoración de la singularidad humana. En yidish hay humor y valoración
de cada día de la vida, de cada pequeño éxito, de cada encuentro de amor, y
sabe sobreponerse a las fuerzas de la destrucción”
Después de haber sido galardonado, Singer siguió escribiendo
durante los últimos años de su vida. Publicó “Amor y Exilio” (1988), “El Rey de
los Campos” y tres años más tarde, “Scum”, una historia de un hombre que vive
en un shtetl polaco a principios del siglo XX. El 24 de julio de 1991, Singer
murió a la edad de ochenta y siete años en Miami, Florida. Había publicado 18
novelas, 14 libros para niños, numerosos ensayos, artículos y reseñas.
La de Singer es una narrativa realista entretejida con las
dinámicas históricas y sociales que se evocan vívidamente. Aunque algunos
críticos se han quejado que en sus libros le daba una excesiva importancia al
sexo y a la superstición, creó una rica y significativa obra que quedará para
siempre en la historia de la literaria universal.
Singer consideraba el papel del escritor como poco
influyente: «los escritores pueden estimular la mente, pero no pueden
dirigirla. El tiempo cambia las cosas, Dios cambia las cosas, los dictadores
cambian las cosas, pero los escritores no pueden cambiar nada».
Isaac Bashevis Singer, a 40 años del Premio Nobel
19/Jul/2018
Fuente: Radio Jai