Un joven de Arabia Saudí desaparece tras pedir libertad ante las cámaras

13/Abr/2011

La Vanguardia, Marina Meseguer

Un joven de Arabia Saudí desaparece tras pedir libertad ante las cámaras

Jaled Mohamed al Johani criticó a la monarquía de los Al-Saud ante los periodistas internacionales
12/04/2011
MARINA MESEGUER
Arabia Saudí además de ser el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo y el gran aliado de los EE.UU. en la zona, es también uno de los regimenes autoritarios más represivos del planeta. La casa de los Al-Saud reina con mano de hierro en un país que política y socialmente siempre ha parecido estable, pero que con la llegada de la llamada primavera árabe puede empezar a tambalearse, y el régimen lo sabe. Es por eso que cada tentativa de protesta ha sido sofocada con dureza y puede que por ese motivo haya desaparecido Jaled Mohamed al Johani, un joven profesor padre de cuatro hijos.
El pasado 11 de marzo en Riad se había convocado una protesta para pedir libertades. Los periodistas extranjeros –acompañados de sus censores- acudieron al lugar, pero sólo encontraron un gran dispositivo policial, helicópteros sobrevolando la zona y agentes de paisano. Ni rastro de la disidencia. De repente, un joven con grandes gafas de sol, patillas y aspecto fornido se acercó a los reporteros y les espetó algo que no esperaban: “Estoy aquí para decir que necesitamos libertad, necesitamos poder hablar libremente, que nadie nos impida poder dar nuestra opinión”.
Esta espontaneidad no es nada habitual en un país en el que no existen ni libertades políticas, ni de expresión y en el que se aplica la pena de muerte, pero el joven profesor ya no podía más. “Yo tenía miedo y me callé, me callé hasta que estallé”, “necesito que me den mis derechos sin tener que rogar por ello” argumentaba ante un enjambre de periodistas. Un poco más retirados, agentes secretos vestidos con la tradicional túnica blanca saudí y con gafas oscuras hablaban por teléfono con aspecto malhumorado.
Jaled era consciente de que lo que estaba haciendo conllevaba riesgos, pero aun así todavía tuvo valentía para bromear, “no se imaginaban que alguien en Arabia Saudí tendría el coraje de hablar”, decía en referencia a los agentes. “Todos los que veis aquí son policías”, “he pasado por aquí dos veces y me han dicho que si pasaba una tercera me llevaban a la cárcel”, “¡yo quiero ir a la cárcel!”, reclamaba.
Los medios de comunicación extranjeros presentes le preguntaron a Jaled si no estaba preocupado por lo que pudiera pasarle o por sus hijos, pero el profesor aseguró que temía más por el futuro de sus pequeños que por su presente. De camino a su coche, un flamante deportivo blanco con los cristales teñidos de negro, el joven pidió sonriente a los periodistas que le fueran a visitar a la cárcel, por que estaba seguro de que no iba a llegar a su casa, y al parecer, acertó.
Ya hace un mes desde que Jaled Mohamed al Johani demostró tener una valentía fuera de lo común, y desde entonces nadie ha sabido nada de él, su teléfono está apagado. El joven podría haber pagado caro la osadía de opinar en una dictadura. Para presionar a las autoridades sauditas se ha creado un grupo en Facebook bajo el nombre de “¿Dónde está Jaled?”, ya tiene cerca de 5.000 seguidores, pero hasta el momento la pregunta sigue sin respuesta.