Con Federico Platzman, autor de El Sueño de Lauri: «Los niños de hoy en día no son los de antes»

04/Jul/2018

Montevideo Portal

Con Federico Platzman, autor de El Sueño de Lauri: «Los niños de hoy en día no son los de antes»

Lauri y Damián son hermanos con el extraño poder de entrar en los sueños del otro. Cuando ella desaparece en la selva amazónica durante un viaje familiar, cada segundo cuenta para encontrarla con vida.
Esta es la premisa de la novela juvenil El sueño de Lauri (Editorial Fin de Siglo), del escritor uruguayo Federico Platzman. Con mucha imaginación, el autor se embarca en una aventura onírica pro también muy real, que ahonda en el concepto de los vínculos secretos entre hermanos para cimentar la trama, que desarrolla a varios niveles gracias a su lectura múltiple sobre el poder de los sueños.
En la trama, cada minuto que pasa hace que la vida de Lauri corra más riesgo. Ante la búsqueda fallida de los rescatistas, la última esperanza es que Damián entre al sueño de su hermana, la encuentre allí y averigüe su ubicación exacta en la realidad. No es tan simple, «pues cuando una niña se pierde en una enorme selva, sus sueños suelen convertirse en terribles pesadillas».
Platzman, licenciado en Ciencias de la Comunicación nacido en 1992, también autor de la obra teatral ¡Hasta acá llegamos!, participa de nuestra sección Fantasía, en la que le pedimos a escritores de libros juveniles que respondan una serie de preguntas sobre literatura infantil.
¿Qué debe tener un libro para niños sí o sí?
Tengo la teoría de que los niños de hoy en día no son los niños de antes, no son los niños que éramos nosotros. Están expuestos a un montón de estímulos audiovisuales y lecturas altamente controversiales. Viven en un mundo que es completamente diferente al que teníamos nosotros cuando éramos chicos. Por lo tanto creo que las novelas juveniles uruguayas tienen que estar al nivel de las que llegan del exterior. Por ejemplo, 13 Reasons Why es un bestseller mundial juvenil que cuenta la historia de una chica que se suicida de una forma cálida y sutil. Este es el mundo en el que vivimos. Tenemos que apostar por tramas con fuertes elementos dramáticos que se animen a hablar de los problemas reales que hay en la sociedad en la que vivimos. Los cuentos de hadas no están mal, pero las narrativas poderosas tienen que tener un anclaje emocional en la realidad, sean historias fantasiosas o no.
Las novelas, sean para la edad que sean, deben apostar por tramas con un insight de nuestras vidas, deben ser desafiantes, cautivar y atrapar al lector con personajes con los que se puedan identificar por verse reflejados en ellos o por poder proyectarse en ellos y relacionarse a un nivel profundo. Las novelas para jóvenes son arte, el arte cuestiona la realidad y amplía nuestra visión del mundo. En El sueño de Lauri hablo del poder de los sueños, de qué pasa cuando una niña desaparece, de qué pasa cuando un joven tiene un potencial pero nadie le tiene fe.
¿La literatura juvenil tiene el mismo valor que la literatura para adultos?
La única forma de cambiar al mundo de forma constructiva, progresiva y positiva es a través de la educación. Los niños son el futuro, son igual de importantes que los adultos o más. Consecuentemente la literatura juvenil es tanto o más importante. Los jóvenes tienen la capacidad de estar completamente abiertos a nuevos estímulos y nuevas formas de pensar, a diferencia de los adultos, que muchas veces ya están cerrados en sus creencias, y tienen una imagen rígida sobre cómo es la vida. El impacto de una novela en un niño es mil veces mayor. Es transformador.
¿Por qué decidiste escribir para jóvenes?
Quiero conectar con ellos. Me esfuerzo en poner este granito de arena para que estos jóvenes lectores hagan del mundo un lugar mejor en el futuro. Apuesto por un arte que genera conciencia, que abre los ojos, que inculca valores, que brinda nuevas formas de entender la realidad en la que viven los chiquilines. Es una apuesta por la educación en la que pongo mi fe. Estos niños y jóvenes el día de mañana van a ser grandes. El momento de generar un cambio es ahora. Por eso El sueño de Lauri trabaja un montón de valores, como el valor de la familia, de la amistad, de luchar por lo que uno cree y de ayudar incondicionalmente a los demás. Todo dentro de una historia atrapante. Me enfoqué en un tema del que nunca me hablaron ni en la escuela ni en el liceo, que me parece fundamental: el poder de los sueños. ¿Por qué apostar por nuestros propios sueños y nuestras metas? ¿Cómo lo intentarán Lauri y Damián a pesar de las dificultades del camino?
¿Por qué es importante que los niños y jóvenes lean?
Quien lee vive mil vidas. La lectura es un portal a las vidas de otras personas, que por imaginarias no dejan de ser reales, porque reflejan la realidad y el tipo de vida y los problemas a los que se enfrentan otras personas. Una novela los introduce en la mente de otros personajes. Desarrolla la empatía, una persona que lee es una persona más empática porque hace constantemente el esfuerzo, placentero, de ponerse en el lugar de los demás. La empatía es una herramienta clave para estar bien con amigos, familia y sociedad. Entender por qué los demás son como son, respetarnos en nuestras diferencias. La empatía es fundamental para ser feliz. Leer es fundamental.
¿Cuál es el primer libro que recordás haber leído?
Me estaba yendo viaje con mi familia a Brasil y mis viejos me regalaron Los Andaluins (de Gabriel Aznárez). Me lo leí en el bondi antes de llegar. Era sobre una familia que viajaba por otros mundos. Influenció a El sueño de Lauri ahora que lo pienso. Todo influye. En El sueño de Lauri los hermanos también viajan por otros mundos, aunque no son reales; como en los Andaluins, son los mundos que hay adentro de los sueños, que deben explorar y entender para entenderse a ellos mismos y salvar la vida de Lauri. Me acuerdo de la tapa de Los Andaluins, con los tres hermanos y la casona, me acuerdo que me lo dieron envuelto en un papel de regalo celeste con moño rojo, me acuerdo que después del primer capítulo me comí un baurú en una estación de servicio en la que paramos en el trayecto. Los Andaluins tiene corazón.
¿Seguís leyendo literatura infantil o juvenil?
Leo novelas para adultos, sobre todo de misterio y de ciencia ficción. Muchas películas también y muchas series. Así traigo ideas que son de adultos a las novelas juveniles.
¿Tenés referentes a la hora de escribir?
Sí, la lista es bastante extensa. Para El sueño de Lauri construí una historia al estilo Pixar. Imaginate que va una familia entera va a ver Toy Story. Los padres entienden la trama desde su punto de vista, los niños desde el suyo. Pero todos disfrutan, ríen y hasta capaz que se les cae una lágrima. Las historias no tienen edades, El sueño de Lauri tampoco. Lo leyeron abuelas con sus nietos y les encantó, lo leyeron adolescentes de 17 y 18, una me contó que lo leyó dos veces. Los niños de 7 años también lo leen. Todos me comentaron cosas totalmente distintas de lo que les pareció. Una novela, cuando funciona, es un espejo.
¿Escribís pensando en alguien en particular, en cómo lo tomará un lector determinado?
Sí, pienso en chiquilines jóvenes que pueden ser más chicos o más grandes. Mis historias son para los demás. Cuando arranco un proyecto para una novela quiero conectar, compartir, cautivar, lo que doy tiene que ser valioso. Cada palabra que escribo la escribo pensando en el impacto que va a generar a nivel emocional. Creo que esa es la forma de escribir más sincera y poderosa. Enfocarse en el que está del otro lado.