En estos días estamos culminando la festividad de Janucá en la que festejamos la victoria de la rebelión de los macabeos frente al Imperio seléucida hacia el año 165 a. c.
Los judíos celebramos en nuestras festividades las victorias de los débiles contra los poderosos, es el caso de Janucá pero también es el tema del relato de Pesaj: esclavos que se enfrentan al poder egipcio (el reino más fuerte de la época). Es el tema de Purim en el que Mordejai se rebela contra el más poderoso de los ministros del rey: “el rey Asuero engrandeció a Amán (…), y puso su silla sobre todos los príncipes…” (1), siendo ministro del imperio que era la potencia del momento: “… Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias…” (2).
En todos los casos se celebra, parafraseando a Mario Benedetti, la situación del “… arriba nervioso y el abajo que se mueve. (…) con el arriba que baja y el abajo que se sube.”
En la misma línea el momento más recordado de la figura del Rey David es cuando el débil David venció al fuerte Goliat. Su expansionismo militar es presentado como corrompido a tal punto que por ese motivo los textos bíblicos expresan que Dios no le permitió construir el Templo en su honor: “Mas vino a mí palabra del Eterno, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí.” (3).
Estos actos de rebeldía frente a los poderosos llevaron a que Jean Jacques Rousseau en su obra de 1762, El Contrato Social mostrara admiración por el pueblo judío: “Cuando los judíos, sometidos a los reyes de Babilonia y más tarde a los reyes de Siria, se obstinaron en no reconocer más dios que el suyo, esta negativa, considerada como una rebelión contra el vencedor, les atrajo las persecuciones que se leen en su historia…” (4).
La rebelión de los macabeos, que estamos celebrando en Janucá condujo a la independencia, lográndose la existencia de un reino judío independiente que duró aproximadamente un siglo; (desde el año 164 a.C hasta el año 63 a.C.) Simón (el hermano menor de los macabeos) fundó en el año 142 a.C. la dinastía Hasmonea. El Reino Hasmoneo obtuvo el reconocimiento del Senado romano en el año 139 a. C.
Roma había apoyado militarmente a los macabeos en su rebelión contra el Imperio Seléucida según se describe en el Capítulo VIII del Primer Libro de los Macabeos: “17. Yehudá eligió entonces a Eupolemo, (…), y a Jasón, (…), y los mandó a Roma para que hicieran con los romanos un tratado de alianza y de amistad… 24. Si llegare a haber una guerra con Roma o con alguno de sus aliados, doquiera se extiende su poder 25. la nación de los judíos combatirá lealmente a su lado… 27. De igual modo, si hubiere alguna guerra con la nación de los judíos, los romanos combatirán lealmente a su lado… ”. El acuerdo habría sido al iniciarse la rebelión, en el año 161 a.C.
Al momento que el Senado romano reconoció la dinastía Hasmonea (año 139 a.C.), Roma aún era una república pero ya había conquistado y tenía bajo su poder toda la costa europea del Mar Mediterráneo (desde la Península Ibérica hasta Grecia) y parte del Norte de África. Ya se había enfrentado en guerras también contra el Imperio Seléucida.
Podría considerarse que Roma ya era entonces la potencia del momento por lo que su reconocimiento podría significar una garantía para la existencia y seguridad del reino judío pero como es sabido, la propia Roma terminó con la independencia del Estado Hasmoneo en el año 63 a. C.
Para entonces el Estado Hasmoneo se había expandido, su conducta no fue distinta a la de los demás reinos de la zona en esa época: obligaron a los conquistados a adoptar la religión de los conquistadores, así obligaron a otros pueblos a convertirse al judaísmo, el ejemplo más conocido el de los idumeos como relata el historiador judío Flavio Josefo del Siglo I d.C.: “…y sometió a todos los idumeos, a los cuales les permitió que se quedaran en su país, con tal que se circuncidaran y observaran las leyes de los judíos….”(5).
Destruyeron ciudades y templos como el de los samaritanos (llamados cutim en hebreo) en el Monte Garizim en la ciudad de Shjém en el 129 a.C: «… Luego capturó (…) Garizim y el país de los cuteos; estos últimos adoraban en un templo similar al de Jerusalén (…) Este templo fue devastado…»(6).
Estas conquistas fueron posibles por la alianza militar renovada por distintos reyes hasmoneos con Roma pero en año 63 a.C. las disputas entre dos hermanos hasmoneos que pretendían cada uno de ellos el apoyo de Roma contra su hermano, determinó que el general Pompeyo impusiera el poder romano en Judea.
A partir de ese momento es conocida la dominación romana de Judea mediante reyes judíos vasallos de Roma o procuradores enviados desde Roma.
En el presente año la festividad de Janucá comenzó pocos días después del anuncio del presidente de los Estados Unidos reconociendo a Jerusalén como capital israelí.
No es difícil encontrar una analogía entre el reconocimiento del Senado romano al Estado Hasmoneo y el reconocimiento del presidente estadounidense de Jerusalén como capital de Israel.
En ambos casos se trata de la potencia del momento realizando una declaración simbólica hacia el Estado judío luego de décadas de alianza en lo real. Es innegable la existencia del apoyo militar de Roma a Judea (como hemos expresado previamente) así como también es innegable la ayuda militar de Estados Unidos a Israel. En el año 2016 se firmó el mayor acuerdo militar de la Historia de las relaciones entre ambos países. El acuerdo entre el presidente Obama y el primer ministro Netanyahu determinó la mayor ayuda militar de Estados Unidos a Israel desde sus inicios (7).
Es interesante la variedad de reacciones que se dieron en el mundo judío ante el anuncio del Presidente Trump, especialmente en la comunidad judía del propio Estados Unidos.
Entre quienes criticaron la declaración del presidente se encuentra, entre otras instituciones, la Unión para el Judaísmo Reformista (que nuclea a todo el judaísmo reformista estadounidense), esta tendencia constituye el movimiento confesional judío más popular en los Estados Unidos (8), calificó la declaración como “inoportuna» y que «agravaría el conflicto», el movimiento no niega la importancia de Jerusalén para el judaísmo. En la misma línea se expresó el Consejo Demócrata Judío de América (9).
La organización sionista Ameinu, sucesora de la Alianza Laborista sionista calificó la declaración como “provocación inútil” (10).
Apoyando la declaración de Trump aparecen el Comité Americano Israelí de Asuntos Públicos (AIPAC), la Coalición Republicana Judía y la Unión de Congregaciones Judías Ortodoxas de América entre otras organizaciones. (11)
Entre los grupos cristianos del país, también hubo apoyos y rechazos a la declaración presidencial. El Consejo Nacional de Iglesias (NCC), que incluye 38 diferentes tendencias, como la presbiteriana, la metodista o la Convención Bautista Nacional, declaró que Trump «ha inyectado combustible al fuego del conflicto en la región”.
En apoyo a Trump se expidió el Liberty Counsel, institución evangélica, su presidente Mat Staver declaró: «El rey David estableció Jerusalén como la capital de Israel hace 3.000 años. Ha sido, es y seguirá siendo la capital de Israel. (…) Me complace el anuncio del presidente Trump. Él es el único presidente que ha cumplido su palabra” (12).
Puede observarse que (como en cualquier democracia que funcione correctamente) las posturas sobre un tema trascendente dependen más de lo ideológico que el origen étnico o religioso.
Desde hace poco más de un año, al producirse el triunfo electoral de Trump (recordemos que el sistema de Colegios Electorales puede determinar que triunfe un candidato que no sea el que tiene más votos a nivel popular, como fue éste el caso) se ha roto la cultura de unidad entre los ciudadanos norteamericanos, como señala el analista político Larry Joseph Sabato al analizar el primer aniversario del triunfo electoral: “Trump ha abandonado la tradición presidencial de reconciliar a los americanos. Como en campaña, vive bajo el lema divide y conquista. Su única meta ahora es mantener a su base contenta” (13).
No es ningún secreto que el presidente Trump genera resistencias, es el presidente con mayor porcentaje de desaprobación de Estados Unidos en 70 años (14), coherentemente con esta situación, el beneplácito por la declaración sobre Jerusalén no fue generalizado en la comunidad judía estadounidense, como indicamos previamente. Tan sólo cuatro meses atrás (en agosto) era generalizada la indignación hacia la figura de Trump por parte de la mayoría de la comunidad judía norteamericana luego de los hechos de Charlottesville (15).
Volviendo a las analogías con la época macabea, la figura de Trump no recuerda a los gobernantes republicanos de Roma que apoyaron a los macabeos contra los seléucidas sino que recuerda más a otros gobernantes romanos como Calígula (16), quien apoyó como rey de Judea (entonces un reino vasallo de Roma) a Herodes Agripa I (nieto de Herodes el Grande); pero a diferencia de lo ocurrido con el Imperio Romano, la presencia de un presidente en la Casa Blanca con las características de Trump parece algo más circunstancial que permanente.
Lo que continuará presente es el ejemplo de los macabeos que recordamos cada Janucá, y que fuera tomado por el movimiento sionista, tal como podemos comprobar en el simbolismo de la lámina que acompaña esta nota, donde Yehudá el Macabeo se encuentra protegiendo desde el fondo de los tiempos a un jalutziano (pionero) trabajando la Tierra de Israel.
(1) Libro de Esther Capítulo 3, versículo 1.
(2) Ídem: 1:1.
(3) Libro Primero Crónicas, Capítulo 22, versículo 8.
(4) Rousseau, Jean Jacques: El Contrato Social. Longseller, Buenos Aires, 2001. Pág. 170.
(5) Flavio Josefo: Antigüedades Judías. libro XIII Cap. IX.
(6) Ídem.
(7) Estados Unidos e Israel sellaron el mayor acuerdo de ayuda militar en la historia de ambos países: 38 mil millones de dólares. En: www.infobae.com/america/mundo/2016/09/14/estados-unidos-e-israel-sellaron-el-mayor-acuerdo-de-ayuda-militar-en-la-historia-de-ambos-paises-38-mil-millones-de-dolares/
(8) Una encuesta del año 2013 determinó que 35% de todos los judíos del país se identifican con el movimiento reformista, el 18% con el judaísmo masortí, el 10% con el judaísmo ortodoxo, el 6% con una variedad de grupos pequeños, como los movimientos reconstruccionista y un 30% no se identifican con ninguna corriente judía en particular. Disponible en: http://www.pewforum.org/2013/10/01/jewish-american-beliefs-attitudes-culture-survey/
(9) How Us Jewish Groups Are Reacting To Trump’s Recognition of Jerusalem As Israel’s Capital. Jerusalem Post,7 de diciembre de 2017. En: http://www.jpost.com/Diaspora/How-US-Jewish-groups-are-reacting-to-Trumps-recognition-of-Jerusalem-as-Israels-capital-517280
(10) http://www.ameinu.net/newsroom/press-release/truth-is-not-the-same-thing-as-wisdom-no-need-to-provoke-region-over-self-evident-truth-that-jerusalem-is-israels-capital/
(11) How Us Jewish Groups… op. cit.
(12) American Christian Organizations Split in Response to Trump’s Jerusalem Move. Diario Haaretz, 7 de diciembre de 2017. En: www.haaretz.com/us-news/.premium-1.827412
(13) www.clarin.com/mundo/donald-trump-ano-triunfo-electoral-amores-odios_0_ByNSoFJ1G.html
(14) https://www.clarin.com/mundo/ano-triunfo-popularidad-trump-piso_0_HJ6BYHAA-.html
(15) https://cciu.org.uy/news_detail.php?title=Cargados-de-fuego-y-furia-en-Charlottesville&id=17857
(16) Krugman, Paul: Trump hace quedar bien a Calígula. El País, Madrid. 19 de agosto de 2017. https://elpais.com/economia/2017/08/18/actualidad/1503052763_546552.html
Janucá y algunas reflexiones sobre las potencias y la Tierra de Israel
18/Dic/2017
Prof. Gabriel Hojman (Copredi) , para CCIU