Viajando por Israel. Conoce la ciudad subterránea más bella del mundo

06/Dic/2017

UnidosxIsrael

Viajando por Israel. Conoce la ciudad subterránea más bella del mundo

¿Te imaginas una ciudad construida entre
piedras? Más de 10.000 cuevas interconectadas que sirven como escondite,
habitación o santuario ritual. ¿Cómo vivirías en ellas? ¿qué tipo de piedra
escogerías? o ¿cómo le harías para entrar? Aunque no lo creas este sitio existe
se encuentra en Israel y se llama Beit Guvrin.
A 13 kilómetros de Kiryat Gat se encuentran
las famosas cuevas de Beit Guvrin y Maresha. Esta belleza prehistórica consiste
en un conjunto de cuevas formadas entre muros de piedra caliza. En ellas se han
escondido todo tipo de personas, culturas y objetos. Han servido como bodegas,
escondites, espacios rituales y hasta tumbas. Hoy, son tan sólo un vestigio de
la grandeza pasada, se encuentran el camino de peregrinos judíos y turistas
para mostrar un poco de lo que fueron otros tiempos.
Las cuevas toman el nombre de las ciudades que
se encontraban por encima de ellas y que el tiempo se ha tragado. Maresha fue
la primer ciudad en pararse en ese sitio. La referencia más antigua que se
tiene de ella se encuentra en el Tanaj, en el libro de Joshua. Se dice que
dicha ciudad fue dada a la tribu de Judá. Sin embargo, aunque claramente
hebreos, los restos más antiguos que se han encontrado datan del siglo VIII
antes de la Era Común. Más adelante fue saqueada y remplazada por Beit Guvrin,
que a su vez fue conquistada y destruida por los romanos, quienes no dejaron de
ella más que ruinas.
Ahora lo que queda es una red de más de 10,000
cuevas, de las cuales sólo 480 pertenecen a estas ciudades. La consistencia
suave de los muros de cal hace que la manipulación de la piedra sea sencilla,
incluso para las herramientas tan primitivas de la época. Así, al pasearnos por
el parque arqueológico entre ellas, podemos encontrar todo lo necesario para
sostener una ciudad subterránea.
Podemos ver espacios dedicados a la ganadería
y agricultura como establos, criaderos de palomas y almazaras (molinos de
aceite y frutos); espacios habitacionales como recámaras, escondites o baños y
espacios rituales como santuarios y tumbas. Todos estos mezclados y divididos
entre el pasar de los años. Ya que son los vestigios que sidionos, israelitas y
romanos, dejaron en su paso antes de irse.
De todas las cuevas, destacan principalmente
tres espacios. El complejo de “Las Campanas” que son 70 cuevas conectadas con
forma de campana. Para hacerlas, los habitantes primero debían atravesar con un
hoyo tres metros de piedra dura, antes de llegar al mineral blando que se
esconde por debajo, una vez ahí expandían el hoyo y le daban forma de campana
al recito. La piedra aún puede apreciarse entre las cuevas, su color verde
contrasta con el blanco de la cal y toma el nombre de “nari”.
Otros recintos también reconocidos son los
“columbrarium”. A lo largo de todo el sitio se encuentran 85 cuevas con nichos
donde en antaño se colocaban las palomas. Se puede observar la forma en que
eran alimentadas y cuidadas. Son cuevas circulares, de extensiones largas,
cuyos nichos crean patrones y embellecen el lugar. La más larga puede
recorrerse aminando en 20 minutos.
Sin embargo, de todas las cuevas las que más
han sido destacadas por los visitantes son los cuartos mortuorios de los
sidonios. Consiste en tumbas pintadas con colores alegres que gracias a los
minerales del lugar se han logrado conservar en sus tonos originales a lo largo
de los siglos.
Por encima de las cuevas se puede también
apreciar el anfiteatro romano, las ruinas de la ciudad de Maresha, una villa de
olivos y una fortaleza medieval. Sin embargo, es en las cuevas donde radica la
gran belleza de este lugar.