6 claves que explican la histórica enemistad entre Arabia Saudita e Irán

24/Nov/2017

BBC Mundo

6 claves que explican la histórica enemistad entre Arabia Saudita e Irán

Son enemigos confesos. Arabia Saudita e
Irán no dudan en hacer públicos sus desacuerdos.
Han sido rivales durante mucho tiempo, pero
últimamente las cosas han ido de mal en peor.
Pero ¿por qué? ¿Cuál es el origen de esta
rivalidad?
Te presentamos 6 claves para entender el
conflicto entre ambos.
1. Conflicto religioso
La disputa de décadas se ve agravada por
las diferencias religiosas.
Cada uno de ellos sigue una de las dos
ramas principales en el islam: Irán es en gran medida musulmán chiita, mientras
que Arabia Saudita se ve a sí misma como la principal potencia musulmana
sunita.
Este cisma religioso se refleja en el mapa
más amplio de Medio Oriente, donde otros países tienen mayorías sunita o
chiita, algunos de los cuales miran hacia Irán o Arabia Saudita en busca de
apoyo o guía.
Históricamente Arabia Saudita, una
monarquía y hogar del lugar de nacimiento del islam, se veía a sí mismo como el
líder del mundo musulmán.
Sin embargo, esto fue cuestionado en 1979
por la Revolución Islámica en Irán que creó un nuevo tipo de Estado en la
región, una especie de teocracia, que tenía un objetivo explícito de exportar
este modelo más allá de sus propias fronteras.
2. Primavera árabe
En los últimos 15 años en particular, las
diferencias se han agudizado por una serie de eventos.
La invasión de Irak en 2003 liderada por
Estados Unidos derrocó a Saddam Hussein, un árabe sunita que había sido un
importante adversario iraní. Esto eliminó un contrapeso militar crucial a la
influencia iraní en Irak, que ha aumentado desde entonces.
Luego, los levantamientos en el mundo árabe
causaron inestabilidad política en toda la región. Irán y Arabia Saudita
explotaron estos trastornos para expandir su influencia, especialmente en
Siria, Bahréin y Yemen, aumentando aún más los recelos mutuos.
Según el corresponsal de asuntos
diplomáticos de la BBC, Jonathan Marcus, los críticos de Irán aseguran que
Teherán tiene la intención de establecerse a sí mismo o sus representantes en
toda la región como líderes regionales y lograr el control de un corredor
terrestre que se extiende desde este país hasta el Mediterráneo.
3. Contexto político
Ambos países están enfrascados en una feroz
lucha por el dominio regional.
De acuerdo con Marcus, la rivalidad
estratégica en los últimos tiempos se está caldeando debido a que Irán, de
varias formas, está ganando la lucha regional.
Arabia Saudita intenta desesperadamente de
contener el aumento de la influencia iraní y la temeridad militar del joven e
impulsivo príncipe heredero Mohammed bin Salman, exacerba las tensiones
regionales.
La gigantesca purga de Mohammed bin Salman,
el príncipe de 32 años que se consolida como el hombre más influyente de Arabia
Saudita
El príncipe conduce una guerra contra los
rebeldes de su vecino, Yemen, en parte para sofocar lo que se percibe como
influencia iraní allí. Pero después de casi tres años, la guerra se está
convirtiendo en una costosa apuesta.
Mientras tanto, en Líbano, muchos
observadores creen que los sauditas presionaron al primer ministro Saad Hariri
a renunciar para desestabilizar al país donde el aliado iraní, el grupo
militante chiita, Hezbolá, conduce un poderoso bloque político y controla a una
enorme fuerza armada.
4. Los intereses de grandes potencias
También hay intereses externos
involucrados.
Arabia Saudita ha recibido gradualmente el
apoyo del gobierno de Donald Trump, mientras que Israel, que considera a Irán
una amenaza mortal, también apoya el esfuerzo saudita para contener a Teherán.
Israel y Arabia Saudita, de hecho, fueron
los dos países que se opusieron con más resolución al acuerdo internacional de
2015 que limitó el programa nuclear de Irán.
Insistieron en que éste no iba lo suficientemente
lejos para reducir las posibilidades de Teherán de obtener una bomba.
5. Lucha geoestratégica regional
Pero en el conflicto de Irán y Arabia
Saudita también se juega el dominio geoestratégico de otros países del área. Y
es que el mapa de influencias de Medio Oriente refleja la división
chiita-sunita.
En las filas prosaudíes están otros actores
sunitas: Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin, Egipto y Jordania.
Hacia el lado iraní está el gobierno de
Siria, apoyado fuertemente por Teherán, y donde los grupos de milicias chiitas
iraníes, incluido Hezbolá, con sede en Líbano, han desempeñado un papel
destacado en la lucha contra grupos rebeldes predominantemente sunitas.
El gobierno iraquí, dominado por los
chiitas también es un aliado cercano de Irán, aunque, paradójicamente, también
mantiene una estrecha relación con Washington, de quien ha dependido para
obtener ayuda en la lucha contra el autodenominado Estado islámico.
6. Tensiones ideológicas
El conflicto entre Arabia Saudita e Irán
es, en muchos sentidos, un equivalente regional de la Guerra Fría, que enfrentó
a Estados Unidos contra la Unión Soviética.
Irán y Arabia Saudita no luchan
directamente, pero están involucrados en una variedad de guerras de poder en la
región.
Siria es un ejemplo obvio mientras que
Arabia Saudita ha acusado a Irán de suministrar misiles balísticos disparados
en territorio saudita por el movimiento rebelde chiita hutí en Yemen, un
incidente que intensificó la guerra de palabras entre los dos países.
Pero después de haberse atascado en Yemen y
verse prácticamente derrotado en Siria, Arabia Saudita parece tener su ojo
puesto en el Líbano como el próximo campo de batalla de poder.
De acuerdo con Jonathan Marcus, Beirut
corre el riesgo de caer en un caos similar a Siria, pero pocos analistas creen
que los intereses sauditas prevalezcan allí.
«El conflicto en el Líbano podría
fácilmente atraer a Israel en oposición a Hezbollah y esto podría conducir a
una tercera guerra entre Israel y el Líbano mucho más devastadora que
cualquiera de los encuentros previos», señala el corresponsal de la BBC.