Filmes Westerbork, un documento único sobre los campos de concentración nazi

07/Nov/2017

Aurora

Filmes Westerbork, un documento único sobre los campos de concentración nazi

Es un documento “único”, con elementos
estéticos del cine y un estilo “menos propagandístico” de lo esperado para un
trabajo encargado por los nazis para mostrar el día a día en un campo de concentración.
Por eso, los filmes Westerbork forman ya parte del Registro de la Memoria del
Mundo de la Unesco.
Así lo explica Hans van der Windt, experto
del Instituto Holandés de Imagen y Sonido, que resalta la relevancia de los
once rollos que se conservan y que muestran 70 minutos de la vida de este campo
de tránsito nazi, situado en el norte de Holanda.
Era un campo al que llegaban los judíos
holandeses que posteriormente eran deportados a los campos de exterminio en
Polonia y Alemania.
Entre ellos se encontraba el fotógrafo
judío de origen alemán Rudolf Breslauer, a quien el comandante nazi Albert
Gemmeker le encargó que rodara una película que mostrara el buen funcionamiento
del campo con el fin de presentarla a sus superiores como prueba de su buen
trabajo.
Según relata Van der Windt, entre las
escenas de los retenidos trabajando se esconden otras que dejan entrever la
desesperanza que padecieron.
“Son varias las que cuentan la otra
historia de lo que pasó en Westerbork. Dos de las más conmovedoras son la
imagen de una niña gitana mirando fijamente a la cámara desde el vagón que
parte hacia Auschwitz y otra en la que se ve caer un papel a lo lejos, cuando
el tren se pone en marcha, uno de tantos mensajes de despedida que sabemos que
los deportados lanzaban a sus seres queridos” explica.
En palabras de Dick Mulder, director del
campo Westerbork, convertido hoy en museo, se trataba de “un lugar de tránsito
donde se esperaba que los judíos pasaran el menor tiempo posible”.
“Por
eso, las condiciones no eran tan malas como en otros campos y las imágenes de
la vida cotidiana sorprenden, porque vemos gente haciendo deporte o en el
dentista, algo que sabemos que era así porque encaja con el testimonio que
contaron los sobrevivientes”, agregó.
Pero lo que no aparece es “la angustia que
sufrían por la incertidumbre que suponía ser deportados”, añadió Van der Windt,
quien recordó que “cada martes nombraban a los que debían subir en el tren
camino de Auschwitz y otros campos y todos, de alguna manera, sabían que era un
viaje sin retorno”.
A pesar de elaborar este documental para el
régimen nazi, Rudolf Breslauer no logró salvar su vida. A comienzos de 1945 fue
enviado junto con su familia a Auschwitz, donde fue asesinado.
Solo sobrevivió su hija menor, quien años
después, en declaraciones a la televisión holandesa, aseguró que su padre “se
tomó el encargo como una oportunidad para dejar constancia de lo que sucedió
con los judíos y los gitanos durante la Segunda Guerra Mundial”.
Westerbork funcionó como campo de retención
nazi entre 1940 y 1945, alojando a un total de 107.000 personas, principalmente
judíos holandeses, que fueron trasladados a otros campos de exterminio y de los
que solo sobrevivieron 5.000.
La joven Ana Frank fue una de las que pasó
por él antes de ser deportada a Auschwitz, y de ahí al campo de Bergen-Belgsen,
donde murió en 1945.
Su diario es otro de los documentos que
forman parte del Registro Internacional Memoria del Mundo de la Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), creado
en 1992 con el fin de preservar el patrimonio documental de interés mundial.
Un registro que cuenta con 427 documentos
tras la última actualización del pasado 30 de octubre, en la que se incluyeron
78 nuevos archivos, entre ellos las películas Westerbork y el fondo documental
de la activista y feminista holandesa de principios del siglo XX Aletta Jacobs.