Siria: ¿dictador o rehén?

31/Mar/2011

El País, Claudio Fantini

Siria: ¿dictador o rehén?

LA BITÁCORA 31-3-2011
CLAUDIO FANTINI
Es un dictador implacable que ordena disparar a mansalva sobre las multitudes? ¿O es rehén y títere de una nomenclatura totalitaria y decrépita, que quiere reprimir con masacres las protestas?
Bashar al Asad es un misterio. Su padre era capaz de todo para conservar el poder. En 1982, Hafez el Asad bombardeó la ciudad de Hama para aplastar una rebelión islamista, cometiendo un genocidio (20 mil muertos). En los noventa atacó con artillería a su propio hermano, el intrigante Rifaat, en la residencia que tenía en Latakia, dejando decenas de muertos y heridos. Y el régimen que pactó con Leonidas Brezniev convirtiendo a Siria en aliado soviético, está basado en la Mujabarat (servicios de inteligencia), infiltrando una sociedad en la que la supervivencia impone al individuo delación, sumisión y colaboracionismo.
Al estudiar medicina y radicarse en Londres a ejercer como oftalmólogo, pareció que Bashar huía hacia una realidad menos violenta que la regida por su padre. El sucesor dinástico no era él sino su hermano mayor. Pero Bisel el Asad murió en un accidente y Bashar tuvo que dejar Londres y la oftalmología, para convertirse en militar y delfín del atemorizante líder al que llamaban «El León de Damasco».
Al heredar la presidencia generó esperanzas de reformas y apertura. Liberó presos políticos y cerró la cárcel de Al Mezé, donde el régimen torturaba y ejecutaba disidentes. También introdujo Internet y alentó la inversión privada. Pero pronto hizo lo mismo que Deng Xiaoping después de ver desaparecer a la Unión Soviética: dio marcha atrás con la democratización, dejando sólo en pie la apertura económica. Y en el caso sirio, la reforma de la economía fue mucho más tibia que en China. Si Bashar hubiera cumplido con su plan inicial, no estaría enfrentando la rebelión popular que quiere derribar el régimen.
Pero es posible que no se haya convertido en duro déspota como su padre, sino en rehén de la gerontocracia que constituye el verdadero poder en Siria. Entre las razones que le atan las manos, está la suerte que puede correr la minoría a la que pertenece. Los alauitas existen sólo en Siria, donde la mayoría sunita los considera una secta herética por creer que Mahoma fue creado por el profeta Alí. El «Qitab al Majmú», texto sagrado alauí, acepta preceptos hinduistas como la transmigración de las almas y rechaza la peregrinación a La Meca. Por eso esta vertiente coránica surgida en la Edad Media, fue marginada y estigmatizada por los sunitas. Con Hafez el Asad lograron ser considerados una rama del chiísmo, pero si cae el régimen del que son la elite burocrática y militar, pueden convertirse en blanco de venganzas y revanchas sunitas, como los hoy indefensos caldeos y asirios que colaboraron con el ancien regime en Irak.