Historiadores divulgan el infierno de los prisioneros de guerra que trabajaron en “arma secreta” de Hitler

02/May/2017

Montevideo Portal

Historiadores divulgan el infierno de los prisioneros de guerra que trabajaron en “arma secreta” de Hitler

Se trata de un «infierno» que los
historiadores quieren plasmar en una enciclopedia para que no caiga en el
olvido.
Antes de 2020, el Centro de Historia y de
Memoria de la Coupole, en el norte de Francia, contará la vida de estos
combatientes, de los que 4.500 murieron en la fábrica de
«Mittelbau-Dora». Es un índice de mortalidad bastante superior al de
otros campos de concentración.
El objetivo de los nazis era disparar el V2
desde un inmenso búnker con dirección a Londres, ciudad a la que se supone
debía llegar en cinco minutos.
Los bombardeos contra el búnker, el
desembarco de los Aliados en 1944 en Normandía y la falta de tiempo para
terminar las obras lo impidieron.
Los mandos alemanes de entonces renunciaron
a construir plataformas de lanzamiento fortificadas y optaron por usar
batallones de disparo móviles. Más de 3.000 V2 fueron lanzados hasta el final
de la guerra, de los cuales la mitad contra el Reino Unido.
«Pero ¿cómo se puede querer destruir
un país?», se pregunta Georges Jouanin. A sus 94 años, su memoria sigue
intacta: «En Dora, viví un infierno. Dormíamos en armazones de cama
infestados de piojos y trabajábamos 18 horas diarias para perforar la roca.
Veíamos morir a nuestros compañeros. Trabajos forzados…»
A Jouanin lo deportaron a Buchenwald en
diciembre de 1943, tras ser detenido por la Gestapo en París. Dos meses después
lo trasladaron al Kommando de Dora.
Allí, en dos túneles de 2 km de largo, los
nazis emprendieron a marchas forzadas la creación de una fábrica subterránea,
oculta para la aviación aliada. Tomaba el relevo de la de Peenemünde, en el mar
Báltico, que había sido bombardeada.
Una tortura
Más de un tercio de los 60.000 internados
-en su mayoría rusos- murieron por las condiciones de trabajo, relata Laurent
Thiery, un historiador encargado, junto con una veintena de colegas, de «poner
cara» a estos desaparecidos.
Cada uno tendrá su reseña biográfica, con
su trayectoria profesional, familiar, política, militante y sobre las
condiciones de su deportación y de su muerte. Se hará gracias a información
facilitada por familiares y por asociaciones.
La familia de Jean Gineston ha contribuido
al proyecto. Este cristiano resistente es un superviviente de Dora-Ellrich y
del campo de concentración de Bergen-Belsen. Cuando fue repatriado en 1945
pesaba 38 kilos.
Tras su muerte en 2009, su hija
Marie-Christine encontró documentación en su oficina y, junto con su hermana,
decidió entregársela a La Coupole.
La obra no se limitará a ser un
diccionario, sino que incluirá documentos de expertos sobre varias temáticas de
investigación.
En el monumento conmemorativo de Dora, este
trabajo de búsqueda suscita «un interés tremendo», explica su
responsable Regina Heubaum, porque será «una fuente excepcional, sobre
todo para las familias de franceses que, 72 años después, vienen aquí regularmente
en busca de información sobre sus parientes».