Los sirios que se curan en los hospitales del enemigo israelí… a escondidas

06/Mar/2017

ABC, España

Los sirios que se curan en los hospitales del enemigo israelí… a escondidas

En el búnker subterráneo de un hospital en
el norte de Israel decenas de sirios heridos en la guerra son atendidos por
médicos israelíes antes de volver a su tierra natal, donde ocultarán su paso
por un país considerado enemigo.
Hamza (nombre ficticio por seguridad) quedó
herido de bala cerca de Damasco, explica a un grupo de periodistas este sirio
de 31 años con la pierna inmovilizada y sentado en la silla de ruedas con la
que pasea por el refugio habilitado para casos de conflicto en el Centro Médico
Galilea, en la localidad costera de Nahariya.
Desde que comenzara el conflicto en la
vecina Siria, caen ocasionalmente proyectiles en IsraelEn esta planta baja, y
con vigilancia permanente del Ejército israelí, hoy reciben tratamiento los
sirios como ocurre en otros hospitales del norte que han atendido alrededor de
3.000 pacientes desde que comenzaran a prestar asistencia hace cuatro años,
confirmó a Efe una portavoz castrense.
Israel y Siria están técnicamente en guerra
aunque la zona de los Altos del Golán, ocupados desde 1967 y anexionados por
las autoridades israelíes en 1981 donde residen comunidades drusas sirias, se
ha mantenido en una relativa calma bajo un tácito pacto de no agresión.
Desde que comenzara el conflicto en la
vecina Siria, caen ocasionalmente proyectiles en Israel, la mayoría de fuego
perdido aunque se han producido disparos intencionados de los que el Ejército
acusa al régimen de Bachar al Asad y responde bombardeando.
Borrando huellas
Una vez recuperados en los hospitales
israelíes, los sirios regresarán a su país vestidos «con ropa comprada en
Jordania» y los médicos borrarán «cualquier signo de su paso por Israel»
incluso en las prótesis que utilizan para reconstruir las heridas de la guerra,
asegura Eyal Sela, director de otorrinolaringología y cirugía de cara y cuello
del centro.
«Lo último que vio antes de ser trasladado
aquí fue cómo disparaban a sus hijos»Sela se emociona cuando recuerda a su
último paciente, Mayid, a quien recompuso las facciones del rostro, destrozado
por la artillería, con un molde de titanio.
«Lo último que vio antes de ser trasladado
aquí fue cómo disparaban a sus hijos», relata compungido y destaca que la
relación médico-paciente desmonta los estereotipos de países enemigos:
«Hablamos, contactamos como personas, aunque hayamos sido educados como
rivales», sentencia.
La dirección del Centro Médico Galilea
impide tomar imágenes del rostro de Hamza y del resto de pacientes – todos los
encontrados por Efe hombres en edad de combatir -, aunque Sharon Mann, del
departamento de relaciones del hospital, sostiene que la mayoría de los que
atienden son mujeres y niños.
Los soldados que se mezclan con el personal
médico evitan que los sirios den información de su procedencia y de cómo fueron
trasladados hasta el país e instan a los periodistas a obviar todo dato que les
identifique.
«Razones humanitarias»
Israel, que no ha tomado oficialmente parte
en el conflicto sirio, asegura que esta asistencia responde a «razones humanitarias»
aunque los sirios de los Altos del Golán, a 80 kilómetros del hospital,
consideran que se trata de una ayuda encubierta a los grupos armados de la
oposición.
«Están curando también a terroristas.
Israel sí toma partido en la guerra siria», opina el druso residente en Golán,
Shalan Marzouk, abiertamente simpatizante del régimen sirio que utiliza su
misma narrativa.
El jeque Husam Naser, de la villa ocupada
de Bukata, le refrenda y cree que el apoyo israelí a los rebeldes busca evitar
que el grupo libanés Hezbolá, que lucha en Siria junto a Al Asad, se posicione
cerca de la frontera.
Naser y Marzouk argumentan que la mayoría
de la población del Golán tiene familia residiendo en las áreas bajo control
oficial de Siria por lo que se oponen al tratamiento de combatientes rebeldes.
Este habría sido el motivo por el que una
noche de junio de 2015, un centenar de drusos de esta zona atacó una ambulancia
militar israelí que transportaba heridos sirios cerca de la villa de Magdel
Shams, en un incidente que provocó la muerte de uno de ellos.
«Civiles heridos»
Un oficial del Ejército, que pide mantener
oculto su nombre, señala con el dedo la línea divisoria con Siria que se
extiende a tan sólo un kilómetro, para indicar el paso por donde dice que
rescatan a los que asegura que son «civiles heridos».
«Los soldados israelíes los atienden y un
equipo médico los asiste. Cuando es necesario los trasladan a los hospitales»,
explica con el ruido de disparos de fondo de las batallas que se libran a
escasa distancia.
Israel no ha acogido refugiados sirios
hasta ahora pero el Ministerio de Defensa llegó a un acuerdo con el de Sanidad
para costear estos tratamientos temporales en el país.
La semana pasada, el titular de Sanidad,
Yaakov Litzman, advirtió de que no se habían abonado los costes y que si no se
producía el pago inmediato los hospitales israelíes dejarán de asistir a sirios
a partir de mayo.