Los representantes de las ONG Open Doors,
junto con otras organizaciones no gubernamentales, realizaron una conferencia
de prensa en de mayo de 2016 para presentar un informe anterior: “Los ataques
por motivos religiosos sobre los refugiados cristianos en Alemania.”
Por fin, tras años de apatía e inacción,
Washington está tendiendo su muy solicitada mano para ayudar a los cristianos
de Oriente Medio. El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hace poco que
los cristianos perseguidos tendrán prioridad a la hora de acceder a la condición
de refugiado.
Cristianos y yazidíes están expuestos al
genocidio a manos del ISIS y otras organizaciones islamistas, incursas en una
vasta campaña para esclavizar a las minorías no musulmanas y destruir su
patrimonio cultural.
El investigador Hannibal Travis escribió en
2006:
Por desgracia, Occidente ha decidido no
mostrar solidaridad a los cristianos de Oriente Medio y centrado su diplomacia
en los intereses petroleros y el conflicto árabe-israelí. Así, Estados Unidos,
Gran Bretaña y Francia han ignorado en general las persecuciones contra los
cristianos de Irak, el Líbano, Egipto y Sudán –mientras han corrido a salvar a
los Estados musulmanes ricos en petróleo de Arabia Saudí y Kuwait–, y también
contra las minorías kurdas, bosnias y kosovares asediadas. (…) se ha informado
de que los soldados estadounidenses en Irak no siempre intervienen para impedir
la persecución de los cristianos, tal vez para que no se piense que “se ponen
del lado de los cristianos” y den lugar a represalias.
Después, los sedicentes progresistas de
Occidente –incluso algunos cristianos– empezaron a presionar para que no se
actuara.
Los cristianos nativos de Irak y Siria no
sólo se enfrentan al genocidio a manos del Estado Islámico (ISIS) y otras
organizaciones islamistas, también ven cómo sus solicitudes para inmigrar a los
países occidentales han sido relegadas –vergonzosa pero no sorprendentemente–
por la ONU.
Un ejemplo. Un grupo de armenios de Irak
huyó de sus hogares después de que el ISIS llegara a la zona. Se fueron a Yozgat,
en Turquía. El periódico Agos publicó un reportaje sobre ellos el 21 de
diciembre de 2015:
Sus condiciones de vida son muy duras. La
ONU no pudo fijar ninguna cita para tramitar sus solicitudes de inmigración
hasta 2022. No saben cómo van a poder vivir en esas condiciones durante siete
años. Lo único que quieren es reunirse con sus familiares.
Yozgat, una de las ciudades anatolias donde
sufrieron los más terribles asesinatos y el exilio a manos musulmanas durante
el genocidio de 1915, es el lugar al que están volviendo los armenios, esta vez
luchando por sobrevivir en medio del desempleo, la pobreza, el hostigamiento,
la intolerancia y las enfermedades.
Sant Garabedyan, de 23 años, dijo que a los
cristianos no se les da trabajo:
Llevo en Yozgat dos meses. Vivimos ocho
personas en la misma casa (…) Nadie me contrata porque soy cristiano. Mi mujer
es caldea y no lleva la cruz en el pecho porque tiene miedo.
Alis Salciyan aseguró haber abandonado Irak
por temor al ISIS:
Llevamos aquí un año. Cuando el ISIS llegó
a Irak, en Bagdad teníamos miedo (…). Alguien me vio el colgante por la calle
y, mirándome a los ojos, me escupió. Después de aquello, me lo quité y lo dejé
en casa (…) Presentamos una solicitud de inmigración en la ONU, pero nos
citaron para 2022, aunque a otros les habían dado citas para los próximos
cuatro años. Tenemos que esperar aquí durante siete años.
Gazar Setrakyan declaró que se fue de
Bagdad la noche en que el ISIS llegó a la ciudad:
Cuando llegaron los militantes del ISIS
(…), escribieron “casa de cristianos” en nuestra puerta. Era imposible quedarse
allí. Dejamos nuestra casa y nuestras tres tiendas y huimos.
Lusis Sarkisyan dijo que su hijo, que había
trabajado para los estadounidenses en Irak, era objetivo del ISIS:
Un día, los militantes del ISIS amenazaron
a mi hijo diciéndole que matarían a su familia si seguía trabajando con los
americanos. Tuvimos que escapar.
Sarkisyan añadió que las autoridades de la
ONU le habían citado para tramitar su solicitud de inmigración para 2018. “No
sé qué vamos a hacer hasta entonces”.
Incluso cuando los Estados europeos aceptan
refugiados cristianos, no los protegen de los ataques de los musulmanes en los
centros de acogida.
Según los datos de una encuesta de la
organización de defensa de los cristianos Open Doors USA, los refugiados de
origen cristiano y yazidí que han huido de la persecución en lugares como Siria
e Irak siguen enfrentándose a ataques de motivación religiosa en Alemania.
Cerca de 800 refugiados cristianos y
yazidíes habían sido atacados por otros refugiados en los centros y campos de
socorro, según un informe titulado La desprotección de las minorías religiosas
en Alemania realizado entre el 15 de febrero y el 30 de septiembre de 2016.
A la pregunta sobre la naturaleza de los
ataques, la agresión se citaba con más frecuencia, seguida de amenazas de
muerte, dirigidas directamente a los refugiados cristianos o a sus familias en
Alemania o en sus países de origen.
Cuarenta y cuatro personas dijeron haber
sido víctimas de agresiones sexuales. Otras formas de persecución incluyen
insultos, amenazas generales y ataques físicos que no se han definido como
agresiones. El 11% de los interrogados se sentían intimidados por el alto
volumen de la música o las oraciones.
Un refugiado procedente de Irak dijo haber
recibido amenazas de muerte después de que unos musulmanes lo vieran leyendo la
Biblia:
Querían que me volviera a convertir al
islam. El director del centro dijo que no podía hacer nada y que no podía
protegerme. Como yo temía por mi vida, se lo conté a un trabajador social que
después escribió un informe. Las amenazas de muerte fueron a más. El intérprete
trató de quitar importancia a las amenazas y ocultarlas al departamento de
bienestar social. El departamento dio orden a la dirección del centro de que se
esforzara más en asegurar mi integridad. Fueron incapaces de hacerlo, y por lo
tanto me trasladaron a otro centro.
“Los musulmanes me decían que el islam ‘nos
da permiso para derramar tu sangre’ y ‘tu aliento y tu ropa son impuros’”,
reveló un refugiado de Irán.
Una refugiada iraní declaró:
Al principio todos se portaban bien con
nosotros. Después se enteraron de que yo era cristiana. Cogían el agua sucia
que habían usado para limpiar y nos la tiraban desde la planta de arriba (…) Ya
no sé qué pasó después de aquello. (…) Hasta hoy [diecisiete días después] no
han tomado nota de mis quejas.
Los yazidíes también se están enfrentando a
ataques y discriminaciones, según el informe.
De los diez refugiados yazidíes, tres de
ellos recibieron amenazas de muerte, dos sufrieron acosos sexuales y cinco
padecieron otras formas de persecución; seis dijeron que estos incidentes se
produjeron numerosas veces. En tres de los casos, los perpetradores eran
también refugiados, y en otros tres casos eran familiares del personal de
seguridad. Cinco de las víctimas no denunciaron nada porque les parecía inútil.
Los trabajadores de los centros de
refugiados también participan en la discriminación. Casi un tercio de los
entrevistados dijeron que la mayoría de la discriminación y la violencia
provenía de los guardias de los centros de refugiados de origen musulmán. Dice
el informe:
Cuando surge un conflicto, gran cantidad de
trabajadores musulmanes muestran su solidaridad hacia otros musulmanes, u
obstruyen o trivializan las denuncias. Los intérpretes influyen ilegalmente en
el resultado de los procesos de asilo, y a veces participan activamente de la
discriminación en los centros.
Un cristiano iraní declaró:
Tuve un problema y lo reporté en el punto
de información una y otra vez. Había alguien que siempre insultaba a nuestra
madre y a nuestra hermana. Decía que eran neciz [impuras].
“Los de seguridad son todos árabes, y sólo
ayudan a los árabes”, dijo un cristiano eritreo. “Siempre que alguien hace algo
malo en el centro, dicen: ‘Han sido los cristianos’, aunque no hayamos hecho
nada”.
Sólo en rarísimos casos los afectados (17%,
129 personas) llegaron a presentar una denuncia personas a la Policía, según el
informe.
Si se incluyen los informes y las quejas
presentadas a la dirección de los centros, sólo el 28% (213) pidieron
protección a las autoridades alemanas. El 54% de los entrevistados (399)
citaron motivos específicos para no presentar denuncia alguna: el 48% tenía
miedo, especialmente a ataques repetidos o de que la situación se agravara
(36%). Otros motivos eran que no había vías seguras de contactar o comunicarse
con la Policía o las autoridades correspondientes, la barrera del idioma (14%)
y la impresión de que la denuncia sería igualmente en vano.
En otros Estados europeos –incluidos
Austria, Suiza, Francia, Reino Unido, Suecia, Países Bajos, Italia, España y
Grecia–, los refugiados cristianos y yazidíes también están sufriendo ataques a
manos de los refugiados de origen musulmán.
Berlín está rechazando solicitudes de asilo
de refugiados cristianos y deportando a estos injustamente, según un pastor de
Alemania.
El doctor Gottfried Martens, pastor en la
Iglesia Luterana de la Trinidad, en Berlín, denunció que el Gobierno alemán
está rechazando casi todas las solicitudes de asilo de la mayoría de los
refugiados iraníes y afganos que son miembros de su congregación, que llevan
años en Alemania esperando que el Gobierno atienda sus casos, según CBN News.
El arzobispo melquita greco-católico de
Alepo, Jean-Clément Jeanbart, declaró en una entrevista:
El egoísmo y los intereses serviles
defendidos por vuestros Gobiernos acabarán matándoos, también. Abrid los ojos.
¿No visteis lo que pasó hace poco en París?
Al parecer no lo vieron. Siguen viviendo
sin aceptarlo. Según las cifras del Gobierno de EEUU, de los casi 11.000
refugiados sirios admitidos en Estados Unidos en el ejercicio de 2016, sólo 56
eran cristianos.
Cuando planteas el problema de que los
Estados occidentales acepten migrantes musulmanes de Siria e Irak sin vetarlos
por sus vínculos yihadistas, mientras se deja abandonadas a las víctimas
cristianas y yazidíes de los yihadistas, te acusan de ser “intolerante” o
“racista”. Pero la verdadera intolerancia es abandonar a los cristianos y los
yazidíes de Oriente Medio, las principales víctimas de los genocidios que están
teniendo lugar en Siria e Irak.
Es cierto que los musulmanes chiíes,
incluso algunos musulmanes suníes –en particular los laicos, los no
practicantes y los moderados– están también amenazados por el Estado Islámico.
Pero el ISIS y otras organizaciones islamistas no están tratando de acabar con
el islam y los musulmanes. Al contrario: su objetivo es institucionalizar aún
más el islam e incluso expandir el influjo musulmán a otros territorios e
instaurar un califato (imperio islámico) basado en las escrituras islámicas.
Ayudar a las minorías religiosas del mundo
musulmán es no sólo un asunto humanitario, también un asunto político de vital
importancia para Occidente. Algunas personas podrían pensar que EEUU u
Occidente no deberían implicarse en la política de Oriente Medio. Pero si
Occidente sigue haciendo la vista gorda a la radicalización islámica de Oriente
Medio y el Norte de África, ¿qué puede esperarse que pase?
Mientras los islamistas sigan logrando victorias
en diferentes países, y los cristianos y otros no musulmanes sigan siendo
exterminados, los islamistas tendrán más poder y agallas para expandirse por
Europa y otras partes del mundo.
La ideología islámica radical nunca se
detiene cuando se hace con las riendas. Es una ideología genocida, imperialista
y colonialista. Su objetivo es matar o someter a todos los no musulmanes bajo
su férula. La yihad islámica empezó en el siglo VII, en la Península Arábiga.
Después, a base de masacres y presión social, incluido el impuesto de la yizia
y la dhimmitud, se extendió por tres continentes –Asia, África y Europa– y
persiguió a innumerables pueblos nativos.
Una de las maneras más efectivas de frenar
esta pauta es apoyar a los cristianos y otros no musulmanes en Oriente Medio.
Occidente no sólo ganaría unos importantes aliados en Oriente Medio; también se
debilitaría la influencia política, militar y económica de los islamistas.
Los países occidentales deberían acoger
inmediatamente a cristianos y yazidíes –los principales objetivos de los
genocidas–, y estudiar formas de empoderarlos en sus países natales, así como crear
refugios seguros para ellos. Ya es hora de que, además del de EEUU, otros
Gobiernos occidentales vean por fin que ellos mismos son los cristianos de
Oriente Medio.
La verdadera intolerancia de Occidente: el rechazo a los cristianos perseguidos
06/Mar/2017
Revista El Medio, por: Uzay Bulut