Saludamos los carnavales, las
saturnales, las lupercales y las bacanales que empezaron en Grecia y no
terminaron nunca, con sacerdotisas desnudas sólo tapadas con hojas de parra y
sacerdotes con taparrabos de piel de cabra. Pasen y vean al conde-duque de
Olivares ataviado de portero y al almirante de Castilla, de mujer. Vivan las
caretas de Galdós, los esperpentos de Valle y las máscaras de Solana. Vivan las
fiestas que prohibieron Felipe V y Franco y que Carlos III permitió. Faltan
unos días para que comience el delirio en Cádiz -sol romano, un viento antiguo
y peleón-, en Venecia, en Río. En Galicia se ha adelantado el baile de máscaras
por el dibujo de Alberto Guitián en el que se ve al Pontífice un poco
pisacorchos con un copón en la mano anunciando las fiestas.
Desde la Archidiócesis de Santiago emitieron un comunicado
lamentando que en el cartel del Carnaval 2017 de la ciudad aparezca la viñeta
alusiva al Papa. El arzobispo Julián Barrio, apoyado por los Abogados
Cristianos -ya protestaron contra la procesión del coño insumiso- han rechazado
la caricatura que puede implicar una burla a las creencias de los coruñeses. Es
extraña la postura de un arzobispo abierto que ordenó a dos sacerdotes
homosexuales sabiendo que eran pareja, en una ciudad que es más que ninguna
otra continuidad de Jerusalén y de Atenas. Paganismo y catolicismo en carnaval
se burlan de las jerarquías, incluidas las levíticas. Al Papa Francisco no le
ofenden las caricaturas y, como todos los papas, tiene que soportar una Roma
disoluta que se divertía primero con la sangre de los gladiadores o los
cristianos, y después con las sátiras a los pontífices durante los carnavales.
Tierno decía, cuando era alcalde, que los carnavales eran el desahogo que venía
bien a las ciudades y a las iglesias, porque esas fiestas eran la apertura por
donde se escapa el gas de las represiones.
Los concejales del PP y los Abogados Cristianos le han preguntado
a Xulio Ferreiro (Marea Atlántica) si tendría el valor de mofarse del ayatolá.
Xulio Ferreiro Baamonde, que estaba apoyado por el PSOE, hace unos días perdió
la moción de confianza y ahora ha perdido la protección de la iglesia. Todo
esto ha ocurrido después de que el Papa Francisco haya rechazado lo
carnavalesco en la basílica de San Juan de Letrán donde elogió a los dominicos
y la obra de Santo Domingo «lleno de la luz y la sal de Cristo». Dijo
que el santo ayudó a hombres y mujeres a no perderse en medio del carnaval de
curiosidad mundana y criticó el relativismo subjetivista de la así llamada
sociedad líquida o cultura de lo efímero. El Papa Francisco, el Pontífice
democratizador, ha elogiado la figura del terrible fundador de la Inquisición y
enemigo de los jesuitas, del que escribe Voltaire: «Fue justo que el conde
de Aranda librase al mundo del monstruo de la Inquisición, ya que otro español,
Santo Domingo ‘el Mugriento’, le hizo nacer creyendo que la iglesia solo podía
sostenerse con frailes y verdugos».
El Papa en los carnavales
17/Feb/2017
El Mundo, España