De acuerdo a las noticias públicas que han circulado en todo
el mundo en estos días, Marine Le Pen, la líder del partido Frente Nacional de
Francia, pidió la prohibición de llevar kipot en los ámbitos públicos de
Francia y anunció que no permitiría que los judíos franceses pudiesen tener
también ciudadanía israelí.
Le Pen declaró: “La peligrosa situación en la que viven los
judíos en Francia hoy es tal que los que caminan con una kipá son una minoría,
porque los demás tienen miedo de ser atacados y se abstienen de llevarla en
público.” E inmediatamente señaló su “argumento universal”, una de las herramientas
que los totalitarios saben usar desde muchas décadas atrás: “Sé que estoy
pidiendo mucho, pero creo que la lucha contra el Islam radical debe ser una
lucha conjunta”
O sea, la Sra. Le Pen intenta demostrar que no es
antisemita, y quiere “proteger” a los judíos.
Ya en 1997, Jean Marie Le Pen (padre de Marine) fue
condenado por decir que las cámaras de gas fueron un «detalle de la historia»,
mientras que ocho años antes había sido sancionado por negar la existencia de
este instrumento de exterminio nazi. Con la idea de masificar su partido Marine
Le Pen se distanció del discurso de su padre, pero hoy deja claro dónde está.
Su plataforma incluye: reducir la entrada de inmigrantes;
expulsar inmigrantes ilegales; reducir el asilo al mínimo; salir de la Unión
Europea y quitar el euro como moneda de Francia; la nacionalidad francesa se
entregará bajo “condiciones estrictas”. Marine Le Pen está convencida que su
programa le permitirá llegar a la primer magistratura de Francia, y desde allí
liderar un retorno masivo de Europa a la extrema derecha. Que haya expulsado a
su padre del partido no prueba nada, más bien demuestra una estrategia
electoral donde dirige sus odios y amenazas hacia determinados sectores de la
población que considera más vulnerables en esta etapa de recolección de votos.
Hanna Arendt escribió que el totalitarismo es un modo de
dominación nuevo, diferente de las antiguas formas de tiranía y despotismo. El
totalitarismo moderno no se limita a destruir las capacidades políticas de los
hombres; destruye también los grupos e instituciones que entretejen las
relaciones privadas de los hombres, enajenándolos del mundo y de su propio yo.
Se genera una dinámica combinación de ideología y terror.
Si Europa cree que después de eventuales resultados
electorales favorables de los pregoneros del totalitarismo, no llegará el
terror, es porque ha olvidado su propia historia. Y quien olvida su historia,
está condenada a repetirla.
Cuidado con olvidar
16/Feb/2017
carta publicado en Ecos de El País, Por Dr. Eduardo Kohn