Israel con vista al mar

06/Feb/2017

El Observador, Por Natalia Gold

Israel con vista al mar

¿Le gusta recorrer mercados? ¿Salir a
correr por la rambla? ¿Prefiere ir a la playa? Tal vez sea de los que disfrutan
de las visitas a museos, la arquitectura o la música. ¿O es amante de la
tecnología? Sea cual sea su preferencia, es probable que en Tel Aviv la
encuentre.
Ubicada sobre la costa del mar
Mediterráneo, es la segunda ciudad más grande de Israel –con más de 410 mil
habitantes– y uno de los polos tecnológicos más importantes del mundo.
Los 14 kilómetros de costa están delineados
por una rambla plana ideal para salir a correr, andar en bicicleta o
simplemente dar un paseo a pie. Durante el día se puede bajar a la playa, con
el agua turquesa del Mediterráneo. En la noche, la vista de la costa puede ir
acompañada de una cena en un restaurante, jazz en un pub o una fiesta en un
boliche.
Al caminar por las calles de Tel Aviv no es
extraño cruzarse con grandes rascacielos, entre edificaciones del siglo XIX o
principios del XX. Tal vez el mejor el ejemplo es el barrio antiguo Neve
Tzedek. Al ingresar, el ruido de una ciudad cosmopolita se pierde entre casas
de fines del 1800 adornadas con mosaicos y figuras de cerámica y calles tan
angostas que obligan a caminar en fila.
Si la visita es en invierno, es
recomendable sentarse en cualquiera de las cafeterías del barrio y pedir un
Sahlab, una bebida típica árabe muy consumida por los israelíes. En verano,
Neve Tzdek también es un excelente lugar para frenar en una de sus heladerías
artesanales.
Ese barrio fue el primero que se construyó
fuera de Jaffa (pronunciado «Yafo» en hebreo, idioma oficial en
Israel), la zona más antigua de Tel Aviv.
Mercados entre humus y falafel
En Jaffa se puede comenzar recorriendo la
zona de la costa y puerto, para luego ir al mercado, donde se encuentran
souvenirs de toda clase, elementos típicamente judíos y una gran variedad
gastronómica, con el humus y el falafel (ambos elaborados con garbanzo) como
grandes protagonistas.
Los mercados en Tel Aviv son paseos en sí
mismos. El más grande es el «Shuk HaCarmel», formado por cuadras y
cuadras de infinidad de artículos, desde ropa y artesanías hasta comida, y a
precios accesibles. Los martes y viernes, al «Shuk HaCarmel» se le
suma el de Nachlat Binyamin. Allí, decenas de artesanos exponen sus obras a
precios no tan baratos como en el de Carmel pero sí con una oferta más
original.
Para los que prefieran algo un tanto
bohemio, el barrio Florentine es ideal. Bares sin mucho lujo pero con una gran
agenda cultural y musical son su principal característica, ideal para los
viajeros jóvenes.
Y si se busca arte, el Museo de Arte de Tel
Aviv posee obras de artistas israelíes, de grandes pintores del siglo XX y
exposiciones que varían continuamente.
La historia tampoco queda por fuera de esta
ciudad que parece tenerlo todo. El 14 de mayo de 1948, el primer jefe de Estado
israelí, David Ben-Gurión, proclamó la independencia del país en el entonces
museo de arte de Tel Aviv. Ahora allí se ubica el museo Salón de la
Independencia y está presentado tal como lo estuvo hace casi 69 años.
Otra visita histórica es al memorial de
Isaac Rabin, expresidente ganador del Nobel de la Paz, asesinado por un
extremista judío en 1995 de un disparo durante un acto por la paz en la ciudad.

Claves
Gay friendly. Tel Aviv es conocida como una
de las ciudades más importantes para el turismo gay friendly. En 2013 se
levantó un monumento en homenaje a los homosexuales que murieron durante el
Holocausto.
High-tech. La alta tecnología también
caracteriza a Tel Aviv. No en vano se ubica en segundo lugar de importancia en
el mundo después de Silicon Valley. Hasta el turista que no entiende de
tecnología puede apreciarlo: hay WI-FI gratuito en prácticamente cada esquina.
Idioma. El hebreo es la lengua oficial en
Israel, pero el inglés es ampliamente hablado. ¿Un dato curioso? Muchos
israelíes también hablan español porque son fanáticos de las telenovelas
argentinas.
Sábados. Los viernes por la tarde la
mayoría de los comercios cierran hasta el sábado de tarde porque comienza el
Sabatt, el día sagrado para los judíos. A diferencia de lo que sucede en otras
ciudades israelíes, hay transporte público ese día.