Birobidjan: el primer estado judío del s. XX

23/Ene/2017

Libertad Digital, Por Elías Cohen

Birobidjan: el primer estado judío del s. XX

El primer estado judío del siglo XX no es
Israel. No. Es la Región Judía Autónoma de Birobidjan, promovida por el
politburó soviético en 1924, y situada al sur de Siberia, en la frontera rusa
con China. Con un tamaño similar al de Virginia Occidental, le debe su nombre a
que es el territorio situado entre los ríos, como el Edén bíblico, Biro y
Bidjan.
Ahora apenas cuenta con un 1% de población
judía, pero en su día compitió con el sionismo en la búsqueda de la
independencia política judía.
A finales del siglo XIX y principios del XX
el nacionalismo pegaba fuerte. Los soviéticos, para no cometer el mismo error
que los zares, quisieron unir a todas las nacionalidades del imperio ruso bajo
una misma clase, la trabajadora. El sionismo -el nacionalismo judío-
fuertemente implantado en Rusia, era una amenaza a esta sinergia soviética. Y
el problema para los bolcheviques era que los judíos, siempre insatisfechos, no
se conformarían definiéndose como clase trabajadora.
A pesar de la uniformidad soviética, en los
primeros años de la URSS hubo una celebración de diversidad étnica. En tal
sentido, Lenin, que en un principio vio con simpatía a los judíos por las
persecuciones a las que eran sometidos, lanzó una campaña en contra del
Antisemitismo en los primeros años, a pesar de que el judaísmo y las ideas
judías estaban perseguidas en la URSS.
Así, la URSS dio a ciertas nacionalidades
ciertos niveles de autonomía, como Estonia, Moldavia o Uzbekistán, y bajo el
paraguas -y el férreo control – de Moscú, éstas se convirtieron en Repúblicas.
La República Soviética Rusa, estableció asimismo divisiones de autonomía más
pequeñas, los Oblast, situados en la periferia del imperio. Muchos académicos,
como Michael Wiseman, opinan que estas repúblicas y autonomías periféricas para
minorías étnicas tenían como objetivo servir de colchón ante futuras invasiones
(un ejército invasor matando minorías étnicas supondría mala prensa, y por
tanto, provocaba un efecto disuasorio). Concretamente, Birobidjan, fue
concebido para proteger la construcción de la línea del transiberiano de una
invasión japonesa.
Stalin creía que los judíos no se merecían
autonomía
Stalin, que definió el concepto de nación
en su libro El Marxismo y la cuestión nacional, creía que los judíos no se
merecían autonomía, porque ya se habían diluido mucho en la Diáspora y ya no
reunían las características de nación; por lo tanto, sólo procedía su
asimilación completa. No obstante, estableciendo Birobidjan, el tirano se
quitaba a los judíos comunistas de en medio, y además le servía para demostrar
que «los judíos no eran capaces ni de gobernar un Oblast, y mucho menos un
país propio».
Es en 1924 cuando el politburó decide la
creación de una región autónoma en Rusia para los judíos -inicialmente se pensó
en Crimea. El plan comenzó a ponerse en marcha y en 1928 empezaron a llegar los
primeros colonos. En 1930 ya había 9 asentamientos y 3 escuelas judías. En 1934
Birobidjan obtuvo su estatus de autonomía. Su lengua oficial era el yiddish. Su
calle principal fue bautizada en honor al famoso escritor yiddish Shalom Alejem
(autor de El Violinista sobre el tejado) Sin embargo, era todo una fachada. El
Birobidjan Star (el periódico oficial de la Región Autónoma Judía) era una
traducción yiddish del Pravda; no se practicaba el judaísmo, siendo en
resumidas cuentas, una región laica, como todas las soviéticas, en donde se
hablaba yiddish.
Además, como tampoco lo es Israel,
Birobidjan no fue una tierra de leche y miel precisamente. Las condiciones
climatológicas eran horribles y los colonos no tenían preparación suficiente
para cultivar o para desarrollar industrias rentables en semejante escenario.
El mismo Mijail Kalinin explicó el propósito de Birobidjan: una reserva india
para judíos. Si los judíos no querían asimilarse tenían un sitio a donde ir; en
todos los demás confines del Imperio Soviético, el judaísmo estaba prohibido.
Pese a ello, los inicios de Birobidjan
estuvieron rodeados de esperanza y entusiasmo. Varias publicaciones,
distribuidas incluso en los países occidentales, animaban a los judíos a
emigrar a su región autónoma de Birobidjan. Incluso unos aviadores, los
Birobidjanets, repartieron propaganda en Ucrania y Bielorrusia. Pero por
aquellos años era el sionismo el que arrasaba entre los judíos, y la opción
palestina era la más lógica -y razonable, dadas las circunstancias en
Birobidjan. A este respecto, Birobidjan alcanza su pico de población judía en
1948, y a partir de entonces decrece progresivamente hasta nuestros días.
La Gran Purga de Stalin
Durante la Gran Purga de Stalin, entre 1936
y 1939 muchos judíos comunistas fueron asesinados o deportados a Siberia,
incluidos los líderes de Birobidjan. La Gran Purga se cebó también con todo lo
que oliera a judío: se borró la entrada «judíos» en la enciclopedia
soviética, el partido comunista judío fue destruido y en Birobidjan se quemaron
más de 30.000 libros de la sección judaica de su biblioteca. Y la represión
continuó. En palabras de Masha Gessen, autora del libro La triste y absurda
historia de Birobidjan: «A finales de la década de 1940, una segunda
oleada de arrestos y encarcelamientos atravesó la zona, traumatizando a los
judíos de Birobidjan y silenciando efectivamente la mayoría de las empresas
culturales judías que se habían creado».
Después de la muerte de Stalin, Kruschev
declaró en 1953 que Birobidjan era un proyecto fallido, y culpó a los judíos por
su aversión a la disciplina y al trabajo.
Con la Perestroika y la caída del Muro de
Berlín se ha apreciado cierto renacer de la vida judía en Birobidjan.
Actualmente es Chabad Lubavitch, los misioneros jasídicos, los que están
revitalizando la cultura y religión judía en Birobidjan.
Uno de tantos experimentos soviéticos
fracasados
En 2009 Rusia Today le dio una pintada muy
rosa a la historia trágica de Birobidjan. Puede que la Región Autónoma Judía,
que así se sigue llamando, ahora esté funcionando normalmente, pero siempre
estuvo lejos de ser un lugar próspero y seguro para los judíos. Fue, al fin y
al cabo, uno de tantos experimentos soviéticos fracasados, y arrasado por la
represión.
En 1958 había 14.000 judíos (de una
población total de 326.000), hoy tiene 191.000 habitantes, de los cuales 2.300
son judíos, apenas el 1%. Pero es el primer Estado judío moderno, y siempre
podrá decir que es el primero.