Gabriel Ben-Tasgal (45 años) nació en Argentina, es apasionado del fútbol e hincha de River Plate, pero vive y trabaja en Israel. Tras estudiar Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén, encaró un máster en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Autónoma de Barcelona (ciudad donde adoptó un apasionado amor por el Barça), volvió a estudiar Ciencias Políticas (MA) y recién se acaba de recibir de guía de turismo profesional. Especialista en terrorismo islámico, asesora y forma a diversas fuerzas de seguridad en el continente y brinda conferencias para analizar el caldeado Medio Oriente. Disertó el jueves 22 en el auditorio de la Universidad ORT sobre el tema ¿Es posible detener la “marca ISIS»? Lo que sigue es el resumen de una extensa conversación.
¿Cómo daría a un uruguayo una versión sintética de los conflictos que se desarrollan actualmente en Medio Oriente?
Para hablar del Medio Oriente uno debe especializarse en religión islámica como elemento central identitario en la región. Lamentablemente, abundan los que traducen «al latino» un conflicto que cuesta comprender, como si se tratase de enfrentamientos «materialistas » (los conflictos son religiosos, pero se explican como si fuesen por agua, tierra, petróleo). En el Medio Oriente actual hay dos conflictos centrales: musulmanes chiitas contra musulmanes sunitas; lo vemos en Siria (Assad alawitachiita frente a ISIS-Al Nussra sunita), Irak (ISIS contra los chiítas del sur), Líbano (sunitas contra chiitas y a veces versus cristianos maronitas), Yemen (hutíes-chiitas frente a sunitas) o Bahréin, ambos bandos liderados por Irán (chiita) y Arabia Saudita (sunita). El segundo conflicto que se presenta es entre radicales islámicos y los que lo son menos.
¿Y cómo encaja Israel en todo este rompecabezas?
Se ha creado una evidente alianza formal e informal entre los sunitas no aliados al radicalismo e Israel. Nunca hemos presenciado semejante cooperación entre Egipto e Israel, entre Jordania e Israel, y especialmente entre Arabia Saudita e Israel. Hace unas semanas un príncipe saudita afirmaba jocosamente en una conferencia que «ha llegado la hora de cooperar con Israel (…) imaginad lo que podríamos lograr con el dinero israelí y la capacidad innovadora árabe» [sic]. Semejante comentario provocó enormes carcajadas.
¿Y por qué razón no se formaliza tal acercamiento?
Porque los sauditas piden, con razón, que antes de firmar un acuerdo bilateral, los israelíes lleguen a un pacto de paz con Mahmud Abbas para solucionar el conflicto palestino-israelí.
¿Y en qué situación se encuentra actualmente el proceso de paz entre Israel y el Estado de Palestina?
El conflicto desde el punto de vista territorial va se ha solucionado hace tiempo. La mayoría contundente de israelíes acepta o desea un Estado Palestino viable. Yo también. Uno puede buscar el mapa del fin de las disputas territoriales googleando «Mapa Olmert 2005». Según dicho plan, Israel anexaría 6% de Cisjordania, que es donde se encuentra la mayoría de los israelíes viviendo más allá de la Línea Verde, Jerusalén se partiría y una carretera uniría Gaza con Cisjordania para hacer viable físicamente al Estado palestino. Lo que sucede es que para los palestinos, y especialmente para el movimiento radical islámico Hamás, «el conflicto es esencialmente religioso y no por tierras». Los portavoces palestinos consideran que los judíos no son un pueblo, que ocupan tierra santa islámica (o Dar El-Islam) y que también ocupan lugares santos islárnicos (o Waqf Al-Islam). Por eso mismo Israel exige que se le reconozca como «Estado cuna nacional del pueblo judío», ya que, teológicamente hablando, esto simboliza el punto final del conflicto. Abbas ha declarado que nunca reconocerá a Israel como un «Estado del pueblo judío» por lo que manifiesta su debilidad interna ante los radicales, expresando que no está en posición de poner un punto final al conflicto. Sinceramente, yo creo que si hoy reconociese algo así, es posible que Hamás derroque o elimine por la fuerza al débil presidente palestino Malunud Abbas.
Uruguay tuvo activa participación en la elaboración y votación de la resolución 181 de la Asamblea General de la ONU, del 29 de noviembre de 1947, que recomendó crear un Estado judío y un Estado árabe (palestino). ¿Cree que es posible la convivencia armónica entre tales naciones?
Creo que es posible llegar a un acuerdo que concrete un Estado palestino viable. Convivencia armónica masiva, a corto plazo, lo veo difícil. En la actualidad hay ciertos espacios en los que la convivencia es muy fructífera aunque no aparezca en las noticias. Creo que el mayor error de los palestinos es haber enseñado a sus hijos a odiar a los judíos y a santificar a los «mártires suicidas», ya que cuando incentivos a tus hijos a solucionar conflictos loando la muerte, estos mismos se seguirán matando, incluso entre ellos, ya que el odio suicida se ha convertido en una forma «aceptada» de dirimir disputas. Ese es un pecado imperdonable. Y por el lado de Israel, resulta preocupante cuando una parte efe su población, mesiánica y por ahora pequeña, se olvida de que en el judaísmo la tierra es menos importante que la vida. Ante todo se debe santificar la vida y, por tanto, realizar concesiones territoriales es primordial.
Volvamos a la región. ¿Cómo ve el desarrollo de la guerra en Siria?
ISIS ha perdido en el último año un tercio de su territorio. Los ataques coordinados norteamericanos y soviéticos han mermado su capacidad bélica, han matado selectivamente a importantes líderes militares y han debilitado a los vihadistas sunitas en sus capacidades económicas. Un buen parámetro para medir la debilidad creciente de ISIS sería cuando sean derrotados en sus capitales .A-Raqa en Siria o Mosul en Irak. A la par, los europeos lían aumentado y mejorado su control sobre yihadistas que viajan, y luego regresan, de la guerra en Siria. De todos modos, ISIS es una idea y una concepción de mundo, erradicar al cuerpo no asegura que se evapore la ideología.
Y entonces ¿cómo se combate ante algo así?
Se fomenta a los moderados, que son indudablemente la mayoría de los musulmanes, se termina de arropar y legitimar a los radicales, que con sus petrodólares abren mezquitas radicales en el mundo y publicitan sus gobiernos en camisetas de fútbol. No se demoniza al islam como religión, pero sí se señala con contundencia a los radicales que en nombre de dicha religión asesinan musulmanes, cristianos y judíos. Y por sobre todo se debe invertir en «identidad»; los que terminan radicalizándose podrían haber sido absorbidos en sus sociedades socioeconómicamente de forma más justa, aminorando sus incentivos para afiliarse al yihadismo.
Vemos muchos atentados en Europa y en Estados Unidos que son ejecutados en nombre de ISIS. ¿Son realmente planificados por los yihadistas sirio-iraquíes?
Sí y no. El modelo se conoce como «solo yihadista». Una persona regresa de Siria o se autoindoctrina vía redes sociales. Hoy puedes encontrar todos los materiales yihadistas en tu idioma gracias a internet. El segundo paso es cuando el radicalizado decide «hacer una acción: selecciona una serie de objetivos y ejecuta el atentado. La única condición es filmarse y declarar que se trata de una acción en nombre de ISIS, aunque dicha organización no haya actuado efectivamente en el evento. Un modelo de accionar así es muy dificultoso de desbaratar.
¿El único radicalismo es el sunita del Estado Islámico?
No, y no especialmente en América Latina. Recordemos que en nuestro continente se han ejecutado por lo menos dos atentados chiitas iraníes-Hezbollah en suelo argentino. También en Uruguay ocurrió un intento de envío de bomba contra la Embajada de Israel. El radicalismo chiíta “Made in Irán» actúa de tres formas: primero, Dawa, acción social, abriendo centros comunitarios en varios lugares del continente y tratando de enrolar cristianos en sus filas. Segundo, poseen una cadena de TV en español que muestra un islam edulcorado y conciliador, cuando justamente en Irán imponen una versión ultraortodoxa, persiguiendo y ejecutando a homosexuales y sometiendo a las mujeres. La cadena se llama Hispan TV. Tres, ubican y pagan a un político, en general de extrema izquierda, para que se transforme en su portavoz y defensor en la arena política nacional del país. En España aportaron fondos a Pablo Iglesias de Podemos (buscar programa Fuerte Apache en Hispan TV) y hay demasiadas pruebas que el piquetero argentino Luis D’Elía también es apoyado por el mismo Estado del Medio Oriente. En nuestro continente, Irán disfruta de dos puentes de entrada primordiales: el principal es Venezuela y el segundo es Bolivia.
¿Cuál es su visión de los acuerdos a los que Estados Unidos llegó con la República Islámica de Irán, y cuáles son sus previsiones de futuro respecto de su funcionamiento?
Se trata de un asunto complejo. Por un lado Irán puede ahora invertir energías en combatir al Estado Islámico como lo hace en Siria. Por otro lado descongelaron millones para expandir su versión radical chiita del islam vía Hezbollah y en el mundo (como en América Latina). La peor noticia es que Irán puede seguir desarrollando misiles de largo alcance portadores de cabezas no convencionales y puede seguir investigando el uso militar nuclear permitiéndoles efectuar un «salto veloz» cuando finalice el acuerdo o. si lo desean, antes. Sin duda, lo más sensato es observar dicho acuerdo con una lupa desconfiada.
Estados Unidos acaba de firmar el mayor acuerdo militar con Israel de toda la historia, por un monto total de USS 38.000 millones en diez años. El gobierno de Benjamin Netanyahu ha sido un feroz crítico de la administración demócrata de Barack Obama. ¿Cree que este acuerdo cambia la situación e influye en el electorado judío-norteamericano, sobre todo teniendo en cuenta el peligro global que para muchos, incluyendo el periódico Financial Times, representa una eventual presidencia de Donald Trump?
La mayoría del electorado judío en Estados Unidos se acerca a las posturas demócratas. Considero que Netanyahu comprendió que una eventual victoria de Trump no asegurará un mayor apoyo hacia Israel por parte del gobierno norteamericano, política y económicamente, Netanyahu y Obama han tenido serias diferencias alrededor del acuerdo con Irán, pero la alianza entre ambos países es profunda y va más allá de los líderes que encabezan los Estados. La colaboración entre ambos países no es unidireccional, Israel desarrolla tecnología militar de avanzada que es utilizada, y a veces pagada, por las fuerzas norteamericanas.
¿Cómo inserta usted la problemática global de Medio Oriente, si eso es posible, en el juego estratégico global en el cual consideramos, salvo mejor opinión, que los principales jugadores son Estados Unidos, China Popular y la Federación Rusa?
La actual administración norteamericana prefiere no invertir sumas astronómicas en jugar a ser el sherijf del inundo como se creía George Bush (hijo). En un período determinado, Obama traicionó a sus tradicionales aliados en los países árabes, ya que se trataba de dictadores (Mubarak, el gobierno saudita. etc). En lugar de ellos ascendieron los radicales islámicos. ¿Si usted fue Obama, que cree que es la mejor opción entre los dos? Hay que entender que en Medio Oriente a veces no hay posibilidad de escoger entre bueno y malo, sino entre malo y menos malo. Rusia anhela volver a ser potencia y protege a su único aliado fiel, que es Assad, con su entrada al Medio Oriente, el puerto de Lataquía. Rusia también entiende que el radicalismo islámico amenaza su propio territorio desde hace tiempo. Las principales potencias del mundo se han alineado contra la amenaza de ISIS, por distintos motivos, pero es algo digno de resaltar.
En otro orden, usted ha hablado de su predilección por Lionel Messi, que es muy querido en Uruguay. Ahora bien, corno buen judío usted debe ser buen conocedor de Jorge Luis Borges. ¿No ve en Luis Suárez lo que Borges llamó «el agreste sabor de eso que los orientales llaman el artiguisrno’?
¡Ahora hablamos de tenlas importantes! [se ríe]. Déjeme decirlo de esta forma, para continuar expresándonos en torno a temas religiosos: el virtuosismo de Messi es la manifestación más pura de la presencia celestial en los campos de fútbol y la efectividad del arcángel «Miguel», Luis Suárez, demuestra que sin la efectividad y contundencia de dicho aliado, la obra permanecería huérfana. Antes de que haga la pregunta… Sí, ¡a veces el Real Madrid juega para el demonio!
Gabriel Ben Tasgal: “ISIS: Una máquina que lleva al mundo a la destrucción”
30/Sep/2016
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