La izquierda abandonada

29/Mar/2016

Uypress- por Pablo Cúneo

La izquierda abandonada

El sionismo moderno nació en 1896 con Theodor Herzl, un judío húngaro asimilado que percibió de golpe el impacto del antisemitismo y que comprendió lo que ello significaba para los tiempos futuros. Con el tiempo el propio movimiento fue integrado por diferentes hombres con concepciones diversas constituyéndose así corrientes ideológicas diferentes: derecha nacional, cultural y de izquierda.
Fue esta última, cuyo fundador fue Borojov un socialista y marxista, la que le imprimió al Estado de Israel en sus inicios su signo distintivo, modelo en su tiempo para la izquierda internacional. Fue esta visión la que hizo posible la creación de los Kibutzim (plural de kibutz), una forma de organización comunitaria que supuso un modelo para el resto de las izquierdas, sus jóvenes fundadores y sus seguidores -se dice- llevaban dos libros bajo el brazo: «La interpretación de los sueños» de Freud y «El capital» de Marx.
La izquierda internacional que en su momento tuvo posiciones variadas que iban desde el rechazo a la aceptación de este nuevo proyecto nacional, incluidos muchos judíos de izquierda que tenían una visión universal y que consideraban la creación de un Estado Nacional como anacrónico, apoyó en los hechos la creación y los comienzos de Israel pues era una piedra en el zapato del Imperio Británico. Ese movimiento de socavar la presencia británica en la zona fue lo que hizo que la URSS apoyara a Israel y fuera esencial a través de las armas dadas vía Checoslovaquia en su lucha contra los países árabes, quienes comenzaron una guerra de aniquilación del nuevo Estado.
Se sabe la historia: Israel sobrevivió y su proyecto que incluyó una visión democrática y social kibutziana integró a los judíos expulsados del mundo árabe y a los árabes que permanecieron en el Estado, o sea aquellos árabes que no huyeron o no fueron a su vez expulsados por los israelíes en la guerra de Independencia.
La experiencia del kibutz, experiencia revolucionaria a nivel social, fue un polo de atracción y un modelo de inspiración que la izquierda saludó hasta fines de los años 60. No hay más que recordar a Sartre y a Simone de Beauvoir visitando emocionados Israel.
Pero luego de la Guerra de los 6 días, o sea en 1967 todo cambió. La URSS que se había ido moviendo por razones geopolíticas en otro sentido, empezó a apoyar a los movimientos nacionalistas pan-árabes y a ciertos movimientos que intentaban un socialismo árabe (imposible de realizar a vistas hoy) como el de Nasser. La guerra fría fue lentamente construyendo dos bandos Israel – EE.UU. y los árabes – URSS. La victoria de Israel en el 67 fue una derrota para la URSS y así comenzó una nueva etapa, la campaña de igualar ideológicamente al sionismo con el racismo. La batalla pasó pues al relato, y a socavar -con ese movimiento esencialmente antisemita de igualar el sionismo con el mal absoluto- la justicia de la existencia de Israel.
Esos mismos jóvenes idealistas marxistas y freudianos que habían sido un modelo para la izquierda tradicional aportando una nueva construcción teórica – práctica se fueron transformando lentamente a través de un nuevo relato en racistas colonialistas y genocidas. Su visión que era la misma que la de los fundadores de Israel, la de vivir al lado de un Estado Palestino en paz en la tierra que ellos mismos -los palestinos- tenían (Cisjordania, Gaza; Jerusalem Oriental) una vez resuelta la partición por la ONU y que ellos rechazaron, ha sido transformada por el relato ideológico en una visión fascista. Fueron literalmente abandonados sin importar más que el interés geopolítico, se optó de esa manera por el mundo árabe y con ello la izquierda fue lentamente haciendo suyo un relato que fue transformando la visión histórica.
Hace poco me escribió un sociólogo uruguayo radicado en el exterior: «en los 80s milité en la UJC, y habían muchos judíos, y la mirada con la que se miraba a Israel era muy diferente a la actual, jamás se hubiera utilizado la palabra genocidio por ejemplo, para describir la política de Israel. Se miraba con cierta mirada incluso romántica, por la historia de los kibutz…es un gran retroceso. Que no hace que más que justificar la necesidad de que exista, un estado libre de antisemitismo».
Esa izquierda kibutziana a diferencia de la stalinista (hoy ya no cabe duda de su esencia fascista) compartía con la izquierda democrática esos valores esenciales, pero la fuerza de la línea ideológica de la URSS y de los partidos comunistas europeos fueron marcando la impronta ideológica en muchos sectores. La URSS se desplomó y con ellos unos cuántos ideólogos que han vuelto a ver en los populismos de izquierda como el de Chávez, asociado a regímenes teocráticos como el de Irán punta de lanza del antisemitismo continental, un nuevo renacer. Aunque la URSS haya caído su estrategia ideológica en relación al sionismo ha calado hondo y creado una nueva visión que ha ido acompañada su vez por una evidente derechización en la vida política en Israel.
El antisionismo visceral y virulento que niega el derecho a la existencia nacional del pueblo judío como cualquier otro pueblo, hizo suyo ese discurso moderno del antisemitismo agregándole algunos que otros condimentos. Hoy la historia milenaria del judío está estrechamente ligada a Israel, y cuando se ataca su existencia -no tal o cual política gubernamental- por más que quieran separar al sionista del judío como efecto de una operación ideológica para aparentar no ser antisemita, atacan la vida judía tal como hoy está organizada.
Se optó por el nacionalismo pan-árabe (un mundo que en los últimos mil años no ha aportado casi nada a la cultura y que a partir del siglo XVII ha sido objeto del colonialismo europeo) seguido hoy por un fundamentalismo religioso y con ello se dejó morir un experimento social revolucionario que afectó también las posibilidades de desarrollo de la propia izquierda.
La izquierda, me refiero no a esa que construye fantasmas conspirativos que lo único que hacen es desnudar su alma fascista, debería repensar nuevamente aspectos de este recorrido.