Los veteranos de la yihad, una amenaza a largo plazo

14/Dic/2015

El Observador

Los veteranos de la yihad, una amenaza a largo plazo

Son decenas de miles, de ahí que aunque el
grupo Estado Islámico (EI) sea derrotado, los extranjeros curtidos en la guerra
santa y formados en sus filas representarán una amenaza para el mundo a largo
plazo, estiman los expertos.
Estados Unidos estima que hay al menos 30 mil
procedentes de un centenar de países. O sea bastantes más que los 10 mil a 20
mil islamistas radicales que pasaron entre 1996 y 2001 por los campos de
entrenamiento de la yihad en Afganistán.
Tras la caída del régimen de los talibanes,
que los protegían, los llamados «árabes afganos» se diseminaron, y
exportaron a muchos países su ideología radical.
«Bastante tiempo después de la derrota
del Estado Islámico, el mundo entero pagará los años de ceguera durante los
cuales se dejó crecer al monstruo yihadista a las puertas de Europa»,
advierte Jean-Pierre Filiu, experto en movimientos radicales de este tipo.
«Con al menos 5.000 europeos enrolados en
el EI, los países de Europa son por supuesto los más afectados», explica.
Con las estructuras democráticas de la Unión
Europea y otros países que necesitan tiempo para evolucionar «nos
exponemos a quedarnos siempre atrás», dice Mathieu Guidère, profesor
universitario y experto en terrorismo islamista. «Los yihadistas saben adaptarse
perfectamente a lo nuevo. Generan nuevas estructuras y formas de acción mejor
adaptadas a su entorno y siempre más difíciles de combatir».
En Francia, los servicios de seguridad tienen
dificultades para vigilar a todos los que vienen de Siria y al mismo tiempo no
perder de vista a los veteranos yihadistas de Afganistán e Irak, radicalizados
hace mucho y todavía peligrosos.
Casi todos los cerca de 250 que regresaron
«comparecen inmediatamente» ante la Justicia, explica un responsable
de la lucha antiterrorista que pidió el anonimato. Aunque no se pueda demostrar
que tienen sangre en las manos serán condenados a entre siete y diez años de
cárcel, añade.
«Purgarán una parte de la pena. O sea que
dentro de cuatro o cinco años saldrán los primeros», acota. «Hay que
prepararse ahora mismo, y ver cómo se los podría reinsertar en la sociedad.
Algunos estarán traumatizados durante años (…) Habrá que conjugar el corto
plazo, impidiendo atentados, y el largo plazo, y no será fácil».
Fuente: AFP