«…pero los griegos eran un gran pueblo, el helenismo una gran cultura que el judaísmo deberá tomar en cuenta, enfrentarlos y luchar por su sobrevivencia»
(Moises Senderey: «Breve Historia del Pueblo de Israel»)
Comenzar un artículo sobre Januca reconociendo los valores de la cultura griega antigua puede parecer, al menos, un poco extraño. Pero así fue. ¿Quién puede desconocerla?
La cultura griega fue, a mi juicio, de lo más valioso que ha recibido la humanidad y su importancia trasciende el paso del tiempo, llegando hasta hoy. No en vano se continúa estudiando Grecia, los grandes filósofos griegos, la democracia ateniense y muchas cosas más cuyo origen se remonta a esa pequeña-geográficamente hablando-comarca del mundo.
La cultura griega impactó, impregnó también a los propios judíos. A los de la diáspora y a los de la Tierra de Israel- país en aquel momento bajo dominación griega- parte de un vasto imperio que surge en el siglo IV con Alejandro Magno.
Culturalmente hablando, la comunidad judía (siglos III-II) se va dividiendo en dos bandos: por un lado aquellos «impermeables» a la cultura griega, quienes decidieron continuar con el judaísmo contra viento y marea y por el otro los llamados «helenizantes», quienes incorporaron a su vida muchos de los aspectos de la cultura griega, además de los cotidianos como el hablar, el vestir y otros hábitos.
Según el análisis del historiador Senderey «La vida helenista atraía sobre todo a los núcleos más ricos…también era partidaria del helenismo la familia de los sacerdotes reinantes, la aristocracia del estado…fieles a la vida judía se conservaban los fariseos, los campesinos, los sacerdotes que no pertenecían a la familia gobernante, los artesanos de la zona urbana.
La helenización hizo madurar un profundo conflicto religioso-social…» (Moises Senderey: obra citada)
Probablemente, muchos de los helenizantes dieron un paso más y estuvieron bordeando una demasiado temprana asimilación.
Por lo tanto, el conflicto se da primeramente entre los propios judíos.
Obviamente que el tema religioso estaba muy presente: el helenismo era pagano, el judaísmo, monoteísta.
Judaísmo es más que una religión.
No obstante, alejamiento de la religión, alejamiento del judaísmo y asimilación se relacionaban y se relacionan.
Es en este contexto en el que-relatos verídicos y leyendas entremezcladas- aparecen en escena los Hasmoneos-Macabeos. Un padre anciano, cohen, llamado Matitiahu y sus cinco hijos varones: Yehuda, Yonatan, Yojanan, Eleazar y Shimon. Primero debían poner «orden»entre los propios judíos-es decir enfrentar a los asimilados-y posteriormente enfrentar a los griegos quienes dominaban la tierra de Israel desde hacía tiempo. Como ya ha sido mencionado, el dominio no era solamente político sino también, en buena medida, cultural.
El dominio griego del país había sido en los comienzos y por un buen tiempo bastante «benévolo», si cabe el término, pero ya entrado el siglo II aec. surge un gobernante como Antíoco IV Epifanes, el que endurece su actitud hacia los judíos, impulsando decretos antisemitas -especialmente contra la religión- con el objetivo de conseguir la asimilación forzosa de los judíos restantes. Muchos ya lo estaban haciendo voluntariamente.
La rebelión de los macabeos pasará de ser un enfrentamiento interno a una rebelión externa, puntual y específicamente contra el ejército griego. El objetivo de la revuelta será conseguir nuevamente la libertad religiosa y «de paso» la libertad política.
Es en este contexto de luchas donde se produce la purificación y re-inauguración del Templo de Jerusalem (de allí el nombre Januca: «re-inauguración») y el más que conocido «milagro del frasco de aceite» que alcanzó para ocho días, milagro que es lo que muchas veces se enfatiza cuando nos referimos a esta hermosa festividad.
Entre los años 165-160 aec tienen lugar duras batallas.
Yehuda Hamacabi y su poco organizado ejército logran de todos modos prevalecer en una batalla desigual (como tantas otras veces en la historia, judíos inferiores numéricamente enfrentaron a muchos) y más adelante, bajo Shimón macabeo, se logra la independencia política, lo que trae como consecuencia el surgimiento del Segundo Estado judío.
Dato histórico no menor que debemos conocer y recordar: antiguamente hubo un Primer Estado judío en la época que comenzó con el período de los reyes David y Salomón, posteriormente destruido en el 586 aec. por los babilonios; un Segundo Estado judío en la época de los Macabeos. El Estado judío que existe hoy es el tercero en la historia: el actual Estado de Israel.
El Segundo Estado judío surgido en la época de los Macabeos, fue efímero -producto de una combinación de factores y circunstancias, entre las cuales profundas desavenencias internas más el enorme poderío romano- y duró menos de un siglo.Pero ese ya es otro tema.
En última instancia, la lucha de los Macabeos fue una lucha en nombre del Judaísmo.
El enfrentamiento de fondo era entre Judaísmo y Helenismo, la cultura judía y la griega, plenas de valores ambas, más allá de las enormes diferencias que sin duda había entre ellas.
El milagro del frasco de aceite representa el valor del espíritu judío.
«No (solamente) por el ejército, no (solamente) por la fuerza sino con el espíritu» dice el Profeta Zacarías. Este concepto no es solamente válido para Januca: es válido para toda la historia del pueblo judío.
No me expreso en términos de «el judaísmo venció o predominó»: sí afirmo que el Judaísmo salió a flote, sobrevivió, continuó. Obviamente tenía con qué.
Si los Macabeos hubiesen perdido la batalla, probablemente la asimilación se hubiese extendido aún más, quizás hubiese terminado en una abierta desjudaización, el futuro del pueblo judío podría haber estado en peligro ya en aquel momento. El milagro del frasco de aceite no hubiese significado lo que significó y Januca, por lo tanto, habría carecido de todo sentido.
Pero no fue así.
En la antigüedad clásica, en la cual en buena parte del mundo la cultura griega se imponía y lo absorbía todo al precio de la pérdida de cultura propia de muchos -judíos inclusive- el judaísmo introdujo un bastión, una fortaleza tanto física como sobre todo espiritual (gesta de los Macabeos, continuidad del espíritu judío) con el objetivo nada simple de poder mantenerse y sobrevivir.
¡Se logró!
Januca aseguró la supervivencia judía en aquellos tiempos.
Considero que ese es el verdadero significado e importancia de la festividad.
Lic Rafael Winter (Rufo)
Januca: Judaísmo, Helenismo y Supervivencia
07/Dic/2015
Lic. Rafael Winter (Rufo)