Terror en Israel

20/Oct/2015

La República, Ecuador, Por Luis Fleischman

Terror en Israel

Una ola de atentados terroristas está teniendo
lugar dentro de Israel perpetrados por palestinos. La mayoría de los agresores
son personas jóvenes, probablemente organizados y activados por la organización
radical islamista Hamas.
Como Israel ha logrado controlar los
terroristas suicidas, la técnica ahora empleada es el apuñalamiento de civiles
israelíes.La mayoría de estos terroristas provienen de Jerusalén Oriental cuyos
habitantes tienen residencia legal en Israel. El objetivo principal de dicho
asalto es aterrorizar a la población israelí y obligar a las fuerzas de
seguridad israelíes a reaccionar con dureza, incluso a costas de vidas
Palestinas, con el fin de desprestigiar a Israel frente al mundo. Efectivamente
las organizaciones de derechos humanos e incluso el Departamento de Estado
Norteamericano se expresaron de esta manera sugiriendo que Israel habría usado
excesiva fuerza en su respuesta a éstos ataques. (este último retractó esta
opinión).
Un individuo con un cuchillo en su mano pronto
a apuñalar genera una situación alarmante que requiere una decisión de vida o
muerte, pero esto no pareciera demasiado relevante para estos autoproclamados
santos.
Sin embargo, el elemento más importante de
este grave problema es la actitud de la Autoridad Palestina (AP) y su líder,
Mahmud Abbas. Nada encarna la perversa situación que Israel tiene que enfrentar
más que la postura de la AP.
Durante su último discurso en las Naciones
Unidas, Abbas declaró que la Autoridad Palestina ya no está obligada a respetar
los acuerdos firmados con Israel.
Acto seguido, él afirmó, sin ninguna
evidencia, de que Israel estaba tratando de cambiar el status quo en la
mezquita de Al-Aksa con la intención de judaizar los lugares sagrados
Musulmanes. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, así como el alcalde de
Jerusalén, Nir Barakat rechazaron categóricamente esta acusación afirmando
claramente que el gobierno israelí respeta el status quo, según el cual los
visitantes judíos pueden entrar en el sitio, pero no rezar en él. Esta política
fue creada en 1967 por el entonces ministro de Defensa israelí, Moshe Dayan.
De hecho, la Policía israelí restringió el
acceso al sitio después que un palestino mató a dos israelíes en una calle en
el barrio histórico. Fue una medida preventiva temporal que refleja las
crecientes tensiones durante las fiestas judías, donde el número de visitantes
judíos en el Monte del Templo aumenta dramáticamente.
Abbas comentó, también sin ninguna prueba, que
Israel estaba profanando la mezquita de Al Aksa y la Iglesia del Santo
Sepulcro, lugar donde se cree fue sepultado Jesús. Además, a medida que la violencia aumentaba
Abbas saludó las “masas que luchan la ocupación”, dando así a la justificación
de los sangrientos ataques contra israelíes.
Todos estos comentarios imprudentes pero
intencionales dieron luz verde a Hamas y a otros para llevar a cabo ataques
terroristas. Después de todo, Hamas no se siente obligado por los acuerdos de
la AP con Israel tampoco. Hamas vio estas declaraciones como una victoria para
sus posiciones intransigentes y se sintió libre de actuar en consecuencia.
Curiosamente, a medida que la situación
comenzó a deteriorarse se informó de que la Autoridad Palestina e Israel
estaban trabajando juntos para contener la violencia.
¿Cómo entendemos esta contradicción?
Abbas y la Autoridad Palestina son altamente
impopulares en la calle Palestina. La AP es vista como una cleptocracia
corrupta y ha sobrevivido sólo gracias a la seguridad que las fuerzas de
seguridad israelíes le proporcionan. En otras palabras, es la misma “ocupación”
que la AP tanto repudia la que ayuda a su gobierno a sobrevivir. De lo
contrario, los líderes palestinos habrían caído víctimas de un golpe de estado
por parte de Hamas tal como habría sucedido en Gaza en 2007.
Lo que sucede es que la AP compensa su déficit
de legitimidad incitando contra Israel. Pero cuando el monstruo que ellos crean
comienza a crecer, comienzan a temer por su propio poder y seguridad, y ahí
llaman desesperadamente a la “fuerza de ocupación”. Sin Israel la AP hubiera
sucumbido años atrás.
O sea Abbas y las instituciones Palestinas
usan a Israel de chivo expiatorio. Luego acuden a Israel para que los salve.
Israel accede rápidamente porque la alternativa es peor.
Así Israel está condenada a vivir con esta
situación de parasitismo circular mientras no haya un liderazgo Palestino
viable capaz de firmar una paz con Israel y hacerla cumplir.
Estas son las circunstancias bajo las cuales
todos los proyectos de dialogo y paz han fracasado. Ésto no tiene nada que ver ni con la
ocupación ni con los asentamientos. Ésta es una situación totalmente enfermiza
y trágica cuya solución parece cada vez más difícil.
* Luis Fleischman es asesor del Center for
Security Policy en Washington