La escalada en la arena palestina – Implicaciones y Recomendaciones

13/Oct/2015

Hatzad Hasheini, Por Kobi Michael, Udi Dekel, Assaf Orion (INSS)

La escalada en la arena palestina – Implicaciones y Recomendaciones

La última semana (de Sucot 2015) estuvo marcada por los ataques terroristas
y disturbios en Jerusalén y Cisjordania, mientras que en el transformo vemos
fuego de cohetes desde Gaza y brotes de protestas entre los árabes israelíes.
La sensación de desorden y de violencia está tratando de ser conceptualizada
por muchos con el término conocido – Intifada. Pero el concepto de “Tercera
Intifada” no caracteriza con precisión el contexto actual de los
acontecimientos y, por lo tanto, no es el concepto adecuado para definir lo que
sucede. Las exigencias de la realidad actual nos obligan a reconocer los
patrones únicos del fenómeno y formular respuestas pertinentes.
Observamos una multitud de sistemas que influyen a la arena palestina –
Jerusalén, Judea, Samaria, la Franja de Gaza y los sistemas regionales e
internacionales, alimentan y motivan distintas fuerzas siendo que también éstas
se alimentan mutuamente. La característica dominante de los distintos sistemas
palestinos es el terror, la violencia y la fricción proactiva contra las fuerzas
de seguridad de Israel. La lucha en pos del Monte del Templo y por Jerusalén es
impulsada por el temor palestino, que es alimentado por una incitación
permanente desde la Autoridad Palestina y la rama norte del Movimiento
Islámico, de una intención israelí, aparente, para cambiar el status quo en el
sitio. La campaña militar en Cisjordania se caracteriza principalmente por las
acciones de individuos, y se deriva de una sensación de desesperación y falta
de esperanza, que proviene de la debilidad de la Autoridad Palestina y del
movimiento Fatah y por la crisis de legitimidad y de liderazgo a la que se ven
sometidos. Todo esto nos indica un cambio en el estatus de Mahmud Abbas que se
ve reflejado en su discurso poco educado en la Asamblea General de la ONU, en
donde expresó su disposición a asumir riesgos, creyendo en su capacidad de
controlar el ritmo de los acontecimientos y de los distintos pasos de una
escalada, y en su consiguiente negativa a condenar los ataques asesinos en
Cisjordania y Jerusalén. Cuando se dio cuenta de que estaba “cabalgando en la
espalda del tigre” se apresuró a pedir el fin de la violencia. A esto hay que
añadirle la continua crisis en la que se encuentra el Hamás, el mismo que llevó
a los palestinos de la Franja de Gaza al conflicto conocido como “Margen
Protector”.
Entre todos los sistemas palestinos hay una dinámica de inspiración mutua,
siendo que la lucha nacional y la lucha religiosa están entrelazadas. La
descepción es multidimensional y nace de la sensación de falta de salida ante
la difícil situación en la que se encuentra el pueblo palestino y que es
intensificada por los propios palestinos, gracias a la incitación continua y
por la ausencia de una respuesta digna de la dirigencia institucionalizada, y
también por la conciencia del deseo de luchar – a pesar de que, en este punto,
y por lo general se manifiesta en las acciones de individuos en lugar de la
actividad organizada y por acciones organizadas.
Las fuerzas de seguridad palestinas viven dentro de su pueblo y comprenden
la debilidad de la Autoridad Palestina. Ellos, que sienten también la agitación
regional, no muestran mucha determinación para someter las muestras de
violencia y el terrorismo. Este comportamiento, junto con el fracaso de la
OLP/Autoridad Palestina y del Hamás – cada uno de estos cuerpos de acuerdo a
sus formas de actuar – para mejorar la situación nacional y personal de los
palestinos, sugiere la aparición de fenomenos turbulentos y peligrosos y puede
ser que sea ésta una prueba más del colapso de la Autoridad Palestina y de su
gobierno.
En este momento, los ataques de apuñalamiento y atropellos los llevan a
cabo “terroristas individuales” mientras que los tiroteos ocurren generalmente
por una organización local siendo que la mayoría de la población palestina no
está involucrada en este proceso de escalada. Las masas no salen a las calles y
no estamos viviendo un levantamiento popular – Intifada. Esta tendencia indica
una transición de la lógica de las operaciones institucionalizadas a la lógica
de las acciones individuales, locales y descentralizadas, basadas en la idea de
que la angustia merece una respuesta independiente, privada o local. Esto ha
creado el fenómeno de actividades en varios frentes, a gran escala, un proceso
similar a la desintegración de los estados que ha experimentado el Medio
Oriente durante los últimos años. Es posible que este fenómeno también haya
llegado a la arena palestina.
Recomendaciones Políticas
Las recomendaciones se pueden clasificar en dos tipos de esfuerzos: Los
esfuerzos para una estabilización en el corto plazo, que son políticas
orientadas hacia la seguridad o medidas policiales; y los esfuerzos a largo
plazo que son de naturaleza política. Los esfuerzos se deben ejecutar en tres
escenarios: Jerusalén, Judea, Samaria y la Franja de Gaza.
En el plazo inmediato, debemos actuar para alejar a los provocadores del
Monte del Templo y estabilizar la explanada junto a los funcionarios jordanos
del Waqf, preparándose para imponer medidas de filtración y un control más
riguroso tras la reapertura del Monte del Templo. Al mismo tiempo, se debe
aislar la zona del casco antiguo de Jerusalén y ejecutar medios de detección y
control estricto para la entrada de personas hacia el interior del espacio.
Junto a esto, es necesario realizar un esfuerzo especial para monitorear
sistemáticamente las redes sociales con el fin de detectar a los activistas
antes de tiempo, las tendencias e intenciones, y desarrollar capacidades para
prevenir e interruptir el flujo de información en las redes sociales. La
actividad en el Monte del Templo se debe coordinar con la familia real jordana
y acompañarla con un programa de esclarecimiento. Los mismos esfuerzos de
coordinación se deben hacer con Egipto por la Franja de Gaza. La reconstrucción
de la Franja de Gaza debe realizarse antes que Israel sufra las consecuencias
del colapso de la infraestructura en la región y esto es un interés vital
israelí.
Es recomendable actuar para traer delegaciones del personal diplomático de
las embajadas y de las organizaciones internacionales que operan en el país
para que suban al Monte del Templo. Esto, a fin de permitir una estrecha
impresión de lo que está sucediendo y para aclarar la posición y la política de
Israel en mantener el status quo en el lugar. También, es necesario tener en
cuenta que estos sucesos de violencia en este lugar van a ser utilizados por
los promotores de la deslegitimación contra Israel y los activistas del BDS y,
por lo tanto, hay que prepararse en consecuencia.
Al mismo tiempo, se deben ejecutar todos los esfuerzos posibles para evitar
provocaciones, tanto de los musulmanes y por parte de los extremistas judíos,
que contribuye a la escalada en el Monte del Templo. Es importante esforzarse
por aplicar la ley contra de la delincuencia nacionalista anti-religiosa de
ciudadanos de Israel, como parte de un esfuerzo para reducir la presión y
aliviar la creciente dimensión religiosa del conflicto.
A largo plazo, el gobierno israelí debe actuar para mejorar las condiciones
de vida en el este de Jerusalén, para reducir la frustración de la población
abandonada en la ciudad y para mejorar la difícil situación de los jóvenes
desempleados, un grupo de personas que es fácil de incitar y excitar que son la
base para la violencia y el terror. Paralelamente a la presencia policial en
Jerusalén Este se debe mejorar el nivel de los servicios a la población
palestina de la ciudad y reducir el daño que sufren debido a la tensa situación
en la zona.
En Cisjordania, Israel debe seguir garantizando la coordinación en tema de
seguridad con los servicios de seguridad palestinos e introducir exigencias
claras para el tratamiento de los que participan en terror y violencia en los
territorios palestinos. Junto a estos esfuerzos de coordinación, Israel debe
intensificar la lucha contra elementos terroristas en territorios de la
Autoridad Palestina. También es importante permitir la continuación del paso de
trabajadores en Israel, recientemente aprobada, en lugar de detener la
flexibilización de movimiento y el comercio con los palestinos. Presionar
arbitrariamente a toda la población palestina no servirá a los intereses de
seguridad de Israel y es probable que aumente el número de puntos de fricción.
Los esfuerzos para diseñar la situación, a largo plazo, debe basarse en la
suposición de que Abbas – a causa de la crisis de liderazgo y de la lucha por
el poder entre Fatah y Hamas y dentro de la propia Fatah sumado a la pérdida de
legitimidad de su gobierno – continuará apegándose a la lucha política contra
Israel, no sólo en las instituciones internacionales, sino también en el
terreno mismo, hasta el punto de ejecutar una “política de ir hasta el final”.
Por lo tanto, Israel debe formular respuestas a diversos escenarios de “pérdida
de la gobernanza” de la Autoridad Palestina – a un escenario extremo que Israel
quiere evitar – que es el colapso de la Autoridad Palestina y un regreso al
control total israelí sobre todo el territorio y el pueblo palestino. Por
ahora, la amenaza de Abbas de “devolver las llaves”, es decir, desmantelar la
Autoridad Palestina, no se realizó, pero es posible que se cumpla como
consencuencia de la escalada actual.
En referencia a esto, hay que pensar también en el día después de Abbas, ya
sea en términos de “¿quién será el heredero?”, o también en términos de la
desintegración continua del gobierno palestino debido a las luchas por la
herencia y por la falta de liderazgo, junto con el aumento de los centros de
poder locales. El escenario de la caída de Abbas del escenario, aunque puede
demorarse, puede ser el resultado de lo que está sucediendo.
Junto con todo esto, se recomienda que el gobierno israelí formule
iniciativas políticas para cambiar la situación en Cisjordania, en vistas a una
falta de posibilidades de lograr un acuerdo permanente. Hay que presentar una
serie de escenarios – desde arreglos momentaneos, vías medidas independientes
para llegar a una situación de dos estados para dos pueblos, pasando por las
nuevas/viejas ideas como un fideicomiso en los territorios palestinos (tal vez
dirigido este estado por estados árabes pragmáticos). Es importante tratar de
sacar provecho de la crisis de los refugiados en Siria para integrar soluciones
para la rehabilitación de los refugiados palestinos como parte de los esfuerzos
internacionales, cuya finalidad será la de aliviar la crisis de todos los
refugiados en el Medio Oriente.
De hecho, vivimos una etapa que no es una Intifada en el sentido habitual,
pero si una escalada acompañada de la desintegración del orden institucional de
la Autoridad Palestina, que está plantando las semillas del deterioro y la
pérdida de control. Por lo tanto, ésta requiere una respuesta israelí directa e
indirecta, inmediata y permanente, pública y no declarada.
Es importante destacar que un aumento en la fricción entre los palestinos y
las fuerzas de seguridad israelíes, junto con los intentos de subversión del
Hamas contra la Autoridad Palestina y la crisis de liderazgo y el
funcionamiento de la Autoridad Palestina, podría escalar aún más la violencia.
Un aumento en el número de jóvenes palestinos, desempleados y la falta de
educación envalentona la violencia y también contribuye a la presente escalada.
Por lo tanto, junto con el esfuerzo militar para evitar la escalada (con la
aspiración de que ésta se realice en coordinación con los funcionarios de
seguridad palestinos), el Gobierno de Israel debería abstenerse de realizar
acciones que se interpreten como un castigo colectivo contra la población palestina.
Al mismo tiempo, el Gobierno de Israel debe abstenerse de engañar al
público israelí, en el sentido que ellos pueden lograr un cese total del
terrorismo. Con toda la dificultad existente en el tema, el público israelí
debe comprender el significado de la gestión de conflictos en las
circunstancias actuales, en un contexto de escalada de violencia regido por una
inspiración religiosa palestina y en el marco de un espíritu de agitación
regional.