En el año 2002, la ONU marcó el día 21 de setiembre para celebrar el Día Internacional de la Paz. Voy plantear muy brevemente, tres escenas del tema Paz y Educación. La primera, en el Foro que el 21 de setiembre de este año organizó en la Sala Dorada de la Intendencia Municipal de Montevideo, la Mesa de Diálogo Interreligioso en Uruguay, convocando a todas las expresiones espirituales y religiosas del país. La segunda, los mandamientos en la Biblia y su proyección en el Derecho Uruguayo. La tercera, algunas imágenes de paz y educación en la interpretación hebrea de la Biblia.
Vamos a la primera escena. En el Foro celebrado el Día Internacional de la Paz hemos estado presentes hombres y mujeres integrantes de distintas religiones y diferentes formas de entender el mundo. Aceptando que tenemos distintas raíces culturales, religiosas, espirituales, y eso no es obstáculo para que vivamos en paz y para compartir diariamente nuestra tarea en la misma sociedad. Mucho más que tolerarnos mutuamente, más que vivir y trabajar “unos al lado de otros”, sin meternos con lo que hace el vecino, nos dedicamos a “aprender unos de los otros”. Hemos dedicado ese día a educarnos a nosotros mismos, para la paz.
Segunda escena. La Biblia hebrea es la ley común de tres religiones del mundo occidental. Judaísmo, Cristianismo e Islam. Las tres aceptan como base, los Diez Mandamientos del Pentateuco. Pero tengamos en claro que la misma Biblia reconoce que hay otros pueblos y personas que no se basan en la Biblia y todos nos debemos mutuo respeto para vivir en paz.Lo curioso del caso es que debido a la formación de quienes redactaron nuestra Constitución, las leyes fundamentales del Derecho Uruguayo tienen incorporadas no solamente los valores éticos bíblicos sino muchos de los mandamientos concretos de la Biblia. Uno se pregunta por qué esas normas tan antiguas, se tienen que seguir repitiendo en las leyes contemporáneas. Una posible respuesta es que los seres humanos hemos evolucionado en muchas ciencias y técnicas pero no en la forma de ser. Hoy, el ser humano sigue necesitando que le marquen límites claros en las conductas primarias y esenciales para que la sociedad pueda vivir en paz.
¿Quién pone los límites? ¿Quién tiene la responsabilidad de educar? ¿Quién tiene que enseñar los valores fundamentales para la vida? La ley hebrea es clara al ordenar a los padres: “Enseñarás a tu hijo”. Padre, madre, abuelos, familia, incluso un orfanato, como sea que esté compuesto el círculo primario que rodea al niño desde que nace y mientras crece, es ese círculo primario el que enseñará al joven los primeros valores fundamentales para regir su vida. Los siguientes, serán de elección y responsabilidad de cada uno. Pero nadie olvida lo que aprendió de niño.
En las escuelas el o la docente suele pedir a los niños que realicen un dibujo que a su entender simbolice la paz. Aparecen láminas con manos estrechadas, personas abrazadas, y siempre, algún dibujo de la paloma con una rama de olivo en el pico. La imagen de la paloma como símbolo de la paz, surge del pasaje bíblico que habla del Diluvio que inundó toda la tierra, del que sólo se salvaron quienes estaban en el Arca de Noé. Cuando terminó de llover, el patriarca Noé, para cerciorarse que ya había tierra seca en la cual reanudar la vida, envió una paloma en la mañana “y la paloma volvió a él a la hora de la tarde y traía una rama de olivo tomada de su pico. Y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra”. Los maestros hebreos dicen: ¿por qué la paloma trajo a Noé olivas y no otras frutas? ¿Por qué no trajo manzanas o higos? Una posible explicación: Las olivas necesitan trabajo humano para transformarse en aceitunas o en aceite que podamos consumir. Si bien el diluvio había cesado y los árboles estaban floreciendo, este mundo, nuestro mundo, la naturaleza, necesita el complemento del trabajo humano. Es nuestra tarea aprender y enseñar cada cual a la siguiente generación, cómo, por qué y para qué trabajar.
Tercera escena. Los rabíes hebreos enseñan a través de tres imágenes, cómo es la paz:
“Dice Rabí Janán: Hay tres imágenes de paz: un río, un pájaro y una olla”.
¿Por qué la paz es como un río? Los ríos fluyen continuamente, a veces con mayor caudal, a veces con más piedras en su curso. La paz, tal como el río, no es algo quieto y estático. La paz es un proceso. A veces trae más o menos piedras en su camino. Hay que aplicar nuestras energías a ese proceso que siempre está cambiando, según las circunstancias.
El estudio también, no es un cuadro rígido que termina con la infancia. Es un proceso continuo en que los seres humanos tenemos que transitar.
¿Por qué la paz es como un pájaro? Los pájaros, para volar necesitan tener sus alas en movimiento. En la misma forma, la paz, para mantenerse, requiere un incesante ejercicio.
El estudio también, es como un pájaro que para volar requiere ejercicio. Eso no quiere decir solamente recitar las tablas de multiplicar. Quiere decir para los padres y familiares: conversar con los hijos, prestarles atención. No un día sino todos los días, para hacerles sentir que los queremos y confiamos en ellos. Todos los seres humanos necesitamos cariño y confianza. Los hijos y los padres. Hay otra cosa que a veces olvidamos. ¿Cuándo adquirimos el título de padres? El mismo día en que nuestros niños se convierten en hijos. Nadie nos enseña a ser padres y los primeros en darse cuenta y quejarse, ¿quiénes son? Nuestros hijos. ¡Eso es bueno! Cuando los hijos se quejan, a los padres nos hacen aprender.
Para los maestros, el ejercicio de la educación significa: enseñar no es informar. Información, también hay en la calle, en la barra de muchachos en la esquina, en Internet, toda junta y sin clasificar. La tarea del maestro, del profesor, es educar. Un proceso continuo que forma al estudiante en los valores de nuestra sociedad.
Dijimos por qué la paz es como un río y como un pájaro. ¿Por qué dicen los rabíes hebreos que la paz es como una olla?
La olla es la que logra la paz entre dos elementos opuestos: El agua y el fuego. Es la olla la que establece un límite seguro entre ambos elementos y gracias a la olla, agua y fuego, diferentes entre sí, se unen para una meta común: cocinar. También los seres humanos en un país, en el mundo, necesitan reglas claras y límites para convivir en paz.
La educación, ¿por qué está en la imagen de una olla? Además de instruir en un oficio, tarea, ciencia o arte, hay que enseñar a cada joven, dos cosas muy importantes: Una es su propio potencial. El potencial de cada uno es inmenso, una olla sin fin. Por eso, la educación debe enseñar el respeto mutuo que cada uno necesita guardar al desarrollar su propio potencial. Ese es el aporte del sistema educativo para el logro de la paz.
Esther Mostovich de Cukierman
1 Génesis 8:11.
2 Talmud- (recopilación escrita de la jurisprudencia hebrea) Tratado Berajot (bendiciones) folio 56 b.
Paz y Educación
22/Sep/2015
Esc. Esther Mostovich de Cukierman, para CCIU