Paúl María Hafner se exilió a Madrid para
vivir su paraíso, tras el Holocausto, y abrir, bajo el respaldo franquista, el
«Cortijo Tirolés»
Durante la década de los cincuenta, no resultó
extraño ver pasear, tranquilamente, a nazis o espías que gozaban de la
protección de Franco por las callejuelas de Madrid. Restaurantes (Pasapoga,
Chicote, Horche), bares, estaciones de ferrocarril, entre otros lugares, fueron
algunos de los rincones donde se dejaron ver.
Varios colaboradores activos de la Alemania
nazi encontraron cobijo en la España franquista. Colaboradores como Otto
Skorzeny o Paul María Hafner son algunos de los ejemplos que obtuvieron el
respaldo esperado para «empezar de cero» en nuestro país.
Hafner, en concreto, fue un antiguo oficial de
las Waffen-SS que se exilió aquí, tras la Segunda Guerra Mundial, trasladando
su residencia a Madrid, en 1954. El exoficial encontró el paraíso en este país;
primero llevó a cabo una serie de negocios que acabaron siendo rentables. Más
tarde, también probó suerte en una posada bautizada como «Cortijo Tirolés»
(«TirolerHof», en alemán), según el libro «Nazis ontheRun:
HowHitler’sHenchmenFledJustice» (Oxford UniversityPress, 2011), escrito por el
profesor Gerald Steinacher.
«El paraíso»
Además, la vida del exoficial causó furor tras
el documental «El paraíso de Hafner», en 2007, a cargo del director austriaco
Gunther Schwaiger. En la cinta se muestra cómo está seguro de vivir, al menos,
127 años porque, según explica, fue «un santo en vida». Hafner vivió en la
capital hasta 2010, año de su muerte.
Siempre negó el Holocausto: «Hitler no gaseó a
los judíos, sino que se esforzó por promover y establecer el estado nacional
judío (sionismo) […]. Ni un solo judío fue asesinado porque él fue judío.
Para mí Hitler fue el salvador de Europa y el cristianismo».
El oficial de Hitler que abrió una posada en Madrid
13/Jul/2015
ABC, España, Por Cristian Quimbiulco