Israel – Palestina en la visión de experto uruguayo

06/Abr/2015

La República, Por Marcelo Hernández

Israel – Palestina en la visión de experto uruguayo

LA REPÚBLICA dialogó con el joven especialista
en las citadas temáticas.
Wajner comenzó contando que se vinculó con
estos temas ya que “desde muy chico me gustaron los temas políticos, tanto de
Uruguay como de los demás países. Siempre quise estar enterado de todo lo que
pasaba.
Y en lo que tiene que ver con las Relaciones
Internacionales intentar entender porqué se dan determinadas situaciones”,
agregando que “fui por un primer título y para seguir especializándome y
entendiendo más en profundidad lo que sucedía seguí estudiando en la academia y
ahora estoy a punto de recibirme como Doctor”.
En ese contexto, se fue perfeccionando en los
temas relacionados con la negociación y las alianzas de los países, por lo que
se autodenomina “un enamorado del Mercosur”.
Consultado sobre como ve en la actualidad las
relaciones de Uruguay con Israel en todos los aspectos, fundamentalmente las
diplomáticas, el experto indicó que “las relaciones han sido y seguirán siendo
fuertes. Hay una simpatía entre ambas naciones y un entendimiento acerca de la
situación en que vive Israel”, añadiendo que “a nivel de los Estados, hay
consenso, pero al mismo tiempo equidistancia, lo que le permite solidarizarse
con Israel para que se conforme en un Estado, y al mismo tiempo tener una
cercanía responsable de los Estados Árabes y también de la causa palestina.
Esa política de consenso ha estado presente en
todos los gobiernos; blancos, colorados y frenteamplistas. En el último
gobierno hubo un breve desliz, pero en este nuevo se van a volver a afianzar,
porque las relaciones son más fuertes que un gobierno”.
Encontrar el “punto medio”
Puntualizó Wajner que “no pasa por si este
Estado es mejor o peor, sino por una cultura más que nada latinoamericana de
solidarizarse con las causas. El ex presidente Mujica y ex canciller tuvieron
manifestaciones de solidaridad con la causa palestina mayores a anteriores
gobiernos. Hay una solidaridad responsable y una anticonstructiva, y muchas
veces se hacen responsablemente, pero a veces no, y eso es peligroso.
Hamas no es consenso ni en Palestina, ni en el
mundo árabe, al punto que buen parte del mundo árabe está en guerra con Hamas,
organización que no es consenso. No creo que sea mala voluntad, pero si una
buena voluntad que no conoce los efectos de la misma”.
Pero fue más allá al sostener que “el arte de
la diplomacia es encontrar el punto medio. Hubo dos momentos en el pasado
gobierno donde se partió ese punto con Israel; uno fue en esa solidaridad
recién citada, y el otro en la declaración de reconocimiento del Estado Palestino
de Uruguay que sigue la postura brasilera y argentina.
Creo que es buena voluntad de colaborar, pero
eso ha generado que los moderados árabes han internacionalizado el conflicto y
apelan a que el mundo les de lo que no está recibiendo de la negociación. Y eso
es un problema, porque se critica a Israel cuando hace actos paralelos y se
sale de la negociación. Muchos dicen que se logra más por afuera, pero los que
creemos que hay que negociar vemos que eso está mal”.
Trabajar en los niveles sociales más bajos
En ese marco complicado de la actual
situación, LA REPÚBLICA le preguntó al experto si las formas de negociación se
deben mantener o hay que modificarlas para que den mejores resultados, a lo que
respondió: “Hoy hay un entendimiento mayor de la importancia del lado israelí a
que deben mantenerse las medidas de seguridad para hacer factible la creación
de un Estado Palestino. Hoy las partes se entienden mejor, aunque han fallado
los liderazgos. Los acuerdos intermedios tiene una aprobación del 75% en el
lado israelí y de un 40% de los palestinos, que si bien no es la mitad, viene
creciendo.
Hay que trabajar más en los niveles sociales
más bajos, generar coexistencia en la población. Hoy más que la división entre
los que quieren guerra y los que quieren paz, es entre los que están dispuestos
a coexistir y los que no. Y es posible coexistir. Lo veo donde vivo, en
Jerusalén. Allí están todos los conflictos, dentro de los musulmanes y de los
judíos. Podemos dialogar. Ay un tren lento en la ciudad que pasa por la mitad
de todos los barrios, sean judíos, palestinos o musulmanes.
Al principio hubo piedras, atentados de
cuchillo, pero días tras día fue mejorando el diálogo. De los últimos atentados directos en Jerusalén, tres fueron
a ese tren lento, porque el terror no sólo ataca a la población israelí, sino
cualquier intento de coexistencia. El pensamiento anterior era que la paz va a
llevar a la coexistencia, pero ahora es que la coexistencia va a lograr que
haya paz. De abajo hacia arriba es la cuestión. Soy optimista que se puede
dar”.
Desterritorialización
Wajner opinó acerca de la nueva táctica de los
terroristas árabes de decapitar o prender fuego a sus víctimas, que “desde
nuestra perspectiva occidental, indiferente de nuestras ideologías, creencias,
lo vemos como chocante, morboso, y está dentro de lo que el terror busca
generar, ya sea impactando un avión contra una torre o cortando cabezas, no
tiene otro objetivo. Esto en parte del mundo musulmán radical, no en el Islán,
sino en el Islamismo, que quiere decir el uso de la religión con fines
políticos, eso es fundamentalismo, y lo único que importa es si pensás de
determinada forma, no vale la pena vivir.
Este fundamentalismo significa orgullo,
dignidad en esta gente. Y esto pega fuerte donde falta esto, en lugares
marginados de Europa, de EE.UU. Esto hace que las personas no se sientan
estadounidenses, franceses, es una desterritorialización, porque no pertenecen
a ese lugar, y ese discurso les genera dignidad inmediatamente.
Por eso los reclutan. Es gente que dice quiero
ir a matar o morir. Ese mensaje está destinado a esas personas más radicales,
no a los demás que lo ven con horror. Además en ese reclutamiento hay personas
especializadas en la parte técnica, que tiene un nivel intelectual alto, lo que
posibilita que la calidad de los videos que hacen sea muy buena y despierte la
curiosidad en esas personas propensas”.
Como conclusión final, Wajner brindó la
respuesta de cómo se le puede ‘ganar’ a esta realidad, “hay que hacerlo
combatiendo en el campo de batalla, no hay otra opción, pero más yendo a la
raíz del elemento. Si querés frenarlo, vas a tener que generar que puedan
coexistir, en Europa, EE.UU. y en Israel, que esto lo tiene claro. El desafío,
la búsqueda es lograr esa coexistencia, y cada vez hay más acuerdo que ese es
el camino”.
La legitimidad universal
De la Primavera Árabe, tema al cual ha
analizado en profundidad, señaló que la ha estudiado desde lo que la academia
denomina “la legitimidad internacional, que es como el mundo influye en la
resolución de ese conflicto”.
“Lo de las Primaveras Árabes son fenómenos que
hay muy pocos en la historia de la humanidad, donde se pueden tantos caso, al
mismo tiempo, con la misma intención. Son levantamientos masivos, populares, en
general de jóvenes, pro occidental, presentes contra gobiernos dictatoriales, y
que tienen resultados físicos. Específicamente me centro en la Liga Árabe, que
en Libia apoya a la oposición e incluso están dispuestos a legitimar una
intervención humanitaria, y al mismo tiempo en Bahrein legitima que se opriman
los derechos humanos allí. Algo cambia”.
Ejemplificó con algo que sucede en la región:
“Lo que pasó en Venezuela se lo encuadró como algo parecido, pero no obtuvo la
legitimidad porque los países de la región respaldaron al gobierno
bolivariano”.