Netanyahu sirve de máscara para los palestinos

19/Mar/2015

Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski

Netanyahu sirve de máscara para los palestinos

No hay que ser simpatizante de Benjamin
Netanyahu ni estar feliz con los resultados de las elecciones israelíes que
concluyeron claramente con su victoria, para rechazar la forma en que los
palestinos-ante todo representantes oficiales de la Autoridad Nacional
Palestina en Ramallah-reaccionaron ante ella.
Así decía el comunicado en nombre del Dr.
SaebErekat, miembro del Comité Ejecutivo de la OLP y uno de los principales
portavoces de la ANP, que recibimos ayer al mediodía en nuestra casilla
electrónica
«En momentos en que estamos seriamente
preocupados por una cultura de odio que ha llevado a niveles sin precedentes la
incitación contra 1.600.000 palestinos ciudadanos de Israel, los resultados de
las elecciones israelíes muestran el éxito de la plataforma de campaña basada
en asentamientos, racismo, apartheid y la negación de los derechos humanos
fundamentales del pueblo palestino».
Erekat sigue afirmando que esto no habría
sucedido de no ser por la «inacción» de la comunidad internacional, a
la que ahora exhorta a intervenir.
Y sinceramente, leemos y releemos, y nos
preguntamos de dónde sacan tanto tupé.
Los 1.600.000 árabes ciudadanos de Israel
tienen derecho a voto al igual que sus conciudadanos judíos y un alto
porcentaje de ellos se hizo en efecto presente en las urnas , con total
libertad, como es y como debe ser. Es más: sus representantes en la Kneset,
Parlamento de Israel, pasaron de ser 11 en los partidos árabes y el comunista
que es judeo-árabe, a 14, convirtiéndose su nueva Lista Unificada, en la
tercera fuerza política del Estado de Israel. Esto, además de diputados árabes
en partidos sionistas, como ImadFreij en Meretz, y no es el único caso.
Inclusive el Presidente de la Comisión
Electoral Central, el Juez Supremo SalimJoubran, es árabe.
Es cierto que ha habido pronunciamientos
hostiles e intolerantes de parte de políticos israelíes hacia los legisladores
árabes. No concordamos con ellos en absoluto.
Especialmente inaceptable nos resultó lo que
hizo el propio Primer Ministro Netanyahu el martes, días de las elecciones,
publicando mensajes en las redes sociales, con su propia voz, diciendo que
«los árabes están acudiendo masivamente a las urnas», y que con ello
«hay peligro de un gobierno de izquierda». En la desesperación por
ganar votos y garantizar su victoria,creó una imagen negativa de la votación de
los árabes israelíes, para dejar la sensación de que si el centro izquierda se
valía de ellos para ganar, eso sería señal de peligro para el país.
Al mismo tiempo-y esto no lo escribimos para
entender a Netanyahu ya que esa actitud del martes nos pareció totalmente
inaceptable- debemos reconocer que entre los diputados árabes hay quienes
demasiado a menudo hablan como representantes de los palestinos, no de
ciudadanos israelíes en el parlamento de Israel.
Y esto no pasa por una pretensión ilógica de
que estén de acuerdo con las políticas del gobierno, aunque fuera de izquierda
y no del Likud. Esto pasa por el hecho que cuando una diputada dice que los
miembros de Hamas que secuestraron y mataron en junio a tres jovencitos
israelíes, no son terroristas, pero que sí lo son los soldados de las Fuerzas
de Defensa de Israel-tal cual lo dijo HaninZuabi de Balad- no es de
sorprenderse que sale el Canciller AvigdorLiberman a llamarla de «quinta
columna».
A pesar de esas declaraciones escandalosas- y
otras similares de boca de algunos de sus colegas- , cuando la Comisión
Electoral declaró que no podría postularse para estas elecciones, ello fue
revocado por la Suprema Corte de Justicia…esa instancia superior de Derecho,
compuesta mayormente por judíos, que son la mayoría del país, que actúa con
criterio igualitario ante judíos y árabes.
Los palestinos acusan a Israel de ser un
estado apartheid y a Netanyahu de apoyarlo. ¿Habrán visto a sus familiares
atendidos como todos en los hospitales israelíes? ¿No habrán leído el informa
de la propia Oficina Central de Estadísticas Palestina, según la cual los
trabajadores palestinos en Israel reciben mucho mejor salario y condiciones
laborales que los que están empleados en Cisjordania y Gaza por palestinos?
Hay mucho para criticar, a nuestro criterio,
en las políticas del gobierno de Netanyahu que está terminando sus funciones.
También en el tema palestino creemos que ha cometido serios errores a los que
ya nos hemos referido en otras ocasiones y seguramente lo volveremos a hacer
próximamente. Pero la comunidad internacional, todos aquellos deseosos de que
se reanuden las negociaciones de paz entre Israel y la ANP, cometerían un craso
error si siguieran el juego de los palestinos presentando de antemano a Israel
como responsable del estancamiento actual.
Claro que tiene parte de la responsabilidad,
como toda situación en la que se necesitan dos para el tango.Pero los
palestinos tienen sin duda la suya.
Al comienzo del gobierno de Netanyahu que hoy
termina, contrariamente a la opinión del liderazgo de los asentamientos, el
Primer Ministro decidió congelar la construcción allí, para dar chance a que
los palestinos vuelvan a negociar. No sirvió. No alcanzó.
Hace unos meses, Netanyahu interrumpió las
conversaciones con los palestinos, debido al apoyo conjunto de la ANP y Hamas
al gobierno palestino. «O Israel o Hamas», dijo Netanyahu. Entendimos
en el momento la lógica de la medida, pero discrepamos tácticamente. Nos
pareció que eso terminaría ayudando a la guerra informática de los palestinos,
y sería contraproducente para Israel.
Pero luego,en la práctica, la ANP quitó todo
valor a la vía bilateral, al dirigirse a las Naciones Unidas en forma
unilateral, esperando que a través del organismo mundial se imponga fórmulas a
Israel, de modo que ellos obtengan ganancias sin hacer ninguna concesión.
Y luego, la amenaza del Tribunal Penal
Internacional al que se sumó la ANP, lo cual permitiría que desde comienzos de
abril pueda presentar demandas contra soldados israelíes por «crímenes de
guerra». La mejor defensa es un buen ataque, afirma un dicho popular. Se
ve que lo tienen claro los palestinos, que continúan glorificando en sus medios
a los terroristas suicidas responsables de la muerte de civiles, no por obuses
desviados por error de su curso o por balas perdidas, sino por ataques
intencionales en medio de población civil.
Pero los palestinos creen que con Netanyahu en
el poder, con su imagen de duro y «ultra», ellos serán vistos
automáticamente como la víctima.
Lo interesante es que cuando uno quiere
comprender las cosas más a fondo, ve que lo de Netanyahu es una máscara que les
viene excelente a los palestinos, pero que en realidad, los más intransigentes
son ellos. «Ni Livni, ni Hertzog están preparados a hacer la paz»,
dijo recientemente Omar al-Ghul,un analista político cercano a la Autoridad
Palestina, en una nota que escribió en «Al Quds». O sea, que tampoco
el laborismo le sirve, con su declarada intención de tratar de reanudar el
proceso de paz.
«Esperamos que los votantes israelíes se
despierten y voten por sacar a este hombre de su puesto», dijo otra figura
palestina al portal israelí Ynet antes de los comicios del martes. Los
palestinos tienen derecho por cierto a sus preferencias y a creer que tal o
cual candidato es mejor que otro para sus intereses. Es legítimo. Pero no está
de más recordar que en Israel, las elecciones son libres, abiertas y
democráticas, cada no más de cuatro años, y en general, mucho antes todavía. Ya
pasó mucho más que eso, que nosotros recordemos, desde las últimas elecciones
en la Autoridad Palestina, en el 2006, en las que el ciudadano palestino pudo
ir a votar.