«Consumir y consumir es un globo que se
infla hasta que, al enfrentar una circunstancia difícil de la vida, se nos
pincha. Nos quedamos desconcertados, como un niño con el piolín en la mano,
mirando cómo se esfumó lo que nos divertía. En definitiva es el vacío, la
oscuridad, la nada», advirtió.
«Este tiempo es hermoso: porque a
nosotros los cristianos nos desafía a vivir con alegría y sin complejos nuestra
vocación y a salir al encuentro de nuestros hermanos, que buscan, que sufren,
que andan desorientados o mintiéndose a sí mismos en diversos escapismos»,
sostuvo el cardenal.
Sturla aseguró que toma «la posta de una
larga lista de testigos que nos han precedido: laicos, religiosos, sacerdotes,
obispos, que en esta tierra han anunciado y vivido la alegría del
evangelio».
Recordando expresiones del primer obispo
uruguayo, monseñor Jacinto Vera, Sturla trajo a colación a María. «Nuestra
vida y nuestra misión es ser hoy en las familias, en el trabajo, en el estudio,
en los caminos, luz que refleje la luz de Dios», afirmó.
La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia Matriz,
donde la Iglesia Católica celebró la designación de Sturla como cardenal, la
cual fuera hecha efectiva por el papa Francisco el pasado 14 de febrero, según
informó la Conferencia Episcopal.
Participaron el nuncio apostólico en Uruguay,
George Panikulam, todos los obispos, así como distintas personalidades del país
que habín sido invitadas. Además, asistió un buen número de público en general.
Entre los presentes estaban la esposa del presidente Tabaré Vázquez, María
Auxiliadora Delgado, y la intendenta Ana Olivera. También participaron
legisladores blancos como el diputado Pablo Abdala y el senador Javier García,
así como el senador del Partido Independiente Pablo Mieres.
La ceremonia se desarrolló a partir de las
17:30 horas y fue amenizada por la actuación coral de la Orquesta Sinfónica
Juvenil y del coro De Profundis.
IGLESIA POBRE.
En su mensaje de agradecimiento por el
nombramiento papal, Sturla sostuvo que «todo este acto está cargado de
gratitud. Un gracias al papa Francisco que, al crearme cardenal ha hecho un don
que ciertamente me trasciende y que nos crea un nuevo vínculo de afecto y de
comunión con la Iglesia de Roma y con el Papa. Es un regalo para el Uruguay
entero y de un modo especial para nuestra Iglesia uruguaya».
«Me gusta decir que somos una Iglesia
pobre y austera. No tenemos muchos recursos, ni somos un lobby poderoso,
incluso muchas veces en nuestra historia se ha ninguneado nuestro aporte, pero
no hemos cejado en nuestras responsabilidades con nuestro país y nuestra
gente», recordó Sturla.
Al mismo tiempo el cardenal dijo que
«somos una Iglesia libre. No tenemos ataduras y hemos aprendido a ser
parte de esta sociedad plural donde decimos con sencillez nuestra
palabra».
«Entendemos la laicidad como sana
pluralidad en el respeto mutuo, en el aporte de todos para construir una
sociedad más justa, más libre, más humana», expuso en la ceremonia.
Participará en elección del próximo pontífice
El papa Francisco
anunció el 4 de enero el nombramiento de 20 nuevos cardenales, entre ellos al
arzobispo de Montevideo Daniel Sturla, lo que implica que podrá participar de
la elección de un futuro Papa por tener menos de 80 años. Cardenal es el título
honorífico más alto que puede conceder el Papa. El único uruguayo que hasta
ahora había llegado a ser nombrado cardenal fue Antonio Barbieri, arzobispo de
Montevideo entre 1940 y 1976. Barbieri había sido nombrado cardenal por el papa
Juan XXIII, en 1958, servicio que desempeñó hasta 1979, año de su
fallecimiento. Según informó la Conferencia Episcopal de Uruguay, los elegidos
para cardenal «deberán ser hombres destacados por su conocimiento de la
doctrina, sus buenas costumbres, su piedad y su prudencia».
Monseñor Sturla afirmó que el consumismo «es el vacío, la nada»
16/Mar/2015
El País, Por Daniel Isgleas