Sobre el fundamentalismo islámico

12/Mar/2015

Nueva Sión, Por: Guido Feld

Sobre el fundamentalismo islámico

En sintonía con lo que
sucede en la mayoría de los conflictos, el efecto más patente de las acciones
terroristas de determinados grupos fundamentalistas islámicos es darle
argumentos a los halcones del enemigo que afirman combatir. Charlie Hebdo sería
el preludio de muchas tragedias posteriores si Europa enfrenta esta
problemática segregando aún más a su población musulmana.
En los recientes hechos
terroristas ocurridos en Francia en la revista Charlie Hebdo, ha quedado en
evidencia una situación que venía gestándose desde hace varios años: el fracaso
de las políticas de multiculturalismo e integración en la población musulmana
de Europa. Estos sectores de la población que no han logrado integrarse en la
sociedad de los distintos países europeos que los albergan, han demostrado ser
un semillero para los grupos terroristas y fundamentalistas islámicos que
utilizan y deforman el Islam para justificar y cometer sus atrocidades.
Los grupos
fundamentalistas como el ISIS aprovechan a los sectores empobrecidos y marginales
de Europa para reclutarlos entre sus filas y convertirlos en asesinos
despiadados que luchan por crear en Medio Oriente un califato, denominación que
recibe una de las primeras estructuras políticas del mundo musulmán surgidas
tras la creación del imperio islámico en el siglo VII DC. El ISIS considera que
puede borrar las fronteras de los Estados modernos de Siria e Irak (que se
crearon posteriormente a la Primer Guerra Mundial, fruto del acuerdo
Sykes-Pycot) e instaurar nuevamente el califato de la época del profeta y el
salvajismo brutal demostrado por esta organización hacia quienes considera sus
enemigos la hemos podido observar a través de las redes sociales y los diarios
del mundo. Ahora bien ¿cuál ha sido el error de los gobiernos europeos que han
fracasado en su política de integración de la población musulmana?
En los países musulmanes
hay una gran cantidad de población que considera que la Sharia (Ley islámica)
es la mejor manera de gobernar una sociedad. Esto NO quiere decir que el Islam
sea una religión violenta e intolerante, sino que la religión es una fuente de
derecho para legislar la vida en el mundo musulmán. El terrorismo islámico
surge del pequeño porcentaje de este sector que considera que la Sharia puede
imponerse por la fuerza y por lo tanto llevarse al resto del mundo por delante,
sobre todo a los musulmanes moderados quienes no adhieren a su visión
extremista. Los países árabes por sobre todo están pasando una etapa de crisis
en la cual la legitimidad del Estado está más que cuestionada y en los cuales
hay una guerra interna entre el extremismo islámico y los sectores laicos. Hoy
lo que podemos observar es a sectores de la juventud europea alabar las
acciones genocidas del ISIS e incluso quienes desean ser parte de la organización
y viajan a Medio Oriente en consecuencia.
No obstante, también es
importante analizar por qué se habla más de las atrocidades cometidas por una
organización como el ISIS cuando en Arabia Saudita se acaba de condenar a
muerte a un ciudadano por renegar de la fe musulmana. ¿Por qué a este país,
aliado estratégico de Estados Unidos, se le permite incurrir en graves
violaciones a los derechos humanos al utilizar la visión wahabita de la Sharia
contraria a las convenciones internacionales vigentes?
Ahora bien, frente a esta
situación lo que se nos presenta es la siguiente. ¿Qué puede hacer Occidente
para combatir o contener al extremismo islámico y evitar futuros Charlie Hebdo?
El accionar del ISIS y demás grupos fundamentalistas le terminan haciendo más daño
al Islam que cualquier caricatura satírica que haga referencia a esta religión,
a los únicos que benefician con las atrocidades que comete el terrorismo es a
la extrema derecha que consideran que la única solución y manera de lidiar con
este problema es con fuerza militar y más violencia.
A los únicos que
realmente favorece el terrorismo no es a la causa que pretenden defender si no
a los halcones que buscan utilizar métodos represivos contra la población
musulmana. Europa debe afrontar esta problemática y debe buscar la manera de integrar a los
musulmanes marginalizados a la sociedad o si no se correrá el peligro que sean
cooptados por otro tipo de fuerzas de carácter destructivo. En ese caso,
Charlie Hebdo sería el preludio de muchas tragedias posteriores.