Reflexiones sobre Purim y el antisemitismo

04/Mar/2015

Lic. Rafael Winter (Rufo)

Reflexiones sobre Purim y el antisemitismo

Estamos a pocas horas del
comienzo de la festividad de Purim, una de las más alegres del calendario
hebreo.
Dura un solo día y de
acuerdo a dicho calendario se celebra el 14 del mes de Adar. Según el
gregoriano, este año es el 5 de marzo comenzando, como siempre, en la víspera.
La historia de Purim se
relata en el libro bíblico de Ester, que se encuentra en la tercera sección del
Tanaj (Biblia Hebrea), sección conocida como Ketuvim (escritos).
El relato es conocido y
trata acerca de acontecimientos que tuvieron lugar en Persia-aproximadamente
actual Irán-geográficamente hablando.(Hay historiadores que consideran que
estos hechos podrían haber ocurrido durante la época del rey persa Artajerjes).
El tema central:
antisemitismo.
De acuerdo al texto, un
personaje malvado llamado Hamán-ministro importante del rey-decide exterminar a
los judíos del país. Planea una conspiración y elige «por sorteo» un
día para su ejecución. Por eso el nombre Purim -que viene de la raíz
«Pur»-que se le da posteriormente a la festividad: significa
«sorteo» o «echar suertes».
¿Por qué quería Hamán
eliminar a los judíos?
¿Ya un intento de
genocidio contra el pueblo judío hace 2500 años?
Nuevamente de acuerdo al
texto: había un judío en la corte real llamado Mordejai. Este hombre no quería
arrodillarse ante Hamán puesto que a los judíos dicho acto nos está prohibido
(según, por ejemplo, los 10 Mandamientos). Este hecho despertó la furia de
Hamán y fue el pretexto-siempre el antisemita busca un pretexto-que él utilizó
para luego querer llevar a cabo su siniestro plan. Simplemente un pretexto para
quien ya tenía el prejuicio, para quien llevaba adentro el germen del odio que
conocemos como antisemitismo. El no querer arrodillarse no fue la causa del antisemitismo. El
pretexto utilizado es su consecuencia.
Hamán se dirige entonces
al rey persa (cap.III del libro de Ester) expresándole lo siguiente: «Disperso entre todos los pueblos del
reino hay uno que tiene leyes distintas
de las de todos los demás pueblos, y que no cumple las ordenes de su majestad.
No conviene … que este pueblo siga viviendo en su reino. Por lo tanto, si a
su majestad le parece bien, publíquese un decreto que ordene su
exterminio…»
¿Intento de genocidio
2500 años antes de Hitler?
Lo de que «no cumple
las ordenes de su majestad», dicho de forma generalizada, es una calumnia.
Entre los judíos, como entre los integrantes de cualquier pueblo, nación o
comunidad había seguramente una mayoría de quienes cumplían las leyes del país
y probablemente otros que no.
En cuanto a lo de
«leyes distintas a los demás pueblos»-lo que directa o indirectamente
quiere decir es que los judíos son «diferentes» a los demás-me
pregunto y respondo:
¿leyes distintas? Cada
pueblo-nación-religión tiene «leyes distintas». Y cada uno es
«distinto» a su manera. Si lo que se quiere decir es que el judío es
«distinto» en la medida en la que todos son diferentes entre sí, eso
es cierto. Cada pueblo, cultura, religión tiene su especificidad.
Si lo que se quiere decir
es que son todos iguales y uno solo, los únicos distintos a todos son los judíos:
¡eso es imposible! Simplemente no existe algo así. Por lo menos para quien esto
escribe.
El querer -a veces
nosotros mismos- acentuar nuestras diferencias, probablemente no nos ha
favorecido demasiado.
Para decirlo
eufemísticamente.
Y lo que más llama la
atención: ya hace 2500 años aparece alguien-de acuerdo al relato-que quiere
eliminar, no solamente al judío con el cual se enoja, sino que quiere
exterminar a todos los judíos por lo que uno de ellos pudo haber hecho mal a
los ojos del antisemita.
Salvando las distancias:
cuando ocurrió el caso Dreyfus, por lo que un judío pudo haber hecho-finalmente
se comprobó que no-la muchedumbre gritaba a viva voz: «mueran los
judíos».
Antisemitismo en su
estado mas «puro». O más bien: puro antisemitismo.
Finalmente, aparece de
manera casi providencial la figura emblemática de la reina Ester-ya mencionada
anteriormente en el libro que lleva su nombre-quien consigue, a través de su
intercesión e intervención salvar a la comunidad
judía de Persia.
Los detalles de cómo lo logró se encuentran en
este fascinante libro bíblico.
La comunidad judía se
salvó: y por eso se celebra con alegría desbordante en las sinagogas y fuera de
ellas.
En cuanto a las
tradiciones y costumbres de la festividad -además de la lectura de esta
historia en las sinagogas, los disfraces y las comidas típicas- una que nos
gusta destacar especialmente: el envío de regalos y donativos para familiares,
amigos, instituciones y sobre todo para gente necesitada.
«Todo el mes debían
celebrarlo con…alegría y hacer regalos a los amigos y a los pobres»
(Ester 9:22)
Es la idea social del
judaísmo, presente también-como no podría ser de otra manera-en las
festividades judías tradicionales.