Carrió lanzó el dato en
TN, y agregó: «Tengo por cierto, estamos verificando los dichos que me
ratificaron siete personas, e incluso un periodista, (sobre que) la noche que
él viene había una reunión de inteligencia de diplomáticos sirios e iraníes en
el Buquebus».
Consultada por El País,
Carrió explicó que obtuvo el dato por fuentes cercanas a la embajada de Uruguay
en Argentina sobre esa reunión de diplomáticos de inteligencia de Siria y de
Irán. «Lo que me dicen es que el embajador Pomi venía en el barco que era
el último barco que salía desde Montevideo a Buenos Aires», indicó.
Carrió dijo que ella lo
chequeó con otras fuentes cercanas a Pomi, «de sexo masculino», y
confirmó que la reunión existió. Añadió que podría tratarse de diplomáticos de
Uruguay, porque es sabido —precisó— que hay reuniones de inteligencia en
Montevideo y Buenos Aires.
«No vi ninguna
reunión».
El embajador Guillermo
Pomi fue consultado por El País sobre los dichos de Carrió pero negó que
tuviera conocimiento de tal reunión. Si bien admitió que la noche del 18 de
enero venía en el barco que mencionó la diputada argentina.
«Yo nunca vi ninguna
reunión de nada. Yo no hablo con ella ni dije eso. No tengo ninguna idea de
nada de eso, no tengo ninguna referencia», aseguró Pomi, y añadió que
venía con su señora.
Sin embargo, Carrió está
convencida de que esa presunta reunión de inteligencia de la diplomacia persa
está vinculada al caso Nisman, cuya muerte en su opinión fue un
«asesinato». «Este es un asesinato claro desde todo punto de
vista», dijo.
«A lo que tienen
miedo no es a lo que dijo Nisman hasta ahí, sino a la conexión local. Quien
podía dar soporte operativo, remite a fuerzas guerrilleras formadas en Beirut.
El secretario de (Mosher) Rabbani es un exmontonero. Rabbani vivía en la calle
Rivera en Uruguay. Y las reuniones de inteligencia se están haciendo en
Montevideo. Hay una íntima relación con funcionarios actuales del
gobierno», afirmó la diputada.
Esas conexiones que
mencionó la diputada con Rabbani obedecen a que en el transcurso de su
investigación Nisman encontró pistas sobre que el atentado a la Asociación
Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido en 1994 en Buenos Aires y que dejó
85 muertos y 300 heridos, pudo haber sido planificado desde Uruguay.
Nisman supo que Rabbani,
el clérigo, diplomático y político iraní, requerido por la Justicia argentina
por ser considerado el cerebro y autor intelectual del atentado contra la AMIA,
había vivido en Montevideo.
El semanario Búsqueda
informó en julio de 2013 que la justicia de Crimen Organizado había abierto una
causa para indagar el vínculo de personas que vivían en Uruguay con el
atentado.
Nisman pidió colaboración
a sus colegas de Uruguay y en 2013 el fiscal de crimen organizado Juan Gómez
viajó a Buenos Aires a reunirse con él. En un informe que elaboró Nisman se
mencionaba que la Embajada de Irán compró en el año 2006 la casa que había
pertenecido a Rabbani. Esa casa está ubicada en la avenida Rivera 2317, padrón
22.050.
La investigación uruguaya
concluyó que Rabbani había entrado al país de forma clandestina ya que en los
registros de la Dirección Nacional de Migración no figura en ningún momento el
nombre del clérigo iraní.
Fuentes de esa
investigación dijeron que se archivó por falta de pruebas pero continúa en
carácter de reservada y se podría reabrir si surgieran nuevos elementos.
El Mossad.
La otra pista uruguaya es
que Horacio «Jaime» Stiuso, el exjefe de espías de la Secretaría de
Inteligencia argentina, quien el martes testificó ante la fiscal Viviana Fein
por la muerte de Nisman, viajó a Uruguay luego de declarar. Según informó ayer
El Observador, Stiuso entró a Uruguay por Paysandú y salió por Rivera hacia
Brasil esa misma noche.
Stiuso, señalado como el
contacto argentino con la CIA de Estados Unidos y el Mossad de Israel, declaró
el martes feriado de Carnaval, cuando los tribunales estaban cerrados. Según
informó el diario La Nación, no estuvo en la oficina de la fiscal Fein, sino
que se presentó en otra fiscalía.
El testimonio de este
personaje clave sirvió para confirmar que horas antes de morir, Nisman llamó a
Stiuso en «reiteradas» oportunidades, según ya había informó la
fiscal del caso.
«Stiuso dijo que en
todo enero (la muerte ocurrió el 18) no se comunicó ni una sola vez con
Nisman», relató a La Nación una fuente cercana al espía que el
kirchnerismo jubiló en diciembre pasado.
Fein no habilitó la
presencia de la familia de Nisman, que está representada en la causa por su
exmujer, la jueza Sandra Arroyo Salgado, ni de la defensa de Diego Lagomarsino,
exempleado de Nisman y único imputado en este expediente. Ambos habían pedido
estar presentes cuando Stiuso declarara.
La revista Noticias había
informado en enero que Stiuso había venido a Montevideo para informarse sobre la
posibilidad de pedir asilo. Fuentes oficiales negaron en esa fecha a El
Observador que Stiuso hubiese solicitado este tipo de protección, pero,
señalaron que visitaba frecuentemente el país.
Esas fuentes dijeron que
en Punta del Este existen reuniones de agentes de la Secretaría de Inteligencia
argentina.
Según la información de
la revista Noticias, diez días después de haber sido removido, el 26 de
diciembre de 2014, Stiuso embarcó en el ferry Francisco de Buquebus y regresó a
Buenos Aires en Aerolíneas Argentinas el 30 de diciembre. Al día siguiente, el
31, volvió a viajar a Montevideo en un vuelo de Austral y pasó en Uruguay el
año nuevo. El 8 de enero, el espía argentino regresó a Buenos Aires
(Aeroparque) a las 10.53 y apenas tres horas después, a las 15.44, volvió a
salir rumbo a Montevideo.
Carrió en sus
declaraciones a TN dijo también que el periodista argentino Damian Pachter es
del Mossad. El periodista abandonó su país y se fue a Israel por temor. La
diputada dijo que huyó de Argentina «para no comprometer a los directivos
del diario» (Buenos Aires Herald). Cuando abandonó Argentina Pachter
también pasó por Uruguay.
La justicia sigue a la
espera de que la Policía le informe
Cuando el 8 de enero
perros de la Guardia Republicana hallaron el artefacto en el World Trade
Center, cerca de la nueva sede de la embajada israelí, la Policía informó a la
jueza penal Maria Helena Mainard, quien solicitó pericias a la Brigada
Antibomba y a Policía Técnica. El día previo a que se conociera la expulsión
del diplomático iraní Ahmad Sanad Gol, la jueza había pedido un informe a la
Policía para saber si en las últimas semanas se había podido avanzar y si había
surgido algún elemento nuevo. La jueza dijo ayer a El País que continúa a la
espera de que la Dirección de Inteligencia le aporte información sobre la
sucesión de los hechos que vienen investigando. El diario israelí Haaretz
informó el 6 de febrero que el diplomático iraní había sido expulsado de
Uruguay al ser identificado como responsable de la colocación de un artefacto
en las cercanías de la embajada de Israel. Catorce horas después de que la
noticia comenzó a circular, el gobierno se vio obligado a aclarar que lo habían
expulsado por haberlo visto cerca del maletín ubicado en la puerta de la
anterior sede de la embajada, el 24 de noviembre. El gobierno aún no pudo
aclarar ni ese episodio ni el del artefacto explosivo sin detonador hallado en
enero.
Surgen nuevas conexiones en Uruguay con el caso Nisman
20/Feb/2015
El País