«En septiembre de 2014, PET recibió un informe sobre
este hombre de 22 años, presunto autor (de los ataques), entonces
detenido» porque existía un «riesgo de radicalización», indican
los servicios de inteligencia en un comunicado.
Pese a ello, según el PET, «los elementos del informe
no sugerían que (el individuo) pudiese planificar un ataque».
Un portavoz de la administración penitenciara confirmó que son
ellos quienes señalan a los servicios de inteligencia si hay detenidos con un
comportamiento «sospechoso o preocupante», aunque no quiso confirmar
si este fue el caso del hombre de 22 años.
Amigos y conocidos del sospechoso también aludieron a la hipótesis
de una radicalización en prisión. Según miembros de su entorno, citados por el
diario Berlingske, el individuo se dejó crecer la barba, ya no hablaba con las
mujeres, y solamente trataba temas como la religión, Gaza o la entrada en el
paraíso.
El doble ataque del sábado con armas de fuego, primero en un
centro cultural donde se debatía sobre el islam y libertad de expresión, y
luego contra una sinagoga, dejó dos muertos. Cinco policías resultaron heridos.
Omar Abdel Hamid El-Hussein juró fidelidad al califato del
Estado Islámico en su página de Facebook nueve minutos antes de disparar en el
centro cultural. «Juro fidelidad a Abu Bakr (al Baghdadi, califa del
Estado Islámico), le obedeceré en la adversidad y la prosperidad»,
escribió citado por Politiken online.
Carta sospechosa.
Personal del escuadrón antibombas intervino ayer en el
centro cultural de Copenhague donde se produjo el primer tiroteo, tras el
descubrimiento de una «carta sospechosa» que finalmente resultó no
ser peligrosa. La carta tenía una referencia explícita al ataque, según la
policía citada por la agencia Ritzau. Pero 20 minutos más tarde la policía dijo
que no había peligro: «Inspección terminada, no hay restos de
explosivos», indicó.
Por otro lado, las fuerzas de seguridad danesas anunciaron
una nueva detención en las primeras horas de la mañana, aunque rehusaron
indicar si estaba vinculada a los ataques. El lunes, la policía había anunciado
la detención y la inculpación por complicidad de dos hombres que habrían
ayudado al sospechoso a hacer desaparecer un arma y hallar un escondite.
Las operaciones posteriores a los ataques se han llevado a
cabo hasta ahora con extrema prudencia por parte de las autoridades, rehusando
confirmar la identidad del presunto autor y sus posibles móviles, mientras
crece el debate por la seguridad.
El «lobo» danés juró lealtad al EI minutos antes del atentado
18/Feb/2015
El País