Los ministerios de
Relaciones Exteriores e Interior se vieron obligados a aclarar la situación
debido a la información divulgada ayer por el diario israelí Haaretz, que hacía
referencia a la expulsión de un diplomático iraní por otro hecho ocurrido el 8
de enero de este año y vinculado a la colocación de un explosivo sin detonador
en las inmediaciones de la nueva embajada de Israel, recién mudada a las
oficinas del World Trade Center.
En la tarde, cuando
circulaban conjeturas para todos los gustos, Cancillería mantenía silencio e
Interior, a través de Inteligencia, desmentía los hechos. Entonces Mujica se
expuso a la prensa y pareció sorprendido cuando se le pidió confirmación de la
expulsión. «¿De dónde sacó eso?», inquirió al periodista. Cuando se
le explicó que lo había publicado un diario israelí solo atinó a repetir un
tajante «de eso no voy a hablar».
Sobre las 19.30 horas,
ambos ministerios libraron un comunicado conjunto que lejos de ponerle punto
final al incidente, dejó abiertas más interrogantes y desnudó que la tensión
entre Israel e Irán, que incluye presiones diplomáticas e investigaciones por
cuenta de los servicios secretos, se palpita en suelo uruguayo.
Hechos y dudas.
El 24 de noviembre un
maletín apareció a metros de la embajada de Israel sobre Bulevar Artigas y la
Brigada de Explosivos lo detonó en el marco de un espectacular operativo. Días
después, el canciller Luis Almagro recibió en su despacho a la embajadora
israelí Nina Ben-Ami, quien le aportó pruebas colectadas por los servicios de
seguridad de su país. El gobierno reconoció que dicha información fue trabajada
por el Ministerio del Interior.
«Debido a que en la
filmación se constató la presencia de un automóvil con matrícula diplomática
perteneciente a un funcionario de la Embajada de Irán, el día 10 de diciembre
se llamó en consulta a su Embajador en Uruguay», explica el comunicado oficial.
Dicho funcionario ocupaba
un importante cargo en la representación diplomática iraní en Uruguay. En el
comunicado Almagro dice que le manifestó el embajador iraní que «la
coincidencia de la presencia del funcionario a unas decenas de metros del maletín
no era afortunada y que resultaba inadmisible, y obligaría a Uruguay a adoptar
medidas aún más severas si se dieran circunstancias semejantes en el
futuro». Y agrega: «Sin perjuicio de la inexistencia de evidencia
policial que implicara al funcionario iraní en ningún caso con el maletín y que
el mismo no contuviera elementos explosivos, la situación era altamente
preocupante».
Cada palabra elegida por
Cancillería para redactar su comunicado, interpretada desde los códigos de la
diplomacia, pretende reflejar que el gobierno se tomó muy en serio la
situación, más allá de lo inverosímil que pueda sonar que un diplomático
utilice un auto oficial y a plena luz del día coloque un maletín en una zona
tan vigilada y sensible en cualquier parte del planeta.
En la reunión con
Almagro, el embajador iraní justificó la presencia en el lugar de su
funcionario porque se atendía en una mutualista de la zona. A esta coincidencia
se suma otra: el diplomático implicado en el hecho por los servicios israelíes
en la última semana de noviembre había dejado el país el 7 de diciembre, tres
días antes de la reunión de Almagro con el embajador iraní.
Según explicó la
representación iraní, lo hizo porque «había culminado su período de
funciones en Uruguay». Es por ello que el gobierno uruguayo se encargó
ayer de dejar en claro que no expulsó a nadie. Fuentes de la colectividad judía
en Uruguay dijeron a El País que estaban en conocimiento de la situación y que
hubo por parte del gobierno un acuerdo con la representación iraní para que el
funcionario cuestionado dejara el país.
Por otra parte, el
gobierno señaló que tras la aparición del maletín se realizaron «esfuerzos
especiales de prevención y protección respecto a la embajada de Israel, sus
funcionarios y la colectividad judía en Uruguay». También informó que
llegaron expertos israelíes para «profundizar la investigación».
Semanas atrás el semanario Búsqueda dio cuenta de la llegada a Uruguay de
agentes del Mossad en Buenos Aires que trasmitieron su preocupación por la
seguridad local y esbozaron hipótesis sobre el hallazgo en las inmediaciones
del World Trade Center.
Pese a los esfuerzos que
el gobierno dice haber hecho, también reconoce, en el mismo comunicado, que ni
por el incidente del maletín ni por el del artefacto explosivo ocurrido 45 días
después, pudo identificar a los responsables. Incluso aclara específicamente
que no tiene ninguna prueba que vincule a Irán con ambos incidentes.
Cuando el 8 de enero
perros de la Guardia Republicana hallaron el artefacto sospechoso, la Policía
informó a la jueza penal María Helena Mainard, quien solicitó pericias a la
Brigada Antibomba y a Policía Técnica. Esta semana, al volver de la feria
judicial de enero, la jueza decidió pedir un informe a la Policía para saber si
en las últimas semanas se pudo avanzar y surgió algún elemento nuevo. La jueza
dijo a El País que al enterarse ayer de la noticia del funcionario diplomático
iraní que fue expulsado se sorprendió porque esa información no fue aportada a
la causa judicial. Ahora aguarda información de Inteligencia para resolver si
pide nuevas medidas.
Más presencia iraní.
Ayer nadie respondió en
la embajada de Irán en Montevideo. En tanto, el único representante de la
colectividad judía que habló fue el presidente del Comité Central Israelita del
Uruguay, Sergio Gorzy. Si bien reconoció que la comunidad se encuentra «en
alerta» y pidió seguridad, dio señales de tranquilidad. «El gobierno
uruguayo está de nuestro lado y nos cuida como a todos los ciudadanos de
nuestro país. No tenemos la más mínima duda», aseguró.
Gorzy dijo a El País que
no le sorprende que «haya gente vinculada al gobierno iraní en actos
terroristas». «Eso fue lo que ocurrió en el caso de la Amia en
Argentina». «Desde hace tiempo hay una cantidad desproporcionada de
diplomáticos iraníes en los países de la región. Es evidente que la amistad de
Venezuela e Irán facilita las cosas», opinó.
En ese sentido, el
politólogo Sebastián Halperín, que ha estudiado a fondo el caso de la Amia,
escribió una columna ayer en El Cronista en la que aludió a un incremento de la
presencia iraní en varios países de América. De acuerdo a Halperín, el
fallecido fiscal Alberto Nisman, investigador del atentado a la Amia, había
denunciado en 2013 que las autoridades persas habrían instalado «estaciones
de inteligencia» en Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Guyana,
Trinidad y Tobago y Surinam destinadas a promover y efectuar actos terroristas.
Esto se habría convenido en 1982 en el marco de «la exportación de la
revolución iraní» (entendida como la penetración cultural, política y
religiosa, destinada a expandir una visión radicalizada del islam), que podía
realizarse, de ser necesario, «de manera violenta y por medio de
atentados».
(Producción: Tomer Urwicz
y Natalia Roba)
Es habitual la
«invitación a retirarse»
Las reglas de la
diplomacia dictan que un funcionario puede ser declarado «persona no
grata» si se entromete en asuntos locales o si su conducta es
inconveniente. La consecuencia natural es la expulsión formal. Sin embargo, con
frecuencia los países optan por la «invitación a retirarse», ya sea
por consideración al funcionario o a su país. Los diplomáticos gozan de
«inmunidad diplomática» y no pueden ser juzgados fuera de su país.
Almagro, más cerca de
Irán que de Israel
En 1992 y en 1994, cuando
se perpetraron los atentados a la embajada de Israel en Buenos Aires y a la
Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), el canciller Luis Almagro era
encargado de negocios de Uruguay en Irán. En ese país cumplió funciones entre
1991 y 1996. Este antecedente ha sido visto con recelo y desconfianza por
Israel una vez que Almagro asumió como canciller en 2010.
El abogado y diplomático
del MPP ha realizado una gestión tendiente a profundizar los vínculos
comerciales preexistentes con Irán. La nación islámica es hoy un socio
comercial importante para el comercio uruguayo, exportador principalmente de
arroz y lana. Por mucho tiempo Uruguay le importó petróleo.
El lazo político sí es un
mérito casi exclusivo del actual canciller. En enero de 2011 una delegación de
parlamentarios encabezada por la diputada del MPP, Ivonne Passada, viajó a
Teherán con la intención de impulsar la cooperación bilateral. Meses después,
en abril, el propio Almagro fue a Irán y se reunió con el entonces presidente Mahmoud
Ahmadinejad. En aquel momento el canciller hizo un balance muy positivo de la
visita, constató “el buen momento” que atravesaban las relaciones políticas
entre ambos países y los destacó como “estados independientes que se oponen a
la injusticia y a la opresión en el mundo”. En esa gira también se reunió con
autoridades de otros países islámicos. En diciembre de 2012 se recogieron los
frutos. El vicecanciller de Irán para América y Europa, Ali Asghar Khaji,
realizó una visita oficial a Uruguay. El funcionario dijo entonces a El País
que los encuentros habían sido “excelentes”. Afirmó que estaban dadas las
condiciones para llevar las relaciones diplomáticas con Uruguay a un plano más
profundo y puso como ejemplo su estrecha cooperación con Bolivia y Venezuela en
diversas áreas.
Casi dos años después, el
canciller visitó a la comunidad palestina en Chuy y se dejó retratar con una
bufanda con los colores y el nombre de ese país. El gesto fue criticado por la
oposición.
Almagro se defendió
diciendo que también se había puesto una prenda extranjera cuando había viajado
a Israel, pero justamente en ese país no cosechó buen vínculo durante su
gestión.
El primer roce fue en
marzo de 2012, cuando el gobierno uruguayo votó en el Consejo de Derechos
Humanos de Naciones Unidas una resolución para investigar el impacto de las
colonias judías en territorio palestino ocupado. También esa vez Uruguay, se
abstuvo de votar otra resolución en contra de Irán. Luego, en agosto de 2014,
en plena campaña electoral, el presidente José Mujica catalogó de “genocidio”
el ataque israelí a población civil de Gaza y el canciller se refirió al mismo
como “masacre”. Se emitió un duro comunicado que terminó de desatar el enojo
israelí, que llegó a hablar del “peor” vínculo de la colectividad con un
gobierno uruguayo.
Ahora el futuro
presidente, Tabaré Vázquez, nombró como director general de Secretaría de la
Cancillería a Abram Bernardo Greiver, actual embajador en Israel, lo cual fue
interpretado como una señal de acercamiento.
Convocan a ministros a
explicar al Parlamento
El Partido Colorado
anunció que llamará a sala a los ministros de Relaciones Exteriores, Defensa e
Interior para que expliquen lo ocurrido con Irán. “Una vez que la prensa de
Israel dio cuenta del hecho tenemos derecho a estar informados. Es un tema muy
serio y delicado y no podemos manejarnos con trascendidos periodísticos”,
justificó a El País el senador Ope Pasquet.
A la actual legislatura
le queda solamente una semana, por lo que los ministros deberán concurrir en el
comienzo de la próxima legislatura y antes del 1° de marzo, cuando asuma el
nuevo gobierno. Pasquet dijo que de no hacerlo el pedido seguirá en pie para
que respondan los próximos ministros, por lo que de no concurrir el canciller
Almagro, el caso Irán sería el primero por el que asista al Parlamento el
futuro canciller Rodolfo Nin Novoa.
“Es un tema muy serio. La
comisión permanente citó a Almagro para explicar los detalles de la llegada de
los presos de Guantánamo pero nunca asistió. Espero que esta vez se tome este
asunto más en serio. Creo que tendría que hacer un esfuerzo e ir al Parlamento
antes de dejar el cargo”, sostuvo Pasquet. El senador recordó que los hechos
cobran mayor relevancia a partir de lo ocurrido en Argentina con la muerte del fiscal
Alberto Nisman, que investigaba la conexión de Irán con el atentado a la Amia.
Irán – Israel: relaciones peligrosas
09/Feb/2015
El País, Por Gonzalo Terra y Paula Barquet