Imágenes de la fotógrafa que mostró el horror del Siglo XX

19/Dic/2014

Clarín, Susana Reinoso

Imágenes de la fotógrafa que mostró el horror del Siglo XX

«Es un sueño. ¡No
puede ser mi hijo!», exclama una anciana coreana mientras abraza a su hijo
Nim Churl Jim, ex guerrillero en Corea del Norte, tras darlo por muerto durante
dos años. Es 1952 y la cámara de Margaret Bourke White registra el momento: el
abrazo y las palabras. Con esa mirada lúcida y honda de los mejores
fotorreporteros ha dejado un testimonio para la Historia.
Allí está, en el Centro
Cultural Borges, la gigantografía que inmortaliza la que Bourke White consideró
su mejor foto. Si bien esa fue, a su juicio, la mejor de sus imágenes, también
hubo otras. Bourke White fue una de las primeras fotorreporteras en ofrecer al
mundo imágenes de los campos de concentración nazis. Ella fue quien fotografió,
en abril de 1945, la liberación del campo de Buchenwald: el mundo no había
visto todavía ese horror.
También fue su cámara la
que captó la última imagen de Gandhi. El líder pacifista inglés estaba hilando
en su telar: era 1945 y sólo tres horas después de la toma, Gandhi moría
asesinado. Él no sabía que esa sería su última imagen y así lo escribió la
fotógrafa en su autobiografía: «Nos despedimos pero algo me detuvo. Su
modo fue tan amistoso. Le dije ‘Adiós y buenasuerte’. Horas más tarde fue
abatido por las balas de un revólver».
Intrépida, curiosa y con
un olfato que se anticipó a su tiempo, la fotógrafa norteamericana es
protagonista de la exhibición Pionera en su género, que reúne 60 imágenes y que
se inaugura esta tarde. Fue pionera en el ensayo fotográfico, y la revista Life
la descubrió a tiempo. Primero se dedicó a documentar el desarrollo industrial
de la Unión Soviética, luego lo hizo en los Estados Unidos hasta que, en 1934,
eligió retratar el sufrimiento humano.
Una de sus imágenes se
convirtió en un ícono de ese despojo y fue usada por el nazismo contra el sueño
americano: una larga fila de afroamericanos que espera ayuda tras la inundación
del río Ohio en Louisville. Aguardan bajo un cartel que dice: «El mejor
estándar de vida del mundo. No existe mejor alternativa que el modo de vida
americano». La obra de Bourke llega a nuestro país de la mano de Vicky
Goldberg, periodista de The New York Times, que la descubrió casi por
casualidad. La casa de Bourke se puso en venta después de su muerte, a los 67
años, víctima del Parkinson. En un rincón de la casa, Goldberg encontró una
pila de fotografías y su editora le propuso indagar. Golberg quedó fascinada
por la obra de esta fotorreportera que saltó las trincheras durante la Segunda
Guerra Mundial para obtener imágenes conmovedoras, tanto como las que hizo en
la Sudáfrica del apartheid, las de la secesión de India y Pakistán y las de la
Guerra de Corea, entre muchas otras. «Me gustó la belleza que había en sus
imágenes. Pero también la luz, el ángulo que elegía.», dice Goldberg que,
junto con Virginia Fabri es curadora de esta muestra.
La exposición se completa
con una propuesta de Daniel Merle a modo de homenaje a Bourke-White. Lo
componen fotos de Adriana Lestido, Emiliana Miguelez, Graciela Calabrese,
Mariana Eliano, Cecilia Lutufyan y Julieta Escardó. Autoras que indagan sobre
la realidad social argentina y latinoamericana. Bourke White fue la primera
corresponsal extranjera que fotografió a la familia Stalin. ¿Cuál fue el
secreto de esta fotorreportera? Ella lo misma lo devela en su autobiografía:
«Mi verdadero secreto consistía en mantener la tranquilidad interior en
medio de la locura. Para comprenderlo y registrarlo necesitaba paz
interior».