Por primera vez en la
historia, una nave se posó en un cometa. Este hito corona 35 años de
investigaciones en materia de cometas por parte del profesor Akiba Bar-Nun,
integrante del Departamento de Geociencias de la Universidad de Tel Aviv, y de
otros científicos que trabajan en la Agencia Espacial Europea.
A las 8:35 GMT del
miércoles 12 de noviembre, el satélite Rosetta de la Agencia Espacial Europea
lanzó la sonda Philae en dirección al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, una
gran masa de hielo y polvo a unos 500 millones de kilómetros de la Tierra. El
descenso llevó unas siete horas, con una señal confirmando el aterrizaje
recibida en la Tierra alrededor de las 16:00 GMT. El cometa, con forma de
patito de goma, tiene un cuello angosto de 4 kilómetros de largo y casi tres de
ancho, lo que equivale al tamaño del centro de Londres. Tiene un terreno
arrompido, lleno de precipicios, pendientes pronunciadas y grietas. En estos
momentos, la nave Rosetta, lanzada en 2004, acompaña al cometa en su vuelo, a
apenas unos nueve kilómetros del núcleo, con el objetivo de hacer mediciones… y
sacar fotos sorprendentes.
“Las semillas de esta
misión echaron raíces en 1986, con el acercamiento del cometa Halley”, afirmó
el profesor Bar-Nun, miembro del grupo Rosina de la Universidad de Berna. “La
nave Giotto, de la Agencia Espacial Europea, voló muy cerca del cometa Halley,
pero se mantuvo a más de novecientos kilómetros de distancia. Es por esto que
algunos de nosotros, científicos de Europa y los Estados Unidos, nos reunimos
para diseñar un una nave que no volaría a distancia del cometa, sino que
volaría junto al cometa y traería muestras de hielo a la Tierra.”
Todo lleva su tiempo
Los cometas guardan
secretos importantes en lo que refiere a los materiales originales que se
utilizaron para darle forma al sistema solar hace 4,5 mil millones de años. El
premio que conlleva el descenso exitoso de la sonda consiste en la oportunidad
de tomar muestras de los materiales orgánicos que tal vez prepararon a la
Tierra para albergar vida hace 3,8 mil millones de años. “Cuando le propusimos
a la Agencia Espacial Europea la idea de traer una muestra de regreso, nos
dijeron: ‘Ustedes no tienen noción de la fuerza mecánica del hielo. ¿Cómo lo
van a taladrar?’”, dijo el profesor Bar-Nun.
“Así que decidimos hacer énfasis en lo que hoy se conoce como Rosetta:
una nave capaz de adaptarse a la órbita y la velocidad del cometa, acompañarlo
por un año y medio, y lanzar una sonda en el momento justo.”
La vida en el hielo
“Nuestro laboratorio en
la UTA viene estudiando el hielo de los cometas desde hace 35 años, y somos los
únicos capaces de producir y estudiar grandes muestras de hielo, de unos 20cm
de ancho por 9cm de largo”, afirma el profesor Bar-Nun. “De acuerdo con datos
tomados de una misión anterior de la NASA, Impacto Profundo (Deep Impact), de
2014, que registró la marca de una pieza de metal en la superficie nevada del
planeta, hoy sabemos que el cometa está cubierto por hielo blando como si fuera
nieve recién formada. Esto complicó las cosas para la sonda Philae, que se vale
de arpones para aferrarse al hielo y de
tornillos para anclar las patas del vehículo a la superficie.
“Los cometas se
mantuvieron fríos por 4,5 mil millones de años, la edad del Sistema Solar, y
ahora uno de éstos se acerca justo a nosotros, calentado por el sol y largando
gases, polvo y partículas de hielo”, señala el profesor Bar-Nun. “Mezclada con
este polvo, hay una abundante cantidad de material orgánico que tal vez algún
cometa trajo a nuestro planeta y el que, al disolverse en el océano, preparo el
terreno para que surgiera la vida en la Tierra.”
La misión Rosetta está
diseñada para durar hasta diciembre de 2015, cuatro meses después de que el
cometa haya alcanzado el punto más cercano al Sol y se haya encaminado hasta
las márgenes más distantes del Sistema Solar. La sonda Philae podría resistir
otros tres meses, pero su vida útil depende de la capacidad que tenga para
recargar las baterias en forma efectiva… y para mantenerse bien aferrada
mientras se bambolea por el sistema solar.
Las investigaciones de la Universidad de Tel Aviv conducen al aterrizaje histórico en un cometa
04/Dic/2014
Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina