Un poco de limpieza, una
mano de pintura en el exterior y algunas reformas en el interior, pueden hacer
de un viejo container abandonado una pequeña casa con bastantes comodidades. Y
muy barata.
Israel es uno de los
países pioneros en este nuevo tipo de solución habitacional, que tiene la doble
ventaja de ser más rápida y económica que cualquier otra. Sederot es el lugar
donde más lejos se llegó, al crear una villa para estudiantes universitarios
sólo con estos contenedores.
La principal razón por la
que se avanzó tanto es que desde hace algunos años hay un malestar creciente en
el sector estudiantil por el alto costo del alojamiento en las inmediaciones de
las casas de estudio. Esto llegó a su punto álgido en 2011, cuando se realizó
una masiva protesta.
Desde entonces empezó a
ganar popularidad esta alternativa, que les ofrece a los jóvenes un pequeño
hogar, con habitación, baño, cocina e incluso un living, a un precio muy
accesible.
«Hay cerca de tres
millones de containers que pueden ser utilizados. Normalmente son descartados
tras dos o tres años de uso, y las empresas importadoras no saben qué hacer con
ellos», contó Effy Rubin, director organización estudiantil israelí
Ayalim, consultado por The Washington Post.
En otros países son
frecuentemente utilizados para albergar a trabajadores temporarios, que viajan
lejos de su hogar para trabajar en alguna actividad específica, durante algunos
meses. El ejemplo más corriente es el de los pozos de petróleo, que suelen
estar en el medio de la nada, de modo que los operarios no tienen dónde
hospedarse.
Una ciudad israelí está construida íntegramente por conteiners reciclados
10/Nov/2014
El Diario 24, Tucumán