El niño de Jerusalén que puede cambiar la política exterior de EE.UU.

05/Nov/2014

BBC Mundo

El niño de Jerusalén que puede cambiar la política exterior de EE.UU.

El caso fue iniciado por
los padres de Menachem Zivotofsky, quien nació en Jerusalén pero es ciudadano
de EE.UU.
Pocas veces un niño de 12
años tiene el potencial de afectar la política exterior de una potencia como
Estados Unidos, pero eso es precisamente lo que podría hacer Menachem
Zivotofsky.
Él nació en Jerusalén,
tiene nacionalidad estadounidense y sus padres, Ari y Naomi, están en una
cruzada para que en su pasaporte de EE.UU., bajo el país de nacimiento,
aparezca el nombre de Israel.
Pero es un asunto
delicado pues aunque Israel considera a Jerusalén su capital, la Casa Blanca
considera que la soberanía de esta ciudad sagrada para los cristianos, los
musulmanes y los judíos no corresponde a ningún país y su estatus debe ser
negociado como parte de un acuerdo de paz.
Por ello, el Departamento
de Estado establece que para una persona nacida en Jerusalén sólo debe ponerse
en los documentos el nombre de la ciudad, pero no otros como Israel, Jordania o
Cisjordania.
Así que los padres de
Menachem decidieron demandar al Departamento de Estado poco después de que
naciera su hijo en octubre de 2002 y, desde entonces, su caso ha escalado la
rama judicial hasta la Corte Suprema, donde este lunes se realizó una audiencia
sobre el tema que dividió a los jueces en líneas ideológicas.
El corresponsal de BBC
Mundo en Washington, Thomas Sparrow, explica que este caso va mucho más allá de
los argumentos legales y puede tener efectos políticos significativos.
«El gobierno de
Estados Unidos teme que si se les da la razón a los padres, esto puede
intepretarse como un apoyo a Israel y afectar así su papel de mediador en un
proceso de paz entre israelíes y palestinos», agrega.
¿Afecta o no las
relaciones de EE.UU.?
El caso es importante
también porque el telón de fondo es una disputa de vieja data entre el Congreso
y la Casa Blanca sobre el tema.
Aunque Israel considera
que su capital es Jerusalén, la mayoría de países -entre ellos EE.UU.-
mantienen sus embajadas en Tel Aviv.
Los congresistas
aprobaron un proyecto de ley en 2002 en el que se le pedía al presidente que
trasladara la embajada de Tel Aviv a Jerusalén y les permitiera a los
estadounidenses nacidos en esa ciudad identificarse como israelíes en sus
pasaportes.
Pero los presidentes
George W. Bush y Barack Obama se han negado a ejecutarlo porque, aseguran, una
medida de ese estilo interfiere con su autoridad para tomar decisiones sobre
las relaciones exteriores del país.
La Casa Blanca considera
que el espinoso tema de Jerusalén debe ser negociado entre israelíes y
palestinos y Obama ha asegurado que no quiere aparentar que está tomando
partido.
protesta en Jerusalén
Jerusalén es una ciudad
sagrada para los cristianos, los judíos y los musulmanes.
En la sesión del lunes, a
la que asistieron Menachem y sus padres, los jueces parecieron estar divididos
en líneas ideológicas y algunos de estos argumentos volvieron a surgir.
Los jueces más liberales
consideraron que un eventual cambio en los pasaportes podría afectar la
neutralidad de Estados Unidos en un proceso de paz entre israelíes y
palestinos, pero para los de tendencia conservadora, el cambio de un documento
oficial no necesariamente repercute en la política del país sobre Jerusalén.
Un argumento de este
estilo es el que defienden los abogados de la familia Zivotofksy, para quienes
se trata en últimas del caso personal de un niño y su identidad israelí.
Momentos de tensión
El debate llega en
momentos en que las tensiones en la ciudad están altas tras el cierre temporal,
de parte de Israel, de la mezquita de Al-Aqsa, lo que causó la indignación
entre los musulmanes.
Este caso podría afectar
el rol de EE.UU. en el proceso de paz entre israelíes y palestinos.
Y se produce cuando las
relaciones entre Estados Unidos e Israel pasan por un momento delicado, luego
de que un artículo en la revista The Atlantic revelara la poco amistosa
relación que hay entre el presidente Barack Obama y el primer ministro israelí
Benjamin Netanyahu.
La discusión en la corte
también tiene un antecedente.
Hace tres años, los
jueces no tomaron una decisión definitiva sobre el caso de Menachem y, en
cambio, enviaron el asunto de vuelta a una corte de más bajo rango para que se
discutiera allá.
Ahora se espera una
decisión de la corte en los próximos meses, que no sólo podría resolver la
situación del joven de 12 años, sino que también puede impactar el papel de
Estados Unidos en uno de los conflictos más espinosos de Medio Oriente.