Ultimátum del Califato islámico a los cristianos para que abandonen Irak

03/Nov/2014

Zenit

Ultimátum del Califato islámico a los cristianos para que abandonen Irak

Conferencia en Madrid de
un católico iraquí: Necesarias las oraciones, pero también acciones concretas
ante el genocidioUn ciclo de conferencias
sobre la situación de los cristianos en Irak, ha comenzado este miércoles 29,
descrita por un testigo de excepción, Raad Salam, católico iraquí, quien
recordó: “Los cristianos somos los habitantes originales de Irak, los musulmanes
llegaron siete siglos después. No somos refugiados ni inmigrantes, ésta es
nuestra tierra”.
Lo indicó en un
comunicado la Fundación Tierra Santa, organizadora del evento, precisando que
se realizó en la parroquia de los Padres Carmelitas de Ayala, y fue inaugurado
en nombre de su patronato por José Miguel Abat.
Raad Salam Naaman,
católico caldeo nacido cerca de Mosul y criado en Basora, profesor
universitario y doctor en Filología Árabe y Estudios Islámicos, refugiado
político en España desde 1991 y nacionalizado español en 1999 explicó que no
guarda “odio ni rencor” a los musulmanes, porque es deber del cristiano
“perdonar al enemigo y rezar por quienes te persiguen”.
Como es su caso. En un
breve relato autobiográfico, describió varias detenciones por denuncias de
radicales islámicos, palizas, su participación obligatoria como servicio
militar en las guerras con Irán y del Golfo, el asesinato de hasta 25 personas
de su familia y de varios amigos (entre ellos el editor de su tesina de
licenciatura, considerada “ofensiva” por los islamistas) y un atentado personal
en 1990 en el cual murió un primo suyo al interponerse entre él y los disparos.
Su propio padre fue asesinado tras la caída de Sadam Hussein y la implantación
del actual régimen chií. “Todos los cristianos de Irak tienen una historia
similar a la mía, o peor”, puntualizó.
Raad Salam explicó que
los cristianos son “los habitantes originales de Irak, descendientes de los
antiguos mesopotámicos, sirios y caldeos”. La región fue muy tempranamente
evangelizada por el apóstol Santo Tomás, llamado Dídimo, y dos de sus
discípulos, pero en el siglo III padecieron una cruel persecución por parte de
los persas. “Los musulmanes llegaron en el año 637, cuando el califa Omar
conquistó Persia. Se encontraron que allí había judíos y cristianos y para
saber qué hacer con ellos acudieron al Corán”: les obligaron a pagar tributos y
se recrudeció la persecución.
Por tanto, la situación
actual “no es nueva, los cristianos en Irak hemos vivido desde siempre
marginación y persecuciones” aunque, subrayó, “no somos refugiados ni
inmigrantes, ésta es nuestra tierra”. En su infancia y juventud eran
denominados “sucios nazarenos” y padecían un estigma social: “Nuestro consuelo
al llegar a casa era la lectura de las Escrituras, y en particular el salmo 23:
‘El Señor es mi pastor, nada me falta’…”.
Salam relató la cadena de
atentados, asesinatos, iglesias quemadas y secuestros a partir de 2003,
tolerados por el nuevo régimen, y el comienzo de las huidas a la zona kurda:
“Pero los kurdos son musulmanes suníes y también radicales. Ahora están
protegiendo a los cristianos para ganarse a la opinión pública porque desean
formar un estado independiente”, alertó, señalando lo precario de esa
protección.
Acudió a la definición de
la Real Academia para apuntar que “lo que está pasando en Irak es un genocidio
en toda regla”, no sólo sobre las personas, sino sobre la civilización y la
cultura: “Cuando Estado Islámico entró en Mosul, destruyeron en torno a mil o
mil quinientos manuscritos antiguos”.
“Estado Islámico está
cortándole el cuello a los hombres, explotando sexualmente a las mujeres,
esclavizando niños y vendiéndolos en los países del Golfo”, recordó. Todos los
cristianos están recibiendo una carta, que leyó en su integridad, en la que el Califato
“les lanza una ‘última advertencia’ para que salgan del país inmediatamente”.
Por último, señaló que lo
que debemos hacer los cristianos occidentales por los cristianos iraquíes (“que
son nuestros hermanos en la fe, pero que son también simplemente personas que
están sufriendo esto”) es “rezar, pero no sólo hacen falta oraciones, también
acciones concretas”, entre las que señaló, además de la ayuda económica para
los refugiados a quienes les espera un duro invierno en tiendas de campaña, dar
a conocer la verdad: “Que sientan que están acompañados, que lo que les está
pasando no cae en el olvido”.