Castillejos, cuna de yihadistas

06/Oct/2014

El País, España, Javier Casqueiro

Castillejos, cuna de yihadistas

El pueblo de Castillejos,
que en Marruecos se llama Fidneq, huele estos días a cordero degollado. Allí se
celebra, como en todo Marruecos y en el mundo árabe, la Pascua del Sacrificio,
la fiesta del cordero. Las familias se reúnen, sacrifican a la puerta de casa
al animal y preparan todo tipo de platos con el mismo ingrediente. En el
triángulo formado entre El Rincón, Tetuán y Castillejos algunas familias tienen
poco que celebrar y no pueden reunirse todos. De los 51 terroristas españoles
reclutados por la yihad que tiene controlados el Ministerio del Interior, 16
proceden de ese vértice, pegado a Ceuta, y de un estrato social bajo, que llegó
en aluvión de otras partes del país y que se nutre de su actividad comercial y
sobre todo del contrabando.
En cada una de las
operaciones conjuntas contra células yihadistas que se producen cada vez más
frecuentemente entre las policías de España y de Marruecos en el norte de este
país siempre hay detenidos de Castillejos. También son recurrentes las
poblaciones de Tánger, Tetuán y Nador. La explicación que ofrecen fuentes
relacionadas con la lucha contra este tipo de terrorismo en la zona es
sencilla: “Muchos jóvenes de barrios marginales de otras ciudades con poco
bagaje cultural y frecuente relación con la delincuencia acuden a Castillejos o
Nador atraídos por la posibilidad de empadronarse en esas localidades y
conseguir así el pasaporte con la visa especial que se concede a sus habitantes
para entrar más fácilmente en Ceuta y Melilla”.
Castillejos está
efectivamente parasitada por Ceuta. A apenas dos kilómetros por la carretera de
la costa. La ciudad ha duplicado en los últimos años su población y ahora
cuenta con unos 85.000 habitantes, los mismos que la ciudad autónoma española.
Se calcula que unos 45.000 vecinos de Castillejos hacen a diario ese recorrido,
muchos andando, para atravesar como porteadores la frontera, para trabajar como
empleadas domésticas, camareros o dependientes en Ceuta. En Castillejos no hay
industria, ni agricultura. Vive de Ceuta y del contrabando.
En sus tiendas, con
nombres españoles como Ropa Andalucía, Moda Joven o Moda Alegría, donde atiende
Mohamed, hay el mismo catálogo de productos que en cualquier mercadillo, pero
más baratos. Mohamed lo justifica porque sostiene que compran más género.
La ciudad está
relativamente limpia, con casas encaladas de blanco y ventanas celestes, muchas
obras en construcción y sin pintadas. En la atiborrada calle comercial y el
mercado, donde apenas se ven turistas occidentales, los hombres marroquíes
visten como quieren pero se ven cada vez más mujeres con velos islámicos, hiyab
y hasta burkas.
La sensación que se
transmite al pasear por sus calles de día es de tranquilidad, incluso en el
barrio que se conoce de Kandahar. Es la zona más complicada y donde está
ubicado el Liceo Abi Rabie Sabti, uno de los dos institutos de la ciudad pero
el más marcado.
En este liceo estudió,
por ejemplo, el muy mediático yihadista Kokito Castillejos, Abu Tasnim el
Magrebí, también llamado Mohamed Hamuch, conocido por sus macabras y
sangrientas ejecuciones publicitadas a través de Facebook. Es el mismo centro
educativo que albergó en su día a otro joven marroquí reclutado por el Estado
Islámico para luchar en Siria y que se presenta en su perfil de Facebook como
Farouk El Andalousi.
El experto en terrorismo
yihadista José María Gil Garré, que acaba de terminar un estudio con el
seguimiento que ha efectuado durante dos años a numerosos perfiles de Facebook
de estos terroristas, focaliza en ese liceo de Castillejos un núcleo de
formación y reclutamiento a vigilar. Pero en el instituto citado no hay signos
evidentes ni de yihadismo ni de salafismo ni de exaltación de la violencia.
El liceo alberga ahora a
1.700 alumnos y 76 profesores, con unas instalaciones en las clases y en el
patio exterior muy corrientes, en las que los chavales que acaban de comenzar
el curso hace dos semanas apenas se detienen porque están deseando salir ya
para empezar el puente festivo. El subdirector, Mohamed El Afaki, asegura que
en el poco tiempo que lleva trabajando en este su nuevo destino no ha notado
nada raro ni anormal y mantiene que a los chicos no se les enseña ningún tipo
de doctrina a favor de la violencia. Eso sí, tienen dos clases a la semana de
educación islámica, pero de la moderada imperante oficialmente en todo
Marruecos. El jefe de Estudios, Yusef Ascato, si lamenta algo es que los
estudiantes prefieran ahora el inglés frente al español como tercera lengua
extranjera (tras el árabe y el francés) pero en el fondo lo entiende. Son reacios
a dejar ver las clases por dentro y a que se pueda hablar con los jóvenes,
“para no molestar”, y están contentos en Fnideq “porque es una ciudad en
progreso”.
Anuar Haffa tiene 27
años, nació y vive en Fnideq, tiene una de esas visas especiales, estudió en
ese mismo liceo, trabaja bien integrado en un restaurante de Ceuta, y sostiene
que jamás le ofrecieron en su pueblo o en su escuela mensajes con contenidos
violentos: “Eso no está en el islam”. Rafael Carrasco, el dueño del mesón El
Refectorio, con varias generaciones de antepasados ceutís en su familia,
representa a la media docena de residentes cristianos que se confiesan hartos
de una relación de cohabitación con los musulmanes que ven casi imposible y en
la que achacan todos los problemas a la manera en la que los marroquíes
entienden y viven atados a su religión.
“Las captaciones no son
tan evidentes, se producen sobre todo de dos maneras: a través de alguna
asociación que monta reuniones con imanes que imparten las tesis del califato
global, que juntan 80 o 90 chicos, y que tras la charla detectan a los dos o
tres con más posibilidades para ser trabajados; y, especialmente, a través de
las redes sociales”, explica un experto de Ceuta relacionado directamente con
las fuerzas de seguridad. Esas congregaciones se efectúan en Ceuta sobre todo
en el barrio sin ley de El Príncipe.
Objetivo: «Atacar
España»
Facebook es el caladero
en el que se ha sumergido durante los dos últimos años José María Gil Garre,
quien ha trabajado como perito judicial, tiene buenos contactos con la policía
española y marroquí y dirige el Departamento de Estudios sobre Terrorismo del
Instituto de Seguridad Global. Está impactado y muy preocupado. “En las
conversaciones que he registrado con algunos de estos chicos, por cierto cada
vez más jóvenes, hay más alusiones directas a atacar a España, y ya no citas
vagas a reconquistar Al Andalus en general, sino cada vez con objetivos más
precisos y concretos”, apunta Gil Garre.
“Atacar España ocurrirá
pronto. Ya lo verás cuando empiecen a estallar vuestros Ayuntamientos y
comisarías. Vais a ver lo cerca que estamos de vosotros”, le comenta en español
a través de una charla por Facebook un joven que dice llamarse Imad Jibar. En
el rastreo que Gil Garre ha hecho de su perfil ha encontrado que el chico
tendría conexiones con más gente de Ceuta y Castillejos, como el famoso Kokito,
y que habría volcado a la red fotos de cabezas degolladas tomadas en Siria.
Cuando Gil Garre
estableció a finales del pasado mes de agosto otra conversación por Facebook
con otro joven yihadista de Castillejos, Abou Dhar, le quiso advertir de que si
atacaban indiscriminadamente España podrían causar víctimas también entre
ciudadanos musulmanes. El chico, de unos 20 años, replicó: “Somos conscientes
de nuestros objetivos y conocemos muy bien el blanco que vamos a atacar. Los
musulmanes no se ubican en las iglesias, atacaremos vuestras iglesias”.