-¿Por qué Francia se sumó
a la coalición internacional anti Estado Islámico (EI)?
-Es una acción en defensa
de los valores democráticos y la libertad, que Francia levanta desde hace más
de 200 años. Tenemos un deber moral de luchar contra el EI y todo tipo de
terrorismo. El EI es el fascismo del siglo XXI, el oscurantismo. Estamos
enfrentados a algo que no tiene nada que ver con los valores que compartimos.
Pero los valores no son solamente teorías. Sabemos lo que significa no
intervenir. Tenemos en mente los acuerdos de Munich en 1938 con Hitler y lo que
significaron.
-¿Y por qué solo lo
atacan en Irak y no en Siria?
-Francia está siempre
preocupada por la legalidad internacional. Hasta ahora, la intervención en Irak
se debe a un pedido directo del propio gobierno de Irak para evitar el avance
del EI. Sobre Siria, hasta ahora, no hay una decisión formal del Consejo de
Seguridad de la ONU. EE.UU. decidió intervenir, apoyamos esa decisión porque el
EI está en los dos países y es difícil controlarlo sin intervenir en ambos. Por
eso estamos estudiando la situación.
-¿De qué depende esa
decisión?
-De una autorización del
Consejo de Seguridad o una decisión global de varios países de intervenir en
Siria.
-¿Qué dice la opinión
pública francesa sobre la intervención en Irak?
-Hay apoyo en toda
Francia, de toda la diversidad social y religiosa. Esta semana hubo una gran
manifestación organizada por los responsables de la comunidad musulmana para
expresar que no pueden tolerar más las acciones del EI. Toda la clase política,
desde la izquierda hasta la derecha, está de acuerdo. Hay un gran consenso
sobre esta participación militar.
-¿Cómo impactó en su país
la noticia de la decapitación del turista francés en Argelia?
-Hubo una emoción muy
fuerte, con manifestaciones en todo el país, hasta en los pueblos más pequeños.
Es un sentimiento de rebelión moral y de solidaridad. Y también con la
intención de decirle a estos terroristas que no nos van a intimidar. Por otro
lado, Francia ya conoce lo que es el terrorismo, porque los primeros atentados
fueron en 1995 en el Metro de París.
-¿Por qué Francia
interviene ahora en Irak a pedido de EE.UU y no lo hizo en 2003?
-La diferencia es
fundamental, por eso Francia tiene la credibilidad para participar en esta
coalición. En 2003 decidió no hacerlo y la historia le dio la razón: había
puntos que no eran claros sobre la amenaza de Irak y Saddam Hussein. Hoy la
situación es totalmente diferente. El terrorismo está claramente definido.
Sabemos claramente lo que está ocurriendo y por eso consideramos que es
necesaria una movilización no solo de las potencias, sino del mundo entero, de
todos los que crean que hay que combatir al oscurantismo y al terrorismo.
-Hay quienes señalan que
una acción por tierra es indispensable para derrotar al EI. ¿Cuál es la
posición de Francia?
-En Francia, los
militares, los políticos, los diplomáticos, evalúan todo tipo de situaciones.
Por ahora el gobierno francés es claro, no hay opción de combate en tierra con
tropas. No es necesario, es un asunto del gobierno iraquí que no pidió esa
acción terrestre sino un ataque aéreo para detener el avance yihadista. Entre
las fuerzas iraquíes y las kurdas no necesitan un apoyo terrestre.
-¿Por qué se unen
europeos al EI? Se asegura que Francia es el país occidental que más ciudadanos
«aportó» al yihadismo.
-No se sabe quién aporta
más, Francia, Inglaterra o Alemania. En Francia tenemos un sistema de
inteligencia que permite saber con mayor precisión el número de franceses que
se vuelven yihadistas. Pensamos que son entre 700 y mil. Son varios los motivos.
En Francia, como en otros países occidentales, donde existe libertad religiosa,
resulta más fácil el proselitismo sobre jóvenes con problemas de identidad
cultural. Esta gente tiene una capacidad muy grande de divulgación, están
acostumbrados a la manipulación, aunque el apoyo al yihadismo en el fondo está
fuera de los mecanismos racionales. Pero en realidad son entre 800 y mil
personas entre 4 millones de musulmanes en Francia. Es una minoría de la
minoría de la minoría.
Sylvain Itté. -¿Qué
medidas se están tomando para detener ese fenómeno ?
-La semana pasada el
Parlamento francés votó una ley que permite a las autoridades policiales y
judiciales controlar a las personas consideradas peligrosas e impedirles
viajar. Hubo en estos días dos jóvenes de 13 años que iban a tomar un avión
hacia Turquía y luego pasar a Siria para hacer la yihad. Fueron captadas por un
exiliado 50 años mayor que ellas. No fueron detenidas porque son menores, pero
están en un centro especializado.
-¿Hubo en estos días
amenazas de atentados yihadistas en territorio francés?
-Las amenazas no
empezaron hace dos meses, hace años que las tenemos. Naturalmente el ministro
del Interior no sale todos los días a explicar que hubo un plan terrorista. El
Gobierno en Consejo de Defensa delineó algunas medidas complementarias de
seguridad para lugares públicos, pero en realidad hace seis o siete años que
estamos acostumbrados a estas medidas.
-El año pasado, Francia
estaba dispuesta a intervenir en Siria contra el régimen de Bashar Asad. ¿Hay
una política de mayor intervención en este tipo de conflictos?
-No hay voluntad de
intervenir en todos los lugares y en todos los asuntos. Por ejemplo, Francia
intervino en Mali en 2013, donde la situación era muy grave. Si no hubiera
intervenido, hoy Mali sería un estado islámico. Hay discursos teóricos sobre la
no intervención y Francia siempre marcó su voluntad de respetar el Derecho
Internacional, pero hay situaciones de peligro real. Francia desde 1945
defiende las reglas internacionales en la ONU. Incluso ha propuesto limitar el
derecho de veto en el Consejo de Seguridad cuando es una de las cinco naciones
que tienen ese derecho, lo que lo hace más creíble. Francia propone limitar ese
veto en asuntos que involucren crímenes de guerra y genocidios. Pero hay
momentos en que tenemos que asumir responsabilidades.
«El Estado Islámico es el fascismo del siglo XXI, es el oscurantismo»
29/Sep/2014
El País, LUIS PRATS