Israel y Hamas vuelven a
la mesa de negociaciones. Sin reconocerse mutuamente y sin verse directamente
las caras, vuelven a hablar.
El desafío es hallar un
arreglo que ponga fin al peligro de la guerra, al menos por un tiempo
prolongado. Nadie piensa aquí que al final del proceso habrá paz, pero no
beligerancia también alcanzaría, por ahora al menos.
El mortero disparado días
atrás desde Gaza hacia Israel no aportó nada a la de por sí profunda
desconfianza entre las partes, aunque Hamas asegura que está comprometido con
el alto el fuego.
En el sur de Israel se
teme que la cuenta regresiva hasta el próximo estallido haya comenzado ya con
el fin de las hostilidades hace un mes, de cara al momento en que Hamas
considere que le conviene volver a disparar, como si los ataques con cohetes no
hubieran desatado ya suficiente reacción de un Israel cansado de ver a sus
habitantes corriendo a los refugios cada vez que sonaba una alarma.
Como todos seguramente
recuerdan, mucho se habló de «desproporción» en relación a la
respuesta israelí a los cohetes. Indudablemente, fue una respuesta militar
contundente y muy fuerte. Pero la desproporción verdadera, a nuestro criterio,
no era la de la reacción israelí sino la de la constante política de Hamas de
usar a sus civiles como carne de cañón, de exponerlos intencionalmente para
atacar a Israel, de gastar millones de dólares y años de esfuerzo en cada túnel
subterráneo para cometer atentados, en lugar de dedicar esos
recursos-incluyendo por cierto los materiales necesarios- a escuelas,
hospitales y viviendas que tanto bien harían a la población de la Franja de
Gaza.
El problema va más allá
del análisis sobre lo sucedido en la guerra: es la educación de cara al futuro,
los mensajes que crean actitudes, las «enseñanzas» con las que se
adoctrina. Y eso preocupa, aunque ahora no haya disparos.
En la ciudad de Jenin al
norte de Cisjordania tuvo lugar días atrás un evento organizado por el
movimiento Al Fatah-la base de la Autoridad Nacional Palestina- con el evidente
objetivo de marcar presencia en la calle palestina, mientras sondeos de opinión
pública y comentarios en la prensa de Cisjordania, dejan en claro que en estos
momentos, la figura preferida entre los palestinos no es el Presidente Mahmud
Abbas sino el jefe de Hamas en Gaza Ismail Haniyeh. Más allá de la puja interna
entre los dos movimientos, numerosos palestinos, también entre los
participantes en la reunión pro Fatah, decían que «Hamas devolvió la
dignidad».
El cronista israelí que
entrevistaba para el Canal 2, Ohad Hemo, retrucó con una mezcla de comentario y
pregunta: «pero…¿y la gran destrucción que hay hoy en Gaza? ¿De qué les
sirvieron los cohetes?». La gente, más que nada palestinos jovencitos,
contestaba: «No importa la destrucción. Lo que importa es la resistencia.Queremos
que Hamas ataque Haifa y Tel Aviv».
Sinceramente, aunque a
esta altura deberíamos estar curados de espanto, logran volver a sorprendernos.
Es que los slogans y las palabras que suenan bien y hasta heroicas, en favor de
«resistencia» y de «dignidad» del pueblo, no pueden ocultar
los hechos : que sin cohetes a Israel, no habría habido respuesta militar
israelí, que desde setiembre del 2005 no hay un israelí en Gaza (ni soldado ni
colono), que los ataques a la población civil israelí sólo llevaron desgracia a
Gaza. Esto, además, por cierto, de otros crímenes cometidos por Hamas, como ser
robar camiones de ayuda humanitaria, con medicamentos y alimentos,en lugar de
hacerlos llegar a destino.
Y encima… ¿exhortar a
más ataques?
La única explicación,
claro está, es que mientras Israel piensa en la paz y tranquilidad que quiere
conseguir ahora para el país y su gente, del otro lado los términos son
diferentes, se miden las cosas con una escala distinta del tiempo, con la
convicción de que al final, la victoria les acompañará, aunque lleve tiempo. Es
como una convicción de fondo de que el Estado judío no puede salir ganando
porque no consideran que tiene derecho a ello..Y si Saladino derrotó siglos
atrás a los Cruzados, piensan que también le llegará el turno a la victoria
sobre Israel.
El problema es que
mientras tanto, se está sacrificando al pueblo, supeditándolo a agendas
peligrosas.
Y el dolor es que eso no
es lo que quiere la gente normal.
Conocimos en las últimas
semanas a varios palestinos de Gaza en hospitales israelíes, donde sus hijos
recibían tratamiento. Algunos aceptaron hablar ante nuestro micrófono. Otros
prefirieron que no y pidieron compartir lo que sentían, a condición de que no
los citáramos, lo cual de más está decir respetamos plenamente.
Pues la gente quiere
vivir. La gente normal, que nos mostraba a sus pequeños hijos, quiere
simplemente que crezcan en paz y con salud. Con hablar de «viva la
resistencia» y «los derechos inalienables del pueblo palestino frente
a la agresión de Israel», no les dan comida ni les traen paz. Lo saben.
Y tienen las manos
atadas.
En Israel se está
investigando diferentes aristas de la guerra. Por orden del propio Procurador
General de las Fuerzas de Defensa de Israel, se están estudiando casos en los
que murieron civiles, la protesta de un joven palestino que fue detenido varios
días y asegura que lo maltrataron, la sospecha de que un soldado robó en una
casa, lo alegado por una ong que dice que un periodista murió cuando atacaron
el coche en el que viajaba…y varios casos más. Equipos especiales trabajan en
ello, se recaba información, de fondo está la posibilidad de abrir
investigaciones criminales si el material hallado lo justifica (en tres casos
ello ya se ha hecho y el proceso está en camino) y todo se hace en forma
independiente. Cabe recordar que el Procurador General del ejército , no está
subordinado a la autoridad militar suprema del comandante en Jefe del ejército,
sino a una autoridad civil, el Ministro de Defensa, precisamente para
garantizar su independencia.
Consideramos que lo más
destacable de estas investigaciones, es que por más que Israel sostiene y
recalca que su ataque a Hamas y otros grupos radicales palestinos armados en
Gaza era más que justificado, ya que la intención era poner fin a los disparos
de cohetes hacia la población israelí, dice al mismo tiempo que ello no
significa que todo esté permitido. Y que también en la guerra hay reglas que un
Estado de Derecho debe respetar. Israel lo dice..y trata de actuar de acuerdo a
ello, investigando si algo estuvo mal.
Y cabe una última
aclaración al respecto: sin olvidar ni por un momento la tragedia que supone la
muerte de civiles , en ninguna guerra ello es automáticamente crimen de guerra.
Es más, según el Derecho internacional, un sitio puede ser considerado blanco
militar legítimo aunque haya allí civiles, según la actividad que allí se
desplegaba. No es interpretación nuestra, sino práctica del Derecho
internacional.
Aún así, bien hace Israel
en investigar, para saber si alguien actuó equivocadamente o con ligereza.
Lo debe hacer, no para
satisfacer al mundo, sino a sus propios estándares.
Le deseamos a la
población palestina en Gaza, que los encargados de su seguridad se manejen por
lo menos con los mismos criterios. Seguramente tampoco ellos estarán libres de
errores, como no lo está Israel. Pero si intentan, poniendo al pueblo como
prioridad, estarán mucho mejor que hoy.
Israel y Hamas: investigaciones (II) y “victorias”
22/Sep/2014
Uypress, Ana Jerozolimski