Khaled Abu Selman, de 36
años, abrió hace siete años un campamento para niños y adolescentes a los que
quería convertir en kamikazes. Situado en las colinas que circundan Thenia, a 45
kilómetros al este de Argel, llegó a contar con una docena de chavales de entre
8 y 15 años originarios de la provincia de Boumerdes. Él les impartía doctrina
y su hermano, Handhala, les enseñaba el manejo de los explosivos.
Abdelmalek Droukdel, el
líder de AQMI (cuarto por la izquierda), rodeado por sus hombres.Abdelmalek
Droukdel, el líder de AQMI (cuarto por la izquierda), rodeado por sus hombres.
La policía argelina lo desmanteló en junio
de 2007, antes de que pasaran a la acción. Aún así tres meses después un
adolescente de 15 años se inmoló, en la base naval de Dellys, al volante de un
camión causando 30 muertos. Podría haber sido un antiguo recluta de los
hermanos Abu Selman.
Khaled Abu Selman, cuyo verdadero nombre es
Abdelmalek Gouri, era ya en aquellos años un destacado miembro de Al Qaeda en
el Magreb (AQMI). A efectos prácticos llegó a ser su número dos porque estuvo
al frente de El Arkam, la más poderosa katiba (célula terrorista) de la
organización, la que opera al este de Argel. Desde el pasado fin de semana es
el primer representante en el Magreb del Estado Islámico, la gran organización
terrorista que controla un tercio de Siria y otro tanto de Irak.
Nacido en la aldea de Si Mustapha, a 50
kilómetros al este de Argel, primogénito de una familia numerosa, Abu Selman
adhirió con 17 o 21 años, sus biógrafos en la prensa argelina no se ponen de
acuerdo, al Grupo Salafista de Predicación y Combate. En 2006 este movimiento
se declaró vasallo de Osama Ben Laden y se convirtió en la rama de Al Qaeda en
el Magreb.
De su larga trayectoria terrorista destaca
su afición por los atentados suicidas algunos doblemente perversos. La prensa
argelina le considera el autor intelectual del que costó la vida, el 26 de
agosto de 2011, a 18 hombres, 16 de ellos militares, que rompían el ayuno del
Ramadán en la Academia Interarmas de Cherchell, a 79 kilómetros al oeste de
Argel.
Un primer terrorista logró llegar hasta la
cantina donde cenaban haciéndose pasar por familiar de un militar y otro,
aprovechando el pánico y la confusión creada por la primera explosión, se abrió
paso en la academia castrense subido en una moto atiborrada de explosivos. No
fue ese, sin embargo, su golpe más sangriento. Tres años antes, en 2008, logró
acabar de una tacada con la vida de 45 jóvenes aspirantes a gendarmes.
A finales de febrero de 2010 el conjunto de
la prensa argelina le dio por muerto, porque así lo filtraron las fuerzas de
seguridad, en un enfrentamiento con el Ejército que, al parecer, le cercó en
una casa medio derruida en los bosques de Lakhdaria. La falsa noticia quedó
desmentida con su reaparición. Él que si cayó en otro choque fue su hermano
Handhala, el artificiero.
Khaled Abu Selman difundió el pasado sábado
un comunicado en las redes salafistas en el que se declara vasallo del
Aboubaker al Baghdadi, el jefe del autoproclamado Estado Islámico y fundador
del califato. Al escindirse de Al Qaeda él y sus seguidores han creado su
propio grupo bautizado «Soldados del califato». «Dispone de
hombres en el Magreb Islámico y si les da órdenes le obedecerán», afirma
dirigiéndose al califa.
Otros de los grupos terroristas que pululan
por el norte de África, como los Morabitun, de Mojtar Belmojtar, secuestrador
de los rehenes catalanes, o Ansar Sharia, implantado en Túnez y Libia, han
mostrado este verano sus simpatías hacia el Estado Islámico, pero si llegar a
someterse a su autoridad.
La defección que ha sufrido AQMI, que en
julio reprochó a El Baghdadi no respetar el procedimiento para fundar un
califato, es de tal calibre que parece presagiar el fin de la que fue la
organización terrorista hegemónica en el Magreb y en el Sahel que desde las
montañas de Cabilia dirige Abdelmalek Droukdel. Aún así podrá dar algunos
zarpazos como los que ha anunciado que propinará en Túnez coincidiendo con las
elecciones legislativas de finales de octubre.
A corto plazo la iniciativa de Khaled Abu
Selman no va a significar un incremento de la actividad terrorista en el
Magreb. A medio y largo plazo habrá que ver si la atracción que ejerce el
Estado Islámico sobre todos los musulmanes radicales en el norte de África
reforzará a los «Soldados del Califato» hasta ser preponderante en el
norte de África como los seguidores de El Baghdadi lo son ahora en Oriente
Próximo.
De reclutador de niños a representante del Estado Islámico en el Magreb
19/Sep/2014
El Mundo, España