Las sucesivas atrocidades
cometidas por el Estado Islámico (EI, anteriormente llamado el Estado Islámico
en Irak y Al-Sham – EIIS) han alejado la discusión a un entendimiento del
programa político de esta organización, creando la errónea impresión de que se
trata simplemente de una versión mucho más viciosa de Al-Qaeda. De acuerdo con
este punto de vista, esta organización supuestamente tiene la intención de
atacar Occidente a través de sus militantes extranjeros con pasaportes
occidentales y que pudiera regresar a los países occidentales a fin de llevar a
cabo ataques terroristas – y por lo tanto es de suma importancia destruirla
inmediatamente. El Rey saudita ‘Abdallah bin ‘Abd Al-Aziz promovió este enfoque
cuando dijo que estaba seguro que los jihadistas “llegarían a Europa en un mes
y a Estados Unidos en el plazo de dos meses”.[1]
Este informe tiene por
objetivo aclarar la doctrina del EI con base en los escritos y discursos de sus
líderes oficiales en la organización. Se argumentará que, a diferencia de
Al-Qaeda, el EI prioriza no contra el terrorismo global, sino más bien en el
establecimiento y consolidación de un estado, y por lo tanto plaza el choque
con Occidente a una etapa muy posterior. En esto, está emulando y recreando el
modelo islámico de sus comienzos.
A diferencia de Al-Qaeda,
el EI da prioridad a la edificación del estado
Aunque el EI y las
organizaciones jihad global afiliadas a Al-Qaeda comparten creencias similares
acerca de la necesidad de emprender el jihad por la causa de Alá y establecer
un califato en el que será instaurada la ley del sharia islámico, existe una
distinción importante entre estas en términos al orden de prioridades para la
implementación de estos importantes objetivos. Mientras que en Al-Qaeda, se
hace hincapié en el jihad a nivel global antes de la declaración de la anhelada
doctrina del califato islámico (véase la declaración al jihad por Osama bin
Laden el 23 de febrero, 1998 contra los cruzados y los judíos), el EI se
caracteriza por dar prioridad a la creación y consolidación del estado del
califato como el objetivo inmediato y primordial.[2] Este objetivo es
presentado por los líderes como una cuestión de supervivencia[3] que garantiza
hacer concesiones dictadas por la realidad, el compromiso principal es el
aplazamiento de la lucha con Occidente para un futuro lejano. En otras
palabras, la doctrina del EI bajo Abu Bakr Al-Baghdadi abandona explícitamente
el choque frontal con Occidente a futuros diferentes, y se concentra en lo
inmediato en la región donde se estableció el califato islámico.[4] La revista
en inglés del EI en Dabiq dice que el Estado islámico “es una maravilla de la
historia que sólo ha llegado a pavimentar el camino a al-Malhamah al-Kubra [la
gran batalla contra los cruzados al final de los días]“.[5]
Por otra parte, la visión
de Al-Baghdadi del Estado islámico está inspirada en la antigua historia del
Islam, y por lo tanto no desciende al nivel de revolcarse en la política y las
luchas contemporáneas del Medio Oriente. Por lo tanto, se ocupa de cuestiones
políticas, tales como la lucha nacional palestina de una manera bastante
marginal, e incluso las pospone también para la era del Fin de los Días.[6]
En la etapa actual, el EI
se concentra en consolidar su dominio en partes de Irak y Siria ya
conquistadas, y en la expansión de su imperio en estos países, comenzando por
las zonas donde existe una mayoría sunita.[7] La siguiente etapa será la
conquista de los estados musulmanes limítrofes[8] el segundo número de la
revista Dabiq cita un hadith fiable del Profeta que define con precisión el
orden de prioridades de la organización tras la creación del estado – primero
en Arabia Saudita, luego Irán y en última instancia, “Roma”:[9] “Ustedes
invadirán la Península Arábiga, y Alá les permitirá conquistarla. Invadirán luego
Persia, y Alá les permitirá conquistarla. Luego invadirán Roma, y les permitirá
conquistarla. Luego combatirán contra el Dajjal, y Alá les permitirá
conquistarla”.[10] En su declaración del califato, el portavoz del EI Abu
Muhammad Al-‘Adnani declaró que la zona del cual el califato se expandirá es la
región actualmente bajo mandato de Al-Baghdadi, extendiéndose desde “Alepo a
Diabla”.[11]
Lo que suplanta la lucha
contra Occidente en esta etapa son los deberes del hijra [migración al estado
del califato islámico] y bay’ah [promesa de lealtad al Califa], ambos
componentes centrales en la construcción del califato. En un mensaje de audio
publicado inmediatamente después de la declaración del califato, Al-Baghdadi le
dijo a los musulmanes en todos lugares, incluyendo Occidente: “Cualquiera de
ustedes que pueda emigrar al Estado Islámico debería emigrar. El Hijra en Dar
Al-Islam es obligatorio”.[12] En su primera aparición pública, su sermón de los
viernes en Mosul,[13] este se refirió a la aplicación del sharia como “una
obligación religiosa”, evitando al mismo tiempo cualquier llamada al jihad
global o de perjudicar a Occidente. Tanto Al-‘Adnani en la declaración del
califato y Al-Baghdadi en su sermón en Mosul se refieren al califato como una
“obligación que ha sido olvidada por generaciones”. En esta, su discurso
contrasta fuertemente, por ejemplo, con el discurso de Muhammad ‘Abd Al-Salam
Faraj, un importante teórico del movimiento del jihad egipcio en la década de
los 80, que denominó el jihad (en lugar de la creación de un califato) la
obligación olvidada.
En su discurso seguido a
la declaración del califato, Al-Baghdadi presentó la visión del califato tras
el hijra. Este dijo: “Alzad vuestras cabezas en alto. Ustedes ahora tienen un
estado y un califato que restaura su honor, su poder, sus derechos y su
soberanía. El estado forma un lazo de hermandad entre árabes y no árabes,
blancos y negros, dente de Oriente y de Occidente. El califato reúne a los
caucásicos, hindúes, chinos, shami, iraquíes, yemenitas, egipcios, africanos
del norte, estadounidenses, franceses, alemanes y australianos… Todos ellos
están en la misma zanja, en defensa unos a otros, protegiéndose entre sí y
sacrificándose por el otro. Su sangre se mezcla bajo una sola bandera [con] un
sólo objetivo y en un sólo bando…”[14]
Mientras que las
publicaciones de Al-Qaeda en Inglés, tales como su revista Inspire, están
repletas de incitación, consejos prácticos e información profesional para
llevar a cabo ataques terroristas en Occidente – ya sea en grupos organizados o
al estilo de “lobos solitarios” – no aparece nada de eso en las publicaciones
del EI y en los discursos de sus líderes. Al contrario, portavoces del EI
imploran constantemente a musulmanes que residen en Occidente a que realicen el
hijra al Estado islámico – que necesita expertos y personal calificado
(médicos, ingenieros, expertos militares, clérigos y administradores)[15] a fin
de asegurar su consolidación y éxito. El orden secuencial es claro: El hijra es
el camino al jihad (específicamente, el jihad apuntado a custodiar el naciente
califato y sus fronteras cambiantes), y “el [Estado Islámico [viene] antes del
al-malhama [la batalla contra los cruzados]“.[16] Dabiq, que, al ser en inglés,
está claramente dirigida a los lectores occidentales y afirma además: “Una vida
de jihad es imposible hasta que empaquen sus pertenencias y se muden al
califato”.[17] Otro artículo en la misma edición declara que “la vida entre los
infieles es desgarradora”.[18]
La edición también dice:
“Muchos lectores probablemente se estará preguntando acerca de sus obligaciones
con el Califato en este momento. Por lo tanto el equipo de Dabiq quiere
transmitir la postura del liderazgo del Estado Islámico en este importante
asunto. La primera prioridad es llevar a cabo el hijra desde donde se
encuentren en el Estado Islámico, desde darul-kufr a darul-Islam. Apuren en
llevarla a cabo como Musa (‘alayhis-salam) apresurándose a su Señor, diciendo:
{y me apresuré a Ti, mi Señor, para que Tú estés complacido} [Taha:84]. Apresuran
a la sombra del estado islámico con sus padres, hermanos, cónyuges e hijos. Hay
casas aquí para ustedes y sus familias. Ustedes pueden ser un importante
contribuyente a la liberación de la Meca, Medina, y Al-Quds. ¿No les gustaría
alcanzar el Día del Juicio Final con estas grandes obras en sus balanzas[?] Por
último, si no pueden hacer nada de lo anterior, por razones muy fuera de su
control, inshallahsu intención y creencia de que el Estado Islámico es el
califato para todos los musulmanes será suficiente para salvarlos de la
advertencia mencionada en el hadith: “El que muere sin haberse obligado a sí
mismo por un bay’ah muere al estilo jahiliyya‘”.[19]
Por otra parte, esta
lucha por establecer el Estado Islámico también implica una gran confrontación
con las organizaciones jihadistas rivales, a quien el EI espera disolver y
jurar lealtad al Califa. Esto obliga a retrasar aún más las últimas etapas de
la lucha. En su declaración del califato, el portavoz del EI Al-‘Adnani se
dirigió a las otras organizaciones, diciendo: “Ahora que el califato ha sido
establecido, la legitimidad de sus grupos y organizaciones es nulo y queda sin
efecto. Ninguno de ustedes que creen en Alá pueden permanecer incluso una sola
noche sin declararle lealtad al califa”. Esta demanda implica necesariamente
una serie de enfrentamientos sangrientos que se extienden desde la primera
etapa de la construcción del califato y el aplazar la batalla para realizar las
etapas dos y tres. Dabiq a menudo hace hincapié en la lucha ideológica interna
y la ilegitimidad de las organizaciones rivales, incluyendo el burlarse de sus
líderes, cuyo comportamiento, el IS cree, se desvía del verdadero modelo
islámico. Este desprecio se extiende incluso al líder de Al-Qaeda Ayman
Al-Zawahiri y al líder de Jabhat Al-Nusra Abu Muhammad Al-Joulani.
El EI dirige incluso
críticas oblicuas al movimiento del jihad global para asesorar a los musulmanes
en Occidente a estar atentos a fin de llevar a cabo ataques terroristas. Así,
por ejemplo, de acuerdo a la tercera edición de la revista Dabiq, cualquiera
que quede en Occidente es un hipócrita que goza de los placeres ilícitos de la
vida occidental y se contenta con navegar los foros jihadistas en lugar de
participar en la preservación y defensa del Estado islámico. Además, se
argumenta que quien se niegue a apoyar al Estado Islámico se asocia falsamente
a sí mismo con el jihad: “Aquellos que están falsamente asociados al jihad se
alejan del Estado Islámico, incluso declarando públicamente su enemistad contra
este en competencia bizarra con los cruzados y los apóstatas”.[20]
Buscando un estado como
primera prioridad, incluso a costa de compromisos – emulando la estrategia de
Mahoma
En su enfoque que da
prioridad a la consolidación del Estado Islámico en una batalla general y
amplia con los enemigos del Islam, Al-Baghdadi está emulando al Profeta Mahoma
– el último modelo de conducta islámica[21] El Profeta, al tiempo que muestra
crueldad en la batalla – crueldad reflejada por el EI – el postergar batallas
con sus enemigos y compromisos y acuerdos tácticos integrados en su política, a
fin de recuperar fuerzas antes de renovar las acciones para obtener sus
objetivos finales.[22] El EI, gobernando desde su capital informal Al-Raqqa en
Siria, se comporta de una manera similar, aplicando las leyes del sharia
mientras le vende petróleo a Europa a través del mercado negro.[23]
Evaluando la amenaza
planteada por el Estado Islámico a Occidente
La ideología y discurso y
conducta del EI demuestra así que los ataques terroristas en Occidente se
encuentran al final de su orden de prioridades. Sin embargo, es igualmente
claro que, una vez que el enemigo cercano e inmediato ha sido derrotado, el
turno de Occidente llegará. Por otra parte, si se les permite poner en práctica
su estrategia de etapas, al alcanzar la tercera etapa, la etapa de la guerra
contra Occidente, el Estado islámico ya no reunirá sólo unos cuantos miles de
combatientes viajando en camionetas. En cambio, es probable que atraiga a una
amplia gama de militares modernos activos, incluyendo posiblemente incluyendo,
misiles guiados, y armas químicas o algún otro tipo de armas de destrucción
masiva. Por lo tanto, posponer el enfrentamiento con Occidente sirve a los
intereses del EI “más que a Occidente (que es precisamente el por qué opta por
posponerlo en primer lugar). [24]
Por otra parte, mientras
que la amenaza terrorista en Occidente no es parte de la agenda inmediata del
EI, la amenaza a los intereses occidentales en el Medio Oriente, por ejemplo,
en los Estados del Golfo, Yemen y Jordania, se materializa en la segunda etapa,
un buen acuerdo antes de las batallas milenarias.
Cabe destacar que, si
bien la doctrina de posponer el enfrentamiento con Occidente está sólidamente
atrincherada, tal como se refleja en los escritos y acciones de la
organización, no se puede descartar que algunos acontecimientos, tales como un
ataque occidental masivo, pudieran cambiar el orden de la organización a las
prioridades y avanzar la etapa del conflicto con Occidente. La estrategia occidental
de pellizcar al Estado Islámico desde la raíz puede provocar contraataques no
previstos por la organización desde el principio. Esto coloca a Occidente en un
aprieto: la falta de acción pone en peligro a Occidente a largo plazo, mientras
que la acción inmediata puede exigir un alto precio que Al-Baghdadi no planeo
exigir en la etapa actual.
De hecho, las partes que
deberían haber contrarrestado al califato, obviando así la necesidad de una
intervención occidental en primer lugar, son los estados musulmanes regionales
que se ven amenazados por el ES. Sin embargo, estos países son incapaces de
actuar por sí mismos. Necesitan a los Estados Unidos para formar una coalición
anti-EI, e incluso con la ayuda norteamericana y otras alianzas occidentales, el
trabajo está resultando difícil, tal como se desprende de la negativa de
Egipto, Jordania y Turquía en comprometerse a sí mismos al esfuerzo en el
terreno.[25]
* Y. Carmon es el
Presidente de MEMRI; Y. Yehoshua es Vicepresidente de Investigación y Director
de MEMRI Israel; A. Leona es editor en MEMRI.
[1] ‘Okaz (Arabia
Saudita), 30 de agosto, 2014.
[2] En la práctica, las
bases de las ideas de Abu Bakr Al-Baghdadi en el establecimiento de la
Organización Islámica fueron establecidas por sus predecesores, principalmente
Abu Mus’ab Al-Zarqawi, y los portavoces del EI han reconocido esta deuda
ideológica. Fue Al-Zarqawi, quien prometió “la creación de un emirato islámico”
en vida. En una entrevista que concedió, este describió las etapas que su
organización seguirá en esta “empresa política”: “Primero eliminaremos al
enemigo y estableceremos el Estado Islámico, luego saldremos con ebullición de
[este estado] para conquistar los países musulmanes y restaurar el Islam allí,
y [finalmente] combatiremos contra los infieles. “(Al-hesbah.org, 7 de
diciembre, 2006). El primer número de la revista en inglés del EI Dabiq también
declaró que Al-Zarqawi había allanado el camino hacia el establecimiento del
Estado islámico.
Bajo los sucesores de
Al-Zarqawi, Abu Hamza Al-Muhajir y Abu Omar Al-Baghdadi, la organización
anunció en octubre del 2006 el establecimiento del “Estado Islámico en Irak”
(EII). Abu Omar fue proclamado “Amir al Muminin” (Comendador de los Creyentes,
el título de un gobernante musulmán soberano), y más tarde otros altos
funcionarios fueron nombrados “ministros”. Sin embargo, a pesar autodenominarse
un estado y conferir títulos apropiados a sus líderes, el EII no “liberó” a
territorios, ni estableció instituciones de gobierno. Funcionaba como una organización
terrorista que actúa en contra de la ocupación estadounidense y más tarde en
contra (del predominantemente) régimen iraquí chiita.
Abu Bakr Al-Baghdadi,
quien sucedió a Abu Omar Al-Baghdadi en mayo, 2010 fue más carismático que Abu
Hamza y Abu Omar, y también subió al escenario en circunstancias mucho más
favorables para la organización. Esto, desde que las fuerzas estadounidenses
que habían maniobrado las actividades de la organización o bien se habían ido o
estaban en camino a su salida, dejando tras de sí un vacío y inestabilidad.
Esta inestabilidad se agravó aún más por los hechos de la Primavera Árabe, que
desencadenó una guerra civil en Siria. Por otra parte, el entonces primer
ministro iraquí Nouri Al-Maliki le hizo el juego a la organización por su
política discriminatoria y represiva hacia los sunitas y por su subordinación a
Irán. Sin embargo, otro elemento fue la disminución propiciamente cronometrada
de Al-Qaeda, que causó que los islamistas esperaran un nuevo salvador.
En total, las aspiraciones
de los cuatro líderes de la organización eran idénticas, pero fue Abu Bakr
Al-Baghdadi, quien tuvo la oportunidad de realizar esta visión conjunta y tuvo
la fuerte personalidad y carisma para llevarla a cabo.
[3] El segundo número de
Dabiq, llamado “La Inundación”, afirma en la página 5: “Es o bien [establecer]
el Estado Islámico o [ser aniquilado por] la inundación”.
[4] Cabe señalar que, en
los casos raros en los que Al-Baghdadi se refiere a Estados Unidos en sus
discursos y la amenaza, este lo coloca en la forma de una amenaza reactiva, que
Estados Unidos debería cesar y desistir de atacar al Islam. Véase su discurso
de enero, 2014 (Twitter.com/wa3tasimo 19 de enero, 2014) y su discurso de
julio, 2012 donde dijo que el EI atacaría a los Estados Unidos “de inmediato”
(Shamikh1.info, 22 de julio, 2012). Más de dos años de inacción han pasado
desde que realizo esa amenaza.
[5] Dabiq 3, p. 6.
[6] Dabiq 2 afirma en la
página 4: “En cuanto a las masacres que tienen lugar en Gaza en contra de
hombres, mujeres y niños musulmanes, el Estado Islámico hará todo lo que esté a
su alcance para continuar atacando a cada apóstata que se erija como obstáculo
en su camino hacia Palestina. No es la manera del Estado Islámico la de lanzar
palabras vacías, secas e hipócritas de condena y de condolencias como los
tawaghit [tiranos] árabes lo hacen en la ONU y en la Liga Árabe. Más bien, sus
acciones hablan más que sus palabras, y es sólo una cuestión de tiempo antes de
que lleguen a Palestina para combatir contra los brutales judíos y maten a
aquellos que se escondan detrás de los árboles Gharqad – los árboles de los
judíos”. Noten que Al-Baghdadi hizo hincapié en que, en esta etapa, este está
luchando contra los apóstatas que le impiden llegar a Palestina (es decir, los
regímenes árabes, en lugar de Israel). Por otra parte, la referencia a los
arboles Gharqad coloca claramente la confrontación con los judíos en la era del
Día del Juicio Final, de acuerdo con el muy conocido hadith que dice: “El Día
del Juicio Final no vendrá hasta que los musulmanes combatan a los judíos y le
den muerte. Los judíos se esconderán detrás de las piedras y los árboles, y las
piedras y los árboles exclamaran: Oh musulmán, Oh siervo de Alá, hay un judío
detrás de mí, ven y dale muerte – excepto por el árbol gharqad, que es el árbol
de los judíos”.
Sin embargo, en otras
ocasiones el EI se refiere a Palestina como parte de Al-Sham, a ser liberada en
un futuro próximo.
[7] Después de conquistar
Mosul, en junio del 2014, el EI amenazó con que su próximo objetivo sería
Bagdad. Sin embargo, no lo hizo, de hecho, avanzó hacia la capital, pero se
amplió en su lugar en otras regiones dominadas por los sunitas.
[8] El lema del Estado
Islamista es “dawlat al-islam baqiya” (“El estado de Islam llegó para quedarse”),
subrayando que es eterno. Este lema aparentemente fue acuñado el 17 de abril,
2007 por el anterior líder de la organización Abu Omar Al-Baghdadi, y fue
adoptado por Abu Bakr Al-Baghdadi el 15 de junio, 2013 El 19 de agosto del
2013, el último se amplió a “dawlat al-islam baqiya watatamaddad” (“El Estado
Islámico está aquí para quedarse y se expandirá”), como una burla más a los
rivales de la organización, lo que implica que el EI se extenderá más allá de
Irak y Siria, donde opera actualmente.
[9] En los textos
islámicos del siglo siete, “Roma” se refiere al imperio bizantino cristiano. En
los textos islámicos contemporáneos, se refiere a la cristiandad en general.
[10] Dabiq 2, p. 44.
[11] Al-I’tisam cuenta
Twitter, 29 de junio, 2014. Véase el informe del PSATJ en MEMRI, “ISIS declara
el establecimiento del Califato islámico y nombra de líder del EIIS a Abu Bakr
Al-Baghdadi Como ‘Califa’: ‘Nos corresponde a todos los musulmanes prometerle
lealtad al Califa… y apoyarlo’”, 29 de junio, 2014.
[12] Al-I’tisam cuenta
Twitter, 1 de julio, 2014 Véase el informe del PSATJ en MEMRI, “En nuevo
mensaje tras ser declarado ‘Califa’, el líder del Estado Islámico Abu Bakr
Al-Baghdadi promete apoyo a los musulmanes oprimidos en todas partes y le
cuenta a su soldados: ‘Ustedes conquistarán Roma [Si siguen mi consejo]‘” 1 de
julio, 2014.
[13] Al-I’tisam cuenta
Twitter, 4 de julio, 2014. Véase MEMRI TV Clip No. 4335, “Líder del EIIS
Al-Baghdadi llama en musulmanes al jihad y dice: Convertirse en califa es una
responsabilidad mayor”, 4 de julio, 2014.
[14] Cuenta Twitter
Al-I’tisam 1 de julio, 2014
[15] Véase Dabiq 3, p.
26.
[16] Dabiq 3, p. 5.
[17] Dabiq 3, p. 31.
[18] Dabiq 3, p. 32.
[19] Dabiq 3, p. 3-4.
[20] Dabiq 3, p. 6.
[21] Al-Baghdadi también
afirma compartir el linaje del Profeta cuando este se auto-denomina
Al-Qurayshi, un miembro de la tribu Quraysh, a la que pertenecía el Profeta.
[22] Esto se ejemplifica
por la Constitución de Al-Medina del año 622, que extendió los derechos a los
judíos para asegurar su absorción política. Estos derechos fueron retirados
posteriormente cuando Mahoma fue capaz de expulsarlos de la ciudad en el 628.
Otro ejemplo es la Paz de Hudaibiya en el 628 con los meccans, que duró 18
meses, hasta que el Profeta fue capaz de darse cuenta de su objetivo más
preciado de hacerse cargo de la Meca y de la santa Ka’ba.
[23]
Middleeastmonitor.com, 3 de septiembre, 2014. Otro ejemplo histórico a un
enfoque similar es la doctrina de Josef Stalin que priorizó el “socialismo en
un solo país” – en contraposición a la visión de la Revolución Mundial
defendida por Trotski y Zinoviev. Stalin comprendió que, mientras más se
consolidaba el modelo comunista y realizaba los principios del socialismo, tal
como los entendía, en el territorio bajo su control, mientras mayor era la
influencia de la Unión Soviética. Durante la Segunda Guerra Mundial, a fin de
ganarse el apoyo de sus aliados estadounidenses y británicos por sus demandas
territoriales, Stalin incluso disuelve la Internacional Comunista – el
Movimiento Comunista Internacional, y mandó asesinar a Trotsky y a Zinoviev,
sus oponentes dentro del movimiento comunista. Su lucha en contra de ellos es
una reminiscencia de la guerra interna a muerte que libra el EI contra sus
oponentes dentro del movimiento del jihad global.
[24] Algunos podrían
objetar que las acciones brutales de la organización, tales como las
decapitaciones de periodistas, ponen en duda el análisis presentado aquí. Si el
EI desea consolidar su dominio antes de enfrentar Occidente, ¿por qué participa
en un comportamiento brutal contra occidentales en la etapa actual? Sin
embargo, cabe señalar que los dos periodistas decapitados recientemente
estuvieron cautivos por el EI durante dos años. Su ejecución fue una respuesta
a los bombardeos estadounidenses y constituyó un intento de lograr una
disuasión rudimentaria. Así se desprende claramente de los vídeos publicados
por la organización. En cuanto a las atrocidades en contra de los yazidis y la
tribu Al-Shaitat, y la persecución de los cristianos, éstos se ajustan a las
antiguas doctrinas islámicas en relación con los idólatras, los cristianos y
los apóstatas a los que el Estado islámico está comprometido – las mismas
doctrinas que constituyen las bases del aplazamiento a un enfrentamiento con
Occidente.
[25] Incluso hubo quienes
esperaban que Irán tomaría parte en el esfuerzo. Sin embargo, las declaraciones
de funcionarios iraníes pronto hicieron añicos esta esperanza. Dirigiéndose a
la Conferencia Internacional del Clero Musulmán, celebrada el 10 de septiembre,
2014 en Teherán, Ali Akbar Hashemi Rafsanjani, presidente del Consejo de
Conveniencia de Irán, se burló de la incapacidad de los estados sunitas para
enfrentar el fenómeno del EI, al tiempo que destaca que la chiita Irán debe
permanecer al margen en este problema sunita.
Entendiendo a Abu Bakr Al-Baghdadi y el fenómeno Califato del Estado Islámico
17/Sep/2014
PorIsrael, Y. Carmon, Y. Yehoshua, y A. Leona * Fuente: Memri.org